Isla de Havar y pueblo de Omis

Día 4 del road trip por Croacia y Bosnia

 Hoy descubriremos la isla de Hvar y el pueblo de Omis.

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Playa donde comimos

Dudamos hasta el día antes si ir a la isla de Korcula, o a la de Hvar. Al final nos decantamos por esta última porque en Korcula daban mal tiempo. No tenemos ni idea de como serán otra islas de Croacia, pero la de Hvar es perfecta. Es pequeña, tiene calas y playas preciosas de fácil  acceso. Se mal-aparcaba el coche en cualquier lugar fácilmente. Y nos hizo un día increíble.

Para coger el ferry madrugamos queríamos ir en el primero de la mañana a las 8,30 para aprovechar  al máximo el día en la isla. Y triunfamos como la Coca-Cola. Fuimos el penúltimo coche al que subieron a bordo. Íbamos con tiempo de sobra, pero nos liamos un poco con los muelles, con la compra  de los tickets que la señora solo nos hablaba en croata pero al final llegamos justo a tiempo. La compañía era Jadrolinija, podéis visitar su web para ver los horarios y precios.

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Dentro del ferry

El trayecto de ida se nos hizo un poco largo. Fueron 2 horazas que pasaron lentamente. Estaba nublado y frió. Íbamos pensando “como este lloviendo nos da un mal”. Además no había sitio para sentarse  todos en el interior. Como te levantases para ir al baño enseguida aparecía alguien te tiraba la chaqueta o la mochila al suelo y se sentaba sin más.

Una vez llegamos a la isla a las 10.30 desembarcamos. Salimos a la carretera hacia la derecha dirección Hvar. Teníamos claro que queríamos ir a visitar el pueblo antes de que se llenara de gente. Es muy pequeño y turístico. Después de una hora caminando por sus calles decidimos que ya era hora de darse un baño.

Aunque teníamos gasolina, no nos gusta arriesgar y como estábamos cerca de la única gasolinera de la isla aprovechamos a repostar. Justo al lado había una miniplaya de arena. Pensamos que como teníamos tiempo era mejor buscar una mas alejada y mas grande.

Pues como a 1 km de la mini playa decidimos tirar el coche en la cuneta y bajamos por las rocas hasta un mini embarcadero.  Nos dimos un chapuzón y nos tumbamos al sol a secar con unas vistas del pueblo y de un islote cercano chulisimas.

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Nuestro primer baño en la isla

Tras pasar una hora teníamos los pies de dos alemanes a 20 centímetros de nuestra cara. En vistas de que no se iban a ir, nos fuimos nosotros. Dimos media vuelta hasta la playa de arena que había en el pueblo para poder bañarnos tranquilos. Sin estar pendiente de las rocas y con suficiente espacio por el momento.

Después de un par de horas la playa se llenaba porque ya había llegado el segundo ferry. Empezaba a parecer un hormiguero así que decidimos coger el coche y poner rumbo hacia la fortaleza. Esta en lo alto y contemplar las vistas desde el mirador merece la pena. Fue todo un acierto, aun había poca gente y disfrutamos de un paisaje precioso viendo otras islas en el horizonte.

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Vistas desde la fortaleza

Al bajar siguiendo la carretera llegamos a una zona de casitas con jardín. Había un paseo bordeando la costa de unos 2,5 km. Empieza en  el centro del pueblo y llega hasta el extremo oeste. Lo primero que hicimos ya que eran las 14.00 fue aparcar el coche justo donde acaba la calle Ul. Vlade Avelinija. Bajamos a la playita por unas escaleras de acceso a bañarnos de nuevo y a comer. Cuando terminamos ya estábamos secos y dejamos las cosas en el coche y nos dimos un paseito por el muro. Había gente en bici, patinando, paseando. Une diferentes calas de piedra y arena. Fue una zona que nos gusto mucho. Y las vistas preciosas otra vez.

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Paseo por el muro

Después del paseo regresamos al coche porque ya eran las 16.30 y faltaban 4 horas para que zarpara el penúltimo Ferry del día, y teníamos que llegar con suficiente tiempo para hacer cola y poder asegurarnos el sitio. No queríamos  apurar a volver en el último barco porque si era lo que iba a hacer todo el mundo había muchas posibilidades de quedarte en tierra. Así si íbamos a por el penúltimo y al final no entrabamos por el mismo motivo, estaríamos de los primeros para zarpar en el último.

Por este motivo nos acercamos hacia la zona del puerto de Stary Grand que es desde donde zarparíamos mas tarde.

Fuimos primero a la zona de Arkada. Esta justo al otro lado de la bahía donde atracan los barcos. Nos despistó leer sobre la marcha en el google maps  señales de varios hoteles que ponían beach hotel. Pensábamos que había una playa, pero no. Era un dique viejo, por zonas hasta semidestruido, y directamente se lanzaban al agua porque era profundo y cubría.

Jose se baño, pero yo reconozco que soy un poco miedosa, y si no veo fondo no me gusta meterme. La culpa es de Julio Verne, siempre pienso que el pulpo gigante primo del Kraquen me cogerá las piernas con sus tentáculos y me arrastrará al fondo del mar.

Así que caminamos un poco mas hacia el pueblo a ver si mejoraba la cosa. Y no fue una maravilla, ni el paisaje  ni la playa, pero apareció una zona donde estaban todas las familias con nenes pequeños porque era una antigua rampa y podías ir metiéndote poco a poco y allí nos quedamos. Por lo menos Angela podía bañarse y refrescarse ya que al ser una zona de piedra y hormigón se notaba mucho mas calor saliendo del suelo que en una playa de verdad.

Sin darnos cuenta paso el tiempo y a las 19,30 justo una hora antes de que zarpara el ferry que queríamos coger nos subimos al coche rumbo al puerto.

Bien pues esa idea la tuvieron 3/4 partes de los turistas. Fuimos en caravana lentamente a paso pulga hasta que nos subieron al barco los últimos.¡¡ Volvimos a tener muchisima suerte !! Había más coches delante parados y nos mandaron pasar a nosotros. Creemos que al ser un cochecito diminuto como vieron que  cogiamos en cualquier lado.

No me quiero ni imaginar a los del coche de atrás que después de ir una hora en caravana se quedó a las puertas de subir al ferry y además le toco esperar 2 horas más en ese lugar.

Esta vez la vuelta nos pareció mas rápida. Duró dos horas igualmente, pero como hacia sol fuimos en la cubierta del barco viendo el paisaje y tomándonos unas cervezas tan tranquilos.

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Atardecer desde el ferry

Cuando llegamos al  puerto de Split eran las 22.30. En el barco una pareja nos comentó que en el pueblo de Omis estaban en fiestas porque había un festival de coros muy importante. Festival Klapa creemos que se llama. Las agrupaciones cantan en plazas e iglesias. Nos pareció buen plan irnos a disfrutar del  pueblo que estaba a 26 km osea media hora en coche.

De media hora nada, menuda caravana. Debían estar todos los policías de Croacia en esa carretera para evitar que dieras las vuelta. Estábamos atrapados. Así que nos resignamos a sufrir una muerte por hambre no podíamos más. Eran casi las 23,30 y desde las 14.00 no habíamos comido nada consistente. Y de repente ante nosotros como un oasis en el desierto apareció  la típica furgo de perritos calientes propia de las fiestas de los pueblos. Aparcamos el coche en la general encima de la acera (como estaban todos, fue el primer sitio que pillamos) y comimos, mejor dicho devoramos un par de bocatas en menos que canta un gallo. Ahora sí, ya podíamos disfrutar de la fiesta.

Si antes dijimos que todos los policías de Croacia estaban allí,  pues resulta que el resto de los habitantes también. No se podía ni caminar.

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Calles repletas de gente

La verdad que el pueblo es precioso, entre montañas y se cruza el río por un puente que une las dos partes del pueblo. Estaba muy bonito iluminado. Tienen una torre, la Mirabela que era una maravilla vista desde abajo. Comenzamos a subir los escalones que eran unos cuantos y cuando ya estamos prácticamente en la cima, hay una verja con un vigilante de seguridad y nos dice que esta cerrada desde las 22.00. Nos quedamos a cuadros. Como puede estar cerrada allí arriba y no tener un triste cartel que indique los horarios-pensamos del cabreo que teníamos. Pero realmente gracias a eso disfrutamos de las mismas vistas que si estuviera abierta, mereció la pena subir.

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Vistas desde la torre Mirabela

Omis es un lugar que nos pareció que tenía mucho que ofrecer. Si volvemos algún día a Croacia será uno de los puntos que visitemos de nuevo para quedarnos un par de días mínimo.

Después de darnos un paseo por el pueblo disfrutando del ambiente volvimos al apartamento en Split para dejarlo todo preparado ya que al día siguiente nos íbamos en dirección a Bosnia.

Podéis ver un mini resumen de las fotos de la isla que seguro que os gusta. O volver al itinerario general del viaje. O seguir leyendo para descubrir  que nos deparo el futuro en Bosnia.

 

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