Marsaxlokk se encuentra en el sureste de Malta, a unos 12 km de La Valeta. Es un pueblo pesquero famoso por sus luzzus, esas barcas de colores con ojos pintados en la proa que parecen observarte mientras paseas por el puerto. Muy cerca se encuentra la famosa piscina natural de St. Peter’s Pool y Sliema, la ciudad más turística y con más marcha de Malta.
Cómo llegar a Marsaxlokk desde La Valeta
Si no tienes coche de alquiler puedes ir desde La Valeta en autobús. Las líneas de autobús 81 y 85 llegan en 25–30 minutos a Marsaxlokk. Si prefieres ir en coche, el trayecto es rápido, unos 15 minutos, y la carretera es sencilla. Recuerda que en el artículo inicial de esta guía para descubrir Malta en 1 semana te hablo del transporte público en la isla.
Dónde aparcar en Marsaxlokk
Si vas en coche -y temprano- aparca en las calles que rodean el paseo marítimo. No hay un gran parking central, pero sí varias zonas habilitadas al final del puerto que son gratuitas. En algunas calles hay zona azul y aparcar ronda entre 1 y 2 euros la hora, dependiendo de la temporada. En invierno es más barato y en verano sube un poco por la afluencia de turistas.
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Dónde dormir en Marsaxlokk
Nosotros decidimos estar toda la semana en el mismo alojamiento ubicado en el centro de la isla. Sin embargo, la próxima vez que vayamos a Malta me encantaría pasar un par de noches en Marsaxlokk, en una casita frente al puerto. Esas casas tradicionales reformadas, con balconcitos que dan al mar, son una maravilla. Te levantas, abres la ventana y ves los luzzus balanceándose como si te saludaran. Además, estás a un paso de los restaurantes, del mercado y del paseo marítimo, así que puedes moverte sin coche y disfrutar del ambiente desde primera hora.
Si prefieres buscar otro hotel en Marsaxlokk, utiliza este mapa buscador. Es muy cómodo ir viendo precios por zonas.
Qué ver en Marsaxlokk: monumentos y lugares de interés
Un paseo por el pintoresco Puerto de Marsaxlokk
Históricamente, este puerto ha sido clave para Malta. Desde la época fenicia fue un punto estratégico para el comercio y la pesca. Incluso su nombre lo dice todo: “Marsa” significa puerto y “xlokk” hace referencia al viento del sureste. Vamos, que desde hace siglos este rincón ha sido un refugio natural para barcos y marineros.
Hoy sigue siendo un puerto pesquero activo, pero también un lugar perfecto para desconectar, hacer fotos increíbles y sentir esa mezcla de tradición y tranquilidad que define a Marsaxlokk.

Lo primero que ves al llegar es la hilera de luzzus, esas barcas tradicionales maltesas pintadas en azul, rojo y amarillo. Parecen casi de juguete, pero llevan siglos siendo el sustento de las familias del pueblo. Muchos todavía conservan los ojos de Osiris en la proa, un símbolo heredado de los fenicios para proteger a los marineros. Es imposible no quedarte un rato mirando cómo se balancean suavemente en el agua.
El puerto no es solo bonito, también es un lugar muy vivo. A primera hora de la mañana, los pescadores descargan el pescado fresco del día. Si vas un domingo, el ambiente se multiplica con el famoso mercado, donde encuentras desde pescado recién capturado hasta miel maltesa, especias, artesanía y mil cosas más. Es uno de esos momentos en los que sientes que estás viendo la vida real del pueblo, no solo la parte turística.
Pasear por el paseo marítimo es una delicia. A un lado tienes el mar y los luzzus, y al otro, terrazas de restaurantes donde huele a pescado a la plancha, a pulpo guisado y a mar en estado puro. Es el típico sitio donde te sientas “solo a tomar algo” y acabas quedándote a comer porque el ambiente te atrapa.
La Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya
Construida en el siglo XIX, domina la plaza principal. Es pequeña pero muy bonita, y si entras verás un interior sorprendentemente elegante para un pueblo tan tranquilo.
Fort Delimara
El Fuerte Delimara es una fortificación británica del siglo XIX levantada para proteger la entrada al puerto y reforzar la defensa costera de Malta. Los británicos lo construyeron entre 1876 y 1888, en un momento en el que la isla era un punto estratégico clave en el Mediterráneo. Su diseño es semicircular y está excavado parcialmente en la roca, lo que lo hacía más difícil de detectar desde el mar y más resistente a los ataques.
Aunque hoy en día no siempre está abierto al público, acercarse a verlo desde fuera ya impresiona. Se asienta sobre acantilados que caen directamente al mar y conserva ese aire de fortaleza silenciosa que ha visto pasar barcos, guerras y siglos sin perder su presencia.
St. Peter’s Pool
St. Peter’s Pool es una de esas joyas naturales que descubres en Malta y te preguntas cómo puede existir un sitio así tan cerca de un pueblo tan tranquilo como Marsaxlokk. No es una piscina al uso, sino una gran formación rocosa en forma de media luna que crea una especie de piscina natural de agua turquesa, transparente como el cristal y rodeada de acantilados bajos desde los que la gente suele saltar.
Cuando llegas, lo primero que te sorprende es el color del agua. Tiene ese tono azul intenso que parece casi irreal, sobre todo cuando el sol está alto. La roca lisa que la rodea funciona como una plataforma natural donde la gente se tumba a tomar el sol, se baña o simplemente disfruta del paisaje. No hay arena, ni sombrillas, ni servicios, y eso es parte de su encanto: es naturaleza pura.
Cómo llegar a St. Peter’s Pool desde Marsaxlokk
En coche es muy fácil, sales de Marsaxlokk en dirección a Delimara y sigues las señales hacia St. Peter’s Pool. La carretera se estrecha un poco al final, pero es manejable. Al llegar, te encuentras con un aparcamiento de tierra donde puedes dejar el coche sin coste -a no ser que esté un gorrilla que te pida un par de euros-. En verano suele llenarse, así que ir temprano ayuda a evitar vueltas innecesarias.
Si no te apetece conducir ni caminar, siempre puedes pedir un taxi o un Bolt desde el centro del pueblo. El trayecto es corto y te deja prácticamente al inicio del sendero que baja a la piscina natural. Es la opción más cómoda cuando el calor aprieta.
Y luego está la alternativa más pintoresca: ir en barca desde el puerto de Marsaxlokk. Algunos pescadores ofrecen el traslado y la experiencia es una maravilla porque ves toda la costa desde el mar, con sus cuevas, sus acantilados y ese azul intenso que no se olvida. Además, te dejan justo en la zona de baño, así que bajas de la barca y ya estás en el paraíso.
Restaurantes para comer en Marsaxlokk
Comer en Marsaxlokk es casi obligatorio. Aquí el pescado no puede ser más fresco. Te dejo mis favoritos:
- Tartarun. Un restaurante familiar con pescado del día. No es el más barato, pero la calidad lo merece.
- La Nostra Padrona. Clásico del paseo marítimo. Terraza con vistas al puerto y platos tradicionales malteses.
Qué hacer en Sliema y alrededores
Sliema es una ciudad moderna, vertical, llena de tiendas y hoteles, muy pensada para el día a día y para el turismo más práctico. No tiene ese aire tradicional maltés que encuentras en Marsaxlokk, Mdina o Rabat, pero aun así tiene cosas interesantes si sabes dónde mirar.
Justo antes del atardecer, acercarse a Sliema es buena idea porque la luz cae sobre el paseo marítimo y lo vuelve más agradable. Aunque la zona no enamore a primera vista, sí tiene un punto fuerte: las vistas hacia La Valeta. Desde el paseo, la capital se ve como una postal iluminada, especialmente cuando empieza a caer la tarde.
En Sliema son muy famosas las pozas. Son uno de los rincones más bonitos de la zona, formadas por la erosión del mar sobre la roca caliza. Lo mejor es que han añadido escaleras metálicas en algunas de ellas, así que puedes meterte como si fueran pequeñas piscinas naturales privadas. Tumbarse en la roca calentita es un lujo inesperado, como si estuvieras en una tumbona de spa al aire libre. Y ver la puesta de sol desde ahí es de esos momentos que te reconcilian con el día.

En Malta los horarios son más europeos que mediterráneos, así que a las 19:00 ya puedes encontrar restaurantes para cenar sin problema. Cuando cae la noche, el paseo marítimo se transforma. Las luces reflejadas en el agua, la brisa y la gente paseando crean un ambiente muy agradable. Si sigues caminando hacia el norte, llegas a Paceville, la zona más animada de Malta. Es el centro de la vida nocturna: bares, pubs, discotecas y un ambiente joven que contrasta totalmente con la calma de otros pueblos de la isla.
Cuántos días recomiendo para recorrer la zona
Marsaxlokk se puede ver en un día sin prisas. Pero si quieres disfrutarlo como lo hice yo, quedarte a comer, pasear por la costa, visitar St. Peter’s Pool y ver el atardecer en Sliema, te diría que dediques un día completo. Si estás haciendo una ruta para visitar Malta en una semana, este pueblo encaja perfecto como una excursión de un día, especialmente un domingo para disfrutar del mercado.
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Yo salto del tirón!!! Allá vooooy!
Hola Manu, yo iba pensando lo mismo y al llegar allí me eche atrás. Mándanos la foto del salto olímpico eh. ¡Buen viaje!
Pero cómo no saltaste mujer. Yo tampoco lo haría jijii. Las barquitas son preciosas tan coloridas, y contrastando con ese agua. Un día de diez.
Ni muertaaaa me tiró yo así!! Soy muy torpe, no me apetece pasar por el picor de mi piel roja tras el impacto contra el agua????