Mdina es pequeña, silenciosa y absolutamente mágica. Es uno de los pueblos más bonitos de Malta y un lugar perfecto para combinar con Rabat en un mismo día. Si te gusta la historia, la arquitectura medieval o simplemente pasear por lugares que parecen detenidos en el tiempo, Mdina y Rabat te van a enamorar.
Dónde están Mdina y Rabat
Rabat está en el centro de la isla de Malta, justo al lado de Mdina, que es la antigua capital medieval. Para que te hagas una idea, si te colocas en la plaza principal de Rabat y caminas dos minutos, ya estás entrando por las murallas de Mdina. Es así de fácil. Están en la parte alta de la isla, lejos de la costa, rodeadas de campos, viñedos y ese paisaje dorado tan típico de Malta.
Mdina fue la antigua capital de Malta durante siglos, una ciudad amurallada que ya existía en época fenicia y que los romanos convirtieron en un importante asentamiento. De hecho, bajo las calles actuales todavía quedan restos de villas romanas, mosaicos y estructuras que recuerdan ese pasado.
Con la llegada de los árabes en el siglo IX, la ciudad se reorganizó y se redujo su tamaño, quedando la parte interior como Mdina, la ciudad silenciosa, y la parte exterior como Rabat, que en árabe significa suburbio. Desde entonces, Rabat creció como un barrio vivo, lleno de talleres, casas, mercados y vida cotidiana, mientras Mdina se convirtió en un lugar más noble y reservado, donde vivían familias importantes y donde el silencio se convirtió casi en una norma.
Durante la Edad Media y la época de los Caballeros de la Orden de Malta, Mdina mantuvo su papel simbólico como capital histórica, aunque el poder real se trasladó a La Valeta. Rabat siguió siendo un lugar de peregrinación gracias a las catacumbas de San Pablo y San Agustín, que se cree que fueron refugio de los primeros cristianos en la isla.
Hoy, caminar por Mdina es como entrar en un decorado medieval perfectamente conservado, mientras que Rabat te muestra la Malta más auténtica, con vecinos en la puerta de casa, panaderías tradicionales y un ritmo que parece detenido en el tiempo.
Cómo llegar a Mdina y Rabat desde La Valeta
Puedes llegar a Mdina y Rabat desde La Valeta en autobús. Malta tiene un sistema de transporte público bastante práctico, aunque a veces un poco lento. Desde la estación central de La Valeta salen varias líneas directas a Rabat y Mdina. Las líneas de autobús que van directas desde la estación central de La Valeta hasta Mdina y Rabat son la 51, la 52 y la 53. El trayecto dura unos 25 o 30 minutos, dependiendo del tráfico, y te deja justo en la entrada del centro histórico. Los billetes se compran directamente al conductor o en las máquinas de la estación de La Valeta. Recuerda que tienes toda la info sobre el transporte público en Malta en el post inicial de la guía.
Si vas en coche, la carretera está bien señalizada y no tiene pérdida. En menos de 20 minutos estás allí. Si todavía no has reservado coche de alquiler te recomiendo esta empresa.
Dónde aparcar cerca del centro histórico de Mdina y Rabat
Aparcar en Rabat no es tan complicado como parece. Puedes dejar el coche en una zona gratuita a cinco minutos del centro histórico. Hay varias calles donde se puede aparcar sin problema, siempre respetando las señales. También hay zona azul en algunas áreas más cercanas a Mdina, con un coste aproximado de un euro la hora. No es caro, pero si no te importa caminar un poco, puedes aparcar gratis sin alejarte demasiado.
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Cuántos días recomiendo para recorrer Mdina y Rabat
Rabat y Mdina se puede ver en unas horas si vas con prisa, pero yo te recomendaría dedicarles un día completo si quieres disfrutarlas sin correr. Entre las catacumbas, las iglesias, las callejuelas y las terrazas donde sentarte a ver la vida pasar, el tiempo se te va volando.
El alojamiento más famoso de Mdina y Rabat
El hotel más conocido de toda la zona es The Xara Palace Relais & Châteaux, situado dentro de las murallas de Mdina. Es un palacio del siglo XVII convertido en hotel boutique y es, sin exagerar, uno de los alojamientos más exclusivos de Malta. Aunque Mdina es diminuta, este hotel se ha hecho famoso por su ambiente elegante, sus vistas sobre toda la isla y por aparecer en un montón de reportajes de viajes. A nosotros se nos iba del presupuesto y por eso nos quedamos en este alojamiento en Mosta, justo en el centro de la isla.
Si prefieres buscar otro hotel en Mdina, utiliza este mapa buscador. Es muy cómodo ir viendo precios por zonas.
Qué ver en Rabat: guía práctica para descubrir una de las ciudades más auténticas de Malta
Rabat es una de esas ciudades que te sorprenden sin hacer ruido. No tiene el brillo turístico de La Valeta ni la fama medieval de Mdina, pero guarda algunos de los rincones históricos más importantes de la isla. Y lo mejor es que puedes recorrerla a pie, sin prisas, dejándote llevar por sus calles estrechas y su ambiente local. Si estás pensando en visitar Malta en una semana, Rabat es una parada que merece la pena.
Si hay algo que realmente define Rabat son sus calles. Me encantó perderme por las callejuelas alrededor de la plaza principal, donde los balcones de madera pintados de colores sobresalen de las fachadas de piedra dorada. Aquí la vida es muy local. Ves a los vecinos charlando en la puerta, a los panaderos sacando bandejas de ftira del horno y a los gatos durmiendo al sol como si fueran los dueños del barrio.
Una curiosidad que me contaron es que muchas casas antiguas tienen pozos subterráneos conectados entre sí. En época medieval servían para almacenar agua de lluvia y, en algunos casos, como rutas de escape durante ataques. Hoy la mayoría están cerrados, pero algunos se pueden ver en visitas guiadas.

Catacumbas de San Pablo: historia subterránea de los primeros cristianos
Las Catacumbas de San Pablo fueron lo primero que visité y, sinceramente, me dejaron impresionada. Son un laberinto subterráneo excavado en la roca, usado por las primeras comunidades cristianas cuando todavía no podían practicar su fe abiertamente. Lo curioso es que, además de tumbas cristianas, también se han encontrado restos de rituales paganos, lo que demuestra que Rabat siempre fue un cruce de culturas.
Caminar por esos pasillos húmedos, con cámaras funerarias talladas a mano, te hace sentir que estás viajando dos mil años atrás. Es uno de esos lugares imprescindibles de Rabat que te ayudan a entender la historia profunda de Malta. Las Catacumbas de San Pablo abren todos los días de 9:00 a 17:00, con última entrada alrededor de las 16:30. El precio en 2026 es de unos 6 euros por persona, una entrada muy razonable para lo que ofrecen.
Catacumbas de San Agustín: la versión tranquila y menos turística
A pocos minutos de las de San Pablo están las Catacumbas de San Agustín. Mucha gente ni siquiera sabe que existen, y eso hace que la visita sea mucho más tranquila. Son más pequeñas, pero tienen el mismo ambiente misterioso. Yo las disfruté especialmente porque estaba prácticamente solo, y ese silencio te permite imaginar cómo era la vida aquí cuando Malta era una isla rural y aislada. Las Catacumbas de San Agustín tienen un horario similar, normalmente de 9:00 a 17:00. El precio ronda los 5 o 6 euros, dependiendo de la temporada.
Domus Romana: mosaicos que cuentan la vida de una familia romana
La Domus Romana es una antigua villa romana descubierta por casualidad en el siglo XIX. Lo más impresionante son sus mosaicos, que están increíblemente bien conservados. Verlos de cerca te hace pensar en cómo vivían las familias ricas de la época, con patios interiores, columnas y suelos decorados como si fueran alfombras de piedra. Es un recordatorio perfecto de que Malta no solo es playas y acantilados, sino también un pedazo de historia mediterránea. La Domus Romana abre de 9:00 a 17:00. La entrada cuesta unos 6 euros. Es un museo pequeño, así que en media hora lo ves, pero merece la pena por los mosaicos.
Iglesia y Gruta de San Pablo: tradición y espiritualidad en pleno centro
La iglesia de San Pablo es uno de los edificios más importantes de Rabat. La iglesia de San Pablo está construida encima de la gruta del siglo XVII donde San Pablo estuvo escondido impartiendo el cristianismo en secreto tras un naufragio. En la foto podéis ver la estatua de San Pablo que fue donada por un artista llamado Pinto y una Galera de plata que cuelga del techo que fue donado por los Caballeros de San Juan. La gruta es pequeña, pero tiene una atmósfera muy especial, casi íntima. La iglesia, en cambio, es luminosa y llena de detalles barrocos que reflejan la devoción maltesa. Es un lugar que mezcla historia, religión y leyenda, y que forma parte de la identidad de la ciudad. La iglesia está abierta durante gran parte del día, aunque los horarios pueden variar según celebraciones. La gruta suele abrir de 9:00 a 17:00. La entrada cuesta unos 5 euros.
Museo Wignacourt: arte, túneles y refugios de guerra
El Museo Wignacourt es uno de esos sitios que no esperaba que me gustaran tanto. Por fuera parece un museo más, pero por dentro es una mezcla de arte religioso, historia de los Caballeros de Malta y túneles subterráneos usados como refugios durante la Segunda Guerra Mundial. Es un recorrido muy completo y perfecto para entender cómo ha evolucionado Rabat a lo largo de los siglos. El Museo Wignacourt abre de 9:00 a 17:00. La entrada cuesta unos 7 euros. Es una visita muy completa, con arte, historia y túneles subterráneos.
Casa Bernard: una visita imprescindible en Rabat
Casa Bernard fue una de las visitas que más disfruté en Rabat. Es un palacete maltés del siglo XVI que sigue siendo una casa privada, no un museo, y eso hace que la experiencia sea mucho más auténtica. La familia que vive allí organiza visitas guiadas cada día y te enseñan habitaciones llenas de muebles originales, colecciones antiguas y detalles que parecen sacados de otra época. Todo está restaurado con muchísimo cuidado, pero sin perder ese aire vivido que la hace tan especial.
La visita dura alrededor de una hora y siempre es guiada. En 2026 siguen sin ofrecerla en español, pero la guía habla un inglés británico muy claro y se entiende sin problema. Además, es encantadora y te cuenta anécdotas que no aparecen en ninguna guía turística. El horario se mantiene de lunes a sábado, de diez de la mañana a cuatro de la tarde, y la entrada cuesta ocho euros por persona. Si quieres asegurarte un hueco, puedes escribirles por email antes de ir, pero normalmente no hace falta.
Qué ver en Mdina, la Ciudad del Silencio
La llaman la Ciudad del Silencio y no es un eslogan turístico: aquí el tiempo se detiene, las calles son estrechas y doradas, y el eco de tus pasos es casi lo único que se escucha. Mdina fue la capital de Malta durante siglos y todavía conserva ese aire noble y misterioso que la hace única. Es uno de los lugares que tienes que visitar sí o sí si vienes a Malta, sobre todo si te gustan las ciudades medievales que parecen intactas.
La Puerta Principal: el comienzo de todo
La entrada a Mdina es una de las imágenes más icónicas de la isla. La puerta barroca que ves hoy fue construida en 1724 por los Caballeros de la Orden de Malta y es tan teatral que parece hecha para una película. Lo curioso es que, en cuanto la cruzas, ya estás dentro del casco histórico porque Mdina es diminuta.
Mdina Dungeons: la parte más oscura de la ciudad
Justo al lado de la Puerta Principal están los Mdina Dungeons, una visita curiosa que recrea escenas de torturas, castigos y métodos judiciales medievales. No es un museo histórico al cien por cien, pero es entretenido y te da una idea de cómo funcionaba la justicia siglos atrás. Abren de diez a cinco y la entrada cuesta unos seis euros, que se compran en la puerta.
La Catedral de San Pablo y su museo
La Catedral de San Pablo es el corazón de Mdina. Según la tradición, se levanta sobre el lugar donde el apóstol Pablo se reunió con el gobernador romano tras naufragar en Malta. El edificio actual es del siglo XVII y su interior barroco es impresionante, lleno de mármoles, frescos y detalles que cuentan la historia religiosa de la isla. Justo enfrente está el Museo Catedralicio, que guarda manuscritos, objetos litúrgicos y una colección de grabados de Durero que sorprende a cualquiera. En 2026 la entrada combinada se compra en la taquilla del museo o en esta página online. El horario suele ser de nueve de la mañana a cinco de la tarde.
El Palacio Vilhena y el Museo de Historia Natural
El Palacio Vilhena es un edificio barroco del siglo XVIII que fue residencia de los Grandes Maestres. Hoy alberga el Museo Nacional de Historia Natural. Aunque el museo en sí es sencillo, el edificio es una maravilla y merece la pena entrar solo por recorrer sus salas. Abre de nueve a cinco y la entrada ronda los cinco euros, que se pagan directamente en la taquilla.
Palazzo Falson: la casa museo más elegante de Mdina
Palazzo Falson es una mansión medieval perfectamente conservada. Dentro hay una colección impresionante de arte, armas, joyas, relojes y objetos curiosos reunidos por su antiguo propietario, un aristócrata maltés apasionado por las antigüedades. Es una visita tranquila y muy cuidada. En 2026 abre de diez a cinco, normalmente de martes a domingo, y la entrada cuesta unos diez euros. Se compra directamente en la recepción del palacio o en esta página online.
Los bastiones: las mejores vistas del interior de Malta
Una de mis partes favoritas de Mdina son sus bastiones. Desde aquí se ve prácticamente toda la isla, y entiendes por qué esta ciudad fue la capital durante tanto tiempo. Es un lugar perfecto para pasear al atardecer y no cuesta nada entrar porque el acceso es completamente gratuito.
Dónde comer en Mdina
Te recomiendo Fontanella Tea Room. Está situado sobre el Bastión y las vistas desde las mesas de las terrazas son impresionantes. De la que llegamos solo había sitio abajo, que también es muy bonito, pero con un poco de paciencia (aproximadamente 10 minutos) conseguimos una mesa en primera fila. No es un sitio donde se pueda ir con prisas pero la comida está rica y bien de precio.
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Precioso! Que sitios más interesantes de ver????
Sí Sara, soy muy interesantes y guardan mucha historia.Un besin