Viajar por La Valeta, Las Tres Ciudades y Paola es recorrer, en muy pocos kilómetros, algunos de los capítulos más intensos de la historia de Malta. En este artículo vamos a repasar todos los lugares imprescindibles que ver en La Valeta y Las Tres Ciudades en un día, cómo llegar en transporte público o dónde comer…
Dónde está La Valeta
La Valeta está en la isla principal de Malta, en la costa este, justo frente al Gran Puerto. Es una ciudad amurallada construida por los Caballeros de la Orden de Malta en el siglo XVI, y eso se nota en cada calle, en cada edificio y en cada mirador. Es pequeña, pero tiene una personalidad enorme.
Cómo ir del aeropuerto a La Valeta
El aeropuerto de Malta está a unos 15 o 20 minutos de La Valeta. Llegar es muy fácil. Puedes tomar el autobús X4, que te deja en la estación principal justo a la entrada de la ciudad. También puedes pedir un Bolt o Uber, que suelen ser más rápidos y no demasiado caros. Si alquilas coche, el trayecto es directo, aunque aparcar dentro de la ciudad no es lo más cómodo del mundo.
Qué transporte público hay en La Valeta, cuánto cuesta y dónde se compran los billetes
La Valeta es tan compacta que la mejor forma de moverte es caminando. Aun así, si quieres recorrer la isla, el transporte público funciona principalmente con autobuses. No hay metro ni tranvía, pero la estación central está justo en la entrada de la ciudad y conecta con prácticamente todo. Te cuento más sobre el transporte público en el post inicial de guía para viajar a Malta.
Dónde aparcar cerca del centro histórico de La Valeta
Aparcar dentro de La Valeta es complicado porque las calles son estrechas y muchas zonas son solo para residentes. Lo más práctico es dejar el coche en la Floriana. Es la opción más práctica y económica para dejar el coche si quieres visitar el centro histórico sin meterte en el caos de calles estrechas, zonas restringidas y plazas reservadas para residentes.
Floriana está justo antes de la entrada principal de La Valeta, literalmente a cinco minutos andando de la City Gate. Es una zona amplia, con avenidas grandes y varios espacios habilitados para aparcar sin volverte loco. Mucha gente que trabaja en La Valeta deja el coche allí, y por eso es un sitio muy conocido entre los locales.
Lo mejor es que hay bastante aparcamiento gratuito en superficie, sobre todo si llegas temprano o a última hora de la tarde. También existen algunas zonas azules, pero son menos que dentro de la propia Valeta. Cuando hay zona azul, el precio suele rondar 1 euro la hora, aunque depende del tramo y de la temporada.
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Dónde buscar alojamiento en La Valeta
La zona más práctica y agradable para alojarse es la parte alta de La Valeta, cerca de Republic Street, Merchant Street y los alrededores de St. John’s Co‑Cathedral. Es la zona más viva, con restaurantes, cafeterías, tiendas y un ambiente que te hace sentir dentro de la ciudad desde el primer minuto. Además, estás a un paso de las calles más bonitas de La Valeta, esas que parecen sacadas de una postal con balcones de colores y escaleras infinitas. Te dejo a mano este mapa buscador con precios actualizados:
Qué ver en La Valeta
La Valeta tiene una historia intensa para lo pequeña que es, y eso se nota en cada piedra. Nació en 1566, justo después del Gran Sitio de Malta, cuando los Caballeros de la Orden de San Juan decidieron construir una ciudad fortificada que fuera imposible de conquistar. El encargado del diseño fue el arquitecto militar Francesco Laparelli, discípulo de Miguel Ángel, y su trazado en cuadrícula fue revolucionario para la época. En apenas quince años levantaron murallas, bastiones, palacios y la mayor parte de los edificios principales, convirtiéndola en una de las primeras ciudades planificadas de Europa.
Durante los siglos XVII y XVIII vivió su época dorada, con la construcción de la Concatedral de San Juan y los grandes palacios barrocos que hoy marcan su identidad. En 1798 llegaron las tropas de Napoleón, que expulsaron a los Caballeros, y poco después Malta pasó a manos británicas, lo que dejó una huella visible en la arquitectura, el idioma y la vida cotidiana.
La Segunda Guerra Mundial volvió a poner a La Valeta en el centro de la historia. Malta fue uno de los lugares más bombardeados del conflicto, pero la ciudad resistió y recibió la Cruz de San Jorge por su valentía colectiva. Tras la independencia en 1964, La Valeta entró en una etapa de renovación que culminó con su nombramiento como Capital Europea de la Cultura en 2018.
Hoy es una mezcla fascinante de ciudad renacentista, barroca y mediterránea, un lugar donde cada calle cuenta una historia y donde el pasado sigue muy vivo en sus murallas, sus jardines y sus balcones de madera. Una capital pequeña, pero con un carácter enorme.
Te aconsejo hacer un free tour en español como este. De la que das un paseo por los principales puntos turísticos de La Valeta te contarán su historia.
Msida Bastion Historic Garden
Empecé el día con una visita que tenía horarios un poco caprichosos, así que fui directo a los jardines de Msida Bastion. Están a unos quinientos metros del mar, muy cerca del hotel Excelsior, y llegar caminando es un paseo agradable. Este lugar, que hoy parece un jardín romántico, fue en realidad un cementerio protestante construido alrededor de 1806, cuando los británicos gobernaban Malta y necesitaban un espacio para enterrar a sus oficiales y familias. Tras la Segunda Guerra Mundial quedó abandonado y muy dañado, pero un grupo de voluntarios lo ha ido restaurando con un cariño increíble.

Las lápidas parecen sacadas de una película antigua y cuentan historias de militares, marineros y personajes importantes de la Malta del siglo XIX. Está construido sobre la muralla defensiva del siglo XVIII y las vistas son una maravilla. En 2026 abre de 9:30 a 12:00 los martes, jueves y sábados, además del primer domingo de cada mes, y la entrada cuesta 3 euros. Es un rincón silencioso y perfecto para empezar el día sin prisas.
Valeta City Gate
Volví sobre mis pasos para entrar a La Valeta por la City Gate, pasando antes por la Fuente del Tritón. Cruzar la puerta principal siempre impresiona. La entrada original fue construida en 1569 por los Caballeros de la Orden de Malta, pero la que vemos hoy es una versión moderna diseñada por Renzo Piano e inaugurada en 2014. El contraste entre las murallas del siglo XVI y el Parlamento moderno es enorme, pero de alguna manera funciona.
Desde allí me desvié hacia los jardines de Hastings, situados a la izquierda de la muralla. El parque lleva el nombre de Francis Rawdon-Hastings, gobernador británico de Malta en el siglo XIX, y está construido sobre una parte de las fortificaciones originales. Es un lugar perfecto para sentarse un rato y disfrutar de las vistas hacia Floriana.
Jardines de Hastings
Los jardines de Hastings son uno de esos rincones que te sorprenden sin hacer ruido. Están muy cerca de la entrada principal de la ciudad y ofrecen un respiro perfecto antes de adentrarte en las calles más animadas. Desde lo alto de la muralla se ve el puerto y parte de Floriana, y el ambiente es tranquilo incluso en temporada alta. Es un sitio ideal para fijarte en los balcones de madera típicos malteses, que empezaron a popularizarse en el siglo XVIII inspirados en la arquitectura árabe.
Pro‑Catedral de St. Paul
Seguí caminando hasta la Pro‑Catedral de St. Paul, construida entre 1839 y 1844 durante el dominio británico. Fue un regalo de la reina Adelaida, esposa de Guillermo IV, que quiso dotar a la comunidad anglicana de un templo propio. Abre de 9:30 a 15:00 de lunes a sábado y la entrada es gratuita, aunque hacer fotos cuesta 1 euro. Por fuera es discreta, pero por dentro tiene un encanto especial. Una mujer encantadora me entregó una hoja con información en español y me llamó la atención la decoración anglicana, tan distinta de las iglesias católicas de la isla. Es una visita corta pero muy agradable.

Lower Barrakka Gardens
Continué hacia los Lower Barrakka Gardens, pasando por el Parlamento y el Palacio Presidencial. El palacio fue construido en 1571 y fue la residencia oficial de los Grandes Maestres de la Orden de Malta. Hoy es la sede de la Presidencia de la República. Justo al llegar a la plaza me encontré con el cambio de guardia de las 11:00, una tradición heredada de los británicos.

El paseo hasta los jardines es precioso, lleno de edificios con balcones de madera de colores y escenas cotidianas de la vida maltesa. Los Lower Barrakka se construyeron en el siglo XIX y están dedicados a los soldados malteses que lucharon en la Primera Guerra Mundial. Desde el mirador se ve el Grand Harbour y el Monumento al Sitio de Malta de 1565. La entrada sigue siendo gratuita y, justo en la entrada, hay un pequeño quiosco reconvertido en bar donde las hamburguesas tienen una pinta increíble.
Upper Barrakka Gardens y el Saluting Battery
A mediodía tocaba correr un poco, porque a las 12:00 en punto empieza el famoso Saluting Battery en los Upper Barrakka Gardens. Este jardín fue creado en el siglo XVII como lugar de descanso para los Caballeros de la Orden. Justo debajo está la batería de artillería, que desde 1820 disparaba cañonazos para marcar la hora oficial del puerto. Hoy se mantiene como ceremonia histórica.
El jardín es precioso, lleno de flores y con unas vistas impresionantes del Gran Puerto. Por 3 euros puedes entrar en el interior de la muralla y ver las salas donde los guardias explican cómo funcionaba todo. Es muy vistoso, sobre todo si viajas con niños.
Co‑Catedral de St. John’s
Después llegó el turno de la Co‑Catedral de St. John’s, construida entre 1572 y 1577 por el arquitecto maltés Girolamo Cassar. Por fuera es sobria, casi militar, pero por dentro es una explosión de arte barroco. Cada capilla pertenece a una lengua de la Orden de Malta y compiten entre sí en riqueza y decoración. La entrada cuesta 15 euros en 2026, incluye la audioguía y exige cubrir hombros y piernas, aunque te prestan pañuelos si los necesitas.

El interior es tan espectacular que cuesta decidir dónde mirar. El suelo está formado por más de 400 lápidas de caballeros, y en una de las salas se conserva la obra más famosa de Caravaggio: La decapitación de San Juan Bautista, pintada en 1608. Es la única obra firmada por el artista. La catedral abre de 9:30 a 17:00 de lunes a viernes y los sábados hasta las 13:00.
Las calles más bonitas de La Valeta
Republic Street y Merchant Street son las arterias principales, siempre llenas de vida. Pero las calles más bonitas de La Valeta están en las zonas laterales: callejones empinados, balcones de madera de colores y escaleras que parecen sacadas de una postal. Simplemente déjate llevar y camina sin rumbo.
Cuántos días son recomendables para recorrer La Valeta
La Valeta se puede ver en unas horas, pero para disfrutarla de verdad lo ideal es dedicarle un día completo. Así puedes recorrer las calles más bonitas de La Valeta, visitar museos, entrar en la Concatedral de San Juan y sentarte en alguna terraza a ver la vida pasar. Si estás pensando en visitar Malta en una semana, reservar un día para la capital es perfecto.
Tres restaurantes o bares típicos del centro histórico
- Nenu The Artisan Baker. Un clásico para probar comida maltesa auténtica, especialmente el ftira.
- Caffe Cordina. Un café histórico con una terraza preciosa, perfecto para desayunar o merendar.
- The Pub. Un bar pequeño, muy local, famoso porque fue el último lugar donde estuvo Oliver Reed. Tiene mucho carácter.
Cómo ir de La Valeta a Las Tres Ciudades
La forma más bonita y rápida es en ferry. Sale desde el muelle de La Valeta y en cinco minutos estás en Vittoriosa, Senglea o Cospicua. El trayecto es barato y las vistas del Gran Puerto son espectaculares. También puedes ir en autobús. La línea más práctica es la línea 2, que sale desde la estación principal de autobuses de La Valeta (justo en la entrada de la ciudad) y cruza el puerto por el puente de Paola hasta llegar a Las Tres Ciudades. Es la que usan la mayoría de locales porque pasa con bastante frecuencia y te deja en pleno corazón de la zona.
Las Tres Ciudades —Vittoriosa (Birgu), Senglea (Isla) y Cospicua (Bormla)— forman uno de los conjuntos históricos más antiguos y con más carácter de Malta. Su historia está tan ligada al mar y a la Orden de los Caballeros de San Juan que caminar por ellas es casi como retroceder varios siglos.
Su origen se remonta a la Edad Media, pero fue a partir del siglo XVI cuando adquirieron importancia estratégica. Antes incluso de que existiera La Valeta, los Caballeros establecieron aquí su base militar y naval, construyendo fortificaciones, arsenales y palacios que convirtieron el Gran Puerto en uno de los puertos más protegidos del Mediterráneo. Vittoriosa fue la sede oficial de la Orden hasta 1571, y desde allí se organizó la defensa durante el Gran Sitio de 1565, uno de los episodios más decisivos de la historia maltesa.
Senglea también fue clave en ese mismo sitio, resistiendo ataques continuos y ganándose el título de “Invicta” por su capacidad para mantenerse en pie. Cospicua, la más grande de las tres, fue reforzada en el siglo XVIII con nuevas murallas y bastiones que aún hoy marcan su silueta.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las Tres Ciudades sufrieron bombardeos intensos debido a su cercanía al astillero, pero muchas de sus calles, iglesias y fortificaciones sobrevivieron y hoy conservan un encanto auténtico, más local y menos turístico que La Valeta.
En conjunto, son un pequeño tesoro histórico frente al Gran Puerto, un lugar donde se entiende de verdad cómo nació la Malta fortificada y por qué este rincón del Mediterráneo ha sido tan codiciado a lo largo de los siglos.
Dónde aparcar en Las Tres Ciudades
A diferencia de La Valeta, en Las Tres Ciudades es más fácil aparcar. Hay zonas gratuitas alrededor de los puertos y calles amplias donde dejar el coche sin problema. Eso sí, en las zonas más antiguas las calles son estrechas, así que conviene aparcar en la parte baja y subir caminando.
Qué ver en Las Tres Ciudades
Si estás preparando un viaje de una semana a Malta, tienes que visitar Las Tres Ciudades sí o sí.
Vittoriosa (Birgu)
Vittoriosa es la más antigua y monumental de las Tres Ciudades. Fue la sede de los Caballeros de la Orden de San Juan antes de que existiera La Valeta, así que aquí se concentra buena parte de la historia militar y religiosa de Malta.
El lugar más impresionante es Fort St. Angelo, una fortaleza medieval que fue clave durante el Gran Sitio de 1565. Desde sus murallas se ve todo el Gran Puerto y La Valeta al otro lado, una de las panorámicas más bonitas de Malta. En esta página puedes comprar entradas online. También merece la pena perderse por el Collachio, el antiguo barrio de los Caballeros, donde las calles estrechas y los palacios de piedra parecen congelados en el tiempo. La iglesia de San Lorenzo, del siglo XVII, es otro punto importante, con una fachada elegante y un interior lleno de historia.
Senglea (Isla)
Senglea es más pequeña, pero tiene uno de los miradores más bonitos de Malta: la Gardjola. Está en la punta de la península y ofrece una vista espectacular de La Valeta, especialmente al amanecer o al atardecer. La torre tiene tallados un ojo y una oreja, símbolos de vigilancia que recuerdan la importancia defensiva de esta ciudad durante siglos. La basílica de Nuestra Señora de la Victoria es el corazón espiritual de la ciudad y un buen ejemplo del barroco maltés.
Cospicua (Bormla)
Cospicua es la más grande de las tres y la que tiene un ambiente más residencial. Sus murallas, construidas en el siglo XVIII, son impresionantes y muestran cómo los Caballeros reforzaron esta zona para proteger el astillero. La iglesia de la Inmaculada Concepción es su monumento más destacado, con un interior elegante y una colección de arte religioso muy interesante. El paseo por el puerto de Cospicua es muy agradable, con cafeterías, barcos y un ambiente tranquilo que contrasta con el bullicio de La Valeta. Es un buen lugar para descansar después de recorrer Vittoriosa y Senglea.
Un restaurante recomendado en Las Tres Ciudades
Tal-Petut (en Vittoriosa). Un restaurante acogedor, con platos tradicionales malteses y un ambiente muy auténtico. Perfecto para comer después de recorrer las murallas y el puerto.
Hypogeo de Hal Saflieni y Templos de Tarxien en Paola
El Hypogeo de Ħal Saflieni es un santuario subterráneo único en el mundo, excavado hace más de cinco mil años y utilizado para rituales y enterramientos. La visita te permite recorrer sus cámaras talladas en la roca, un espacio silencioso y sorprendentemente sofisticado para su época. La entrada se reserva a través de Heritage Malta, que es la entidad oficial que administra el yacimiento. La reserva se hace online, eligiendo día y hora concretos. Como solo entran unas pocas decenas de personas al día, las plazas vuelan, especialmente en temporada alta. Lo habitual es que haya que reservar con varias semanas de margen, y en verano incluso con un par de meses. La entrada cuesta unos 15 euros por persona.
A pocos minutos a pie están los Templos de Tarxien, un conjunto megalítico al aire libre donde se conservan relieves, muros y estructuras monumentales de la misma cultura prehistórica. Tarxien muestra la parte visible de esa civilización, mientras que el Hypogeo revela su mundo interior. El precio habitual ronda los 6 a 8 euros por persona, dependiendo de la temporada y de si hay descuentos activos.
Cómo ir de Las Tres Ciudades a Paola
Para ir en transporte público de Las Tres Ciudades al Hypogeo de Ħal Saflieni súbete al bus número 3. Es la línea que conecta Cospicua, Senglea y Vittoriosa con Paola, y te deja a pocos minutos andando del Hypogeo. El trayecto es corto, pasa con bastante frecuencia y no necesitas hacer transbordos. Es la opción más directa si no vas en coche.
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Qué bonitos recuerdos me trae!!!
Es que es muy bonito este país. Nosotros repetiremos algún día sin lugar a dudas. Besos guapos ????????
Vaya día más ajetreado! Pero parace que disfrutasteis muchísimo!!! Esperamos leer el siguiente post! 😉
Si la verdad que no paramos ni un minuto!! No había tiempo para no dejarnos nada a medias. Gracias guapos????