Siempre hemos dicho que preferimos los pueblos con encanto a las grandes ciudades, y en Segovia se encuentran algunos de los más bonitos de España. Además, la provincia alberga una de las reservas naturales más importantes del país, hogar de cientos de especies de aves. Entre ellas destaca la mayor colonia de buitres leonados de Europa, que sigue creciendo año tras año. Pasamos tres días completos en las Hoces del Duratón, un lugar que nos permitió desconectar por completo y recargar energía. La naturaleza tiene algo mágico, y Castilla y León sigue siendo pura vida.
Dónde están las Hoces del Duratón
El Parque Natural de las Hoces del Duratón se encuentra en la provincia de Segovia. Está a 63 km de la capital segoviana, a unos 150 km de Madrid y a 385 km de Gijón. Es una escapada perfecta tanto para un fin de semana como para una ruta más larga por la zona.
Cómo llegar al Parque Natural
La forma más cómoda de llegar al Parque Natural es en coche, ya que permite moverse con libertad entre los distintos pueblos y miradores. Si viajas a España en avión o simplemente no dispones de vehículo, siempre puedes recurrir al alquiler. Nosotros te recomendamos esta compañía y su propio seguro, pues tiene una cobertura mayor a la que suelen ofrecer otras empresas.
Si no tienes carnet, también es posible llegar en autobús mediante las líneas regulares de las compañías Aisa y Linecar, que conectan la zona con Madrid, Valladolid y Segovia. Conviene consultar horarios actualizados, ya que pueden variar según la época del año, el clima o el tráfico.
Alojamiento recomendado
Nos alojamos en este hotel rural, un establecimiento amplio que además cuenta con uno de los restaurantes más recomendados de la zona. Elegimos este lugar por su ubicación estratégica, perfecta para visitar todos los puntos que teníamos en mente. El aparcamiento es sencillo, el wifi funciona bien y, sin duda, repetiríamos en una futura visita.
Otra opción que valoramos fue alojarnos con alguna de las empresas de canoas que ofrecen paquetes combinados de alojamiento, descenso en canoa y asador. Finalmente lo descartamos porque siendo solo dos personas resultaba más caro.
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Cómo se visita el Parque Natural
El río Duratón, que nace en Madrid y desemboca en el Duero, recorre 106 km atravesando Madrid, Segovia y Valladolid. El tramo comprendido entre Sebúlcor y Burgomillodo fue declarado Parque Natural en 1989. En esta zona, el río ha excavado un profundo cañón en la roca caliza, con paredes que alcanzan los 100 metros de altura. En estos cortados anidan los buitres leonados, que han formado la mayor colonia europea, con unas 3600 aves censadas en 2026. También habitan otras especies, entre ellas una pareja de águila real situada en una zona de acceso restringido.
El Parque Natural tiene una extensión de 5037 hectáreas. Algunas áreas están catalogadas como Reserva Natural y su acceso está regulado hasta el 31 de julio de cada año. Los senderos señalizados indican cuándo es necesario solicitar permiso en la Casa del Parque, ubicada en Sepúlveda, en la antigua iglesia de Santiago. Allí se gestionan los permisos tanto para senderismo como para pesca. No se permite la entrada a grupos de más de cinco personas en las zonas de reserva.
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Las siete sendas del Parque Natural
Camino a San Frutos – El acceso comienza en un camino sin asfaltar de cuatro kilómetros que parte del pueblo de San Frutos. Tras dejar el coche en el aparcamiento, se camina alrededor de 1,2 km hasta la ermita por un sendero pedregoso poco adecuado para carritos de bebé. A mitad de camino aparece un desvío hacia el mirador, desde donde se contemplan los meandros y la presa del embalse de Burgomillodo. La ermita, en excelente estado, contrasta con las ruinas del antiguo priorato, destruido tras la desamortización de 1834. La zona ofrece vistas espectaculares y una sensación de aislamiento que hace que la visita merezca la pena.
¿Quién fue San Frutos? San Frutos (642–715) pertenecía a una familia acomodada. Tras la muerte de sus padres, decidió entregar todos sus bienes a los más necesitados y convenció a sus hermanos, Valentín y Engracia, para que hicieran lo mismo. Los tres se retiraron a vivir a las Hoces del Duratón, aunque con el tiempo Frutos eligió una ermita independiente situada donde hoy se levanta la iglesia. Sus hermanos ocuparon otras dos cuevas más humildes, visibles desde el río. Frutos murió en paz en su retiro, mientras que sus hermanos se trasladaron a Caballar, donde fueron capturados y martirizados. Con el tiempo, estos hechos dieron lugar a las tradiciones conocidas como los Milagros de Caballar. La historia, curiosa y llena de matices, forma parte del imaginario local.
Senda de la Vega – Es la ruta más al norte. Parte de la presa de Burgomillodo y llega al área recreativa de Carrascal del Río siguiendo la orilla del Duratón. El recorrido completo, ida y vuelta, lleva unas tres horas.

Senda de la Glorieta – Es accesible para personas con movilidad reducida y para carritos de bebé. Son 1,7 km en total, aproximadamente una hora de paseo. Desde ella se observan los meandros, parte de la muralla de Sepúlveda, la Silla de Caballo y varios nidos de buitres. Es una ruta sencilla y muy completa.
Rutas entre Sepúlveda y Sebúlcor – Estas sendas pueden enlazarse entre sí. El recorrido completo entre ambos pueblos es de unos 16 km y requiere unas cinco horas, además de un coche para regresar al punto de partida:
- La ruta de los Dos Ríos es circular y parte de la Casa del Parque. Son 5 km que se completan en hora y media. A lo largo del camino se pasa por la iglesia de la Virgen de la Peña, la Puerta de la Fuerza, la calzada romana, el Puente de Picazos, la pasarela de madera ICONA, la antigua fábrica de la Luz, el Puente Talcano, la muralla de Sepúlveda y la Plaza de España.
- Desde el Puente Talcano parte la senda hacia el Puente de Villaseca, un recorrido de 11 km ida y vuelta que sigue la orilla del río. Requiere permiso y permite ver huertas, fuentes y numerosos nidos de buitres.
- La Molinilla comienza en el Puente de Villaseca y se adentra en el bosque de ribera. Son 45 minutos de paseo entre cuevas que antiguamente servían como tenadas.
- La senda del Arroyo a las Fuentes recorre la orilla izquierda del río entre Sebúlcor y La Molinilla. Atraviesa un pinar y ofrece un mirador desde el que se observan las raíces de los árboles extendiéndose sobre la llanura.
Embalse de las Vencías – Al norte del Parque Natural se encuentra el embalse de las Vencías, continuación del Duratón. Aunque las paredes calizas son más bajas, también sirven de refugio para los buitres. No se necesita permiso para visitarlo. En la zona central del embalse hay varios chiringuitos accesibles tanto por carretera como en canoa desde San Miguel de Bernuy.
Los pueblos más bonitos de las Hoces del Duratón
Fuentidueña, un pueblo declarado Bien de Interés Cultural
Nuestra primera parada fue Fuentidueña, un pueblo que conserva un conjunto histórico sorprendente. Sus ruinas, declaradas Bien de Interés Cultural, hablan de un pasado estratégico y defensivo. La antigua muralla, una de las más relevantes de la época de la Reconquista, mantiene todavía tres de sus puertas originales. La más conocida es la Puerta de Alfonso VIII, desde la que se obtienen las mejores vistas del recinto amurallado.
Muy cerca se encuentran las ruinas de la iglesia de San Martín, que hoy funciona como cementerio del pueblo. También destaca la iglesia de San Miguel, un templo románico que permanece cerrado fuera de horarios muy concretos. Nos quedamos con las ganas de ver sus famosos capiteles de temática erótica, que solo pueden contemplarse en persona y sin posibilidad de hacer fotografías. La entrada cuesta un euro.
Sebúlcor, un pueblo de piedra con mucho encanto
Después nos dirigimos a Sebúlcor, un pequeño pueblo de piedra lleno de casonas rurales restauradas con mucho gusto. Nos desviamos hacia el Mirador del Convento, uno de los más visitados de la zona. Aunque popularmente se conoce como Mirador del Convento, en realidad nunca hubo monjas allí. El edificio que se ve al fondo del cañón es el antiguo Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz. Las vistas desde este punto vuelven a ser espectaculares, con los buitres sobrevolando muy cerca y el sonido del viento cortado por sus alas.
Este año hemos tenido la suerte de ver el embalse completamente lleno. En épocas de sequía, el cauce del Duratón llega a secarse lo suficiente como para cruzarlo a pie y acceder al monasterio caminando. En 2026 solo es posible llegar en canoa. Regresamos al coche disfrutando del olor a pino y de las flores que cubren los alrededores.
Sepúlveda, la villa señorial del Duratón
Finalmente llegamos a Sepúlveda, una villa que conserva un aire señorial en cada calle. Dejamos el coche en el aparcamiento de la entrada y en apenas cinco minutos alcanzamos la Plaza de España, donde se encuentran la antigua Cárcel de la Villa y el edificio del Reloj.
Pasear por Sepúlveda es descubrir casas históricas, rincones cuidados y pequeños detalles que hablan de su importancia en siglos pasados. Nos encontramos con la iglesia de San Bartolomé, de origen románico, situada junto a la plaza del antiguo mercado, hoy recordada por una pequeña fuente. Continuamos hasta la Casa del Conde, reconocible por su escudo y los detalles de su fachada. Más adelante llegamos a la Casa del Parque, ubicada en la antigua iglesia de Santiago, fácilmente identificable por la estatua del apóstol. Desde aquí comienza la Senda de los Dos Ríos.
En el camino de regreso pasamos por el Jardín de la Señora, que más que un jardín parece una pequeña selva, y por un tramo de la muralla desde donde contemplamos un atardecer precioso. Salimos del casco histórico por la puerta que conduce al aparcamiento, conocida como el Arco del Ecce Homo. Antes de marcharnos, nos acercamos en coche al Mirador de Zuloaga, desde donde se obtiene la panorámica más completa y fotogénica de Sepúlveda.
Qué hacer en las Hoces del Duratón
Cata en Bodegas Duratón
Visitar esta bodega pequeña y familiar es un plan que merece la pena. Aprendes, pruebas vinos especiales y te llevas una experiencia auténtica lejos del turismo masivo. Reserva con antelación porque solo atienden bajo cita.
Canoa por el Duratón y el embalse de las Vencías
Remar entre paredes de roca mientras los buitres sobrevuelan a pocos metros es una de las experiencias más potentes del parque. El tramo del embalse exige algo más de esfuerzo, pero llegar hasta la presa es inolvidable.
Excursión guiada en canoa por la Reserva Natural
Si solo puedes hacer una actividad, que sea esta. Es la zona más salvaje y silenciosa del río, con los nidos de buitres a escasos metros y el agua tan clara que ves los peces pasar. Además recorres la ruta de las Tres Ermitas desde el agua. Nosotros hicimos ambas salidas en canoa con Bocanada Duratón.
Parada para ver los campos de trigo
Al atardecer se vuelven dorados y parecen pintados. Basta con detenerse en el borde del camino para disfrutarlos sin dañar los cultivos.

Atardecer en la ermita de San Frutos
El broche perfecto. Los meandros iluminados por la última luz del día son una imagen que se queda grabada para siempre.
Qué ver cerca de las Hoces del Duratón
Pedraza, un tesoro medieval entre montañas
A tan solo treinta y cinco kilómetros de las Hoces del Duratón se encuentra Pedraza, uno de los pueblos medievales mejor conservados de España y miembro destacado de la asociación de los Pueblos Más Bonitos del país. Nada más llegar, un cartel anuncia que el aforo está limitado a cinco mil personas, una medida implantada hace años para proteger su patrimonio y que ya anticipa la calidad del lugar.
El pueblo recibe al visitante con la silueta de su castillo, levantado entre los siglos XIII y XVI y rodeado por una muralla que en su día protegió a comerciantes, nobles y artesanos. La fortaleza fue adquirida en 1926 por el pintor Ignacio Zuloaga, quien quedó fascinado por la luz y la serenidad de Pedraza. Hoy alberga un museo con parte de su colección personal, cedida por su familia, y la visita guiada permite recorrer estancias que aún conservan el carácter sobrio de la Castilla histórica. Abre de miércoles a domingo, en horario de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00. La entrada cuesta 6 euros por persona e incluye la visita guiada, imprescindible para comprender la historia del castillo y la relación del pintor con Pedraza.
Pasear por Pedraza es descubrir detalles que hablan de su pasado. Los canalones con forma de cabezas de animales, típicos del siglo XVI, se conservan en muchas fachadas. Las flores adornan balcones y ventanas, y las velas aparecen por todas partes, especialmente en julio, cuando se celebra la famosa Noche de las Velas. Durante dos fines de semana, el pueblo apaga todo el alumbrado público y se ilumina únicamente con miles de candelas. El castillo se convierte en escenario de conciertos de música clásica al aire libre, un evento muy exclusivo que atrae a visitantes de toda Europa.
La Plaza Mayor es uno de los rincones más impresionantes. Sus edificios porticados, con grandes escudos nobiliarios y corredores de madera, muestran la importancia que tuvo Pedraza durante los siglos XVI y XVII como centro comercial y administrativo. En una esquina, casi escondido, se encuentra el Ayuntamiento, reconocible por su reloj y las banderas que ondean en la fachada. Junto a la Puerta de la Villa se conserva la antigua cárcel, que funcionó hasta el siglo XIX. Sus celdas estrechas y su sistema de vigilancia permiten imaginar cómo era la vida de los presos en aquella época. Puede visitarse los fines de semana y durante todo el verano. El horario habitual es de 11:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, también con visita guiada. El precio es de 3 euros y la visita dura aproximadamente media hora.
La Granja de San Ildefonso, el Versalles español
Nuestra última parada antes de regresar a casa fue el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, una de las joyas del barroco español. Felipe V, primer rey Borbón, mandó construirlo en el siglo XVIII inspirado en los palacios franceses donde había crecido. Por eso muchos lo llaman el Versalles español, y no es una exageración: los jardines, las fuentes monumentales y la disposición del conjunto recuerdan claramente al estilo francés.
Aparcamos cerca de la plaza de toros y caminamos hasta la gran Plaza de España, desde donde se divisa la entrada principal del palacio. Tras pasar el arco de seguridad, los paneles informativos guían la visita por las distintas estancias. Aunque el interior puede parecer sobrio, la colección de tapices es extraordinaria. Muchos pertenecieron a Juana de Castilla, conocida como Juana la Loca, que fue una gran coleccionista de arte flamenco. También sorprende saber que en este palacio nació Francisco de Asís, abuelo del actual rey Felipe VI.

La Colegiata, situada junto al palacio, alberga los restos de Felipe V y de su esposa, Isabel de Farnesio. Aunque el interior no es especialmente llamativo, destaca un relicario que conserva numerosas urnas con restos óseos, una tradición muy extendida en la Europa barroca y que siempre genera sensaciones encontradas.
Los jardines, diseñados por el arquitecto francés René Carlier, son uno de los grandes tesoros del conjunto. Se extienden a lo largo de más de ciento cuarenta hectáreas y están decorados con veintiséis fuentes monumentales inspiradas en la mitología clásica. Las más conocidas son la Fuente de la Fama y la Fuente de la Carrera de los Caballos. Aunque solo funcionan unos días al año —normalmente en verano, durante las fiestas de San Luis—, el paseo entre ellas sigue siendo una maravilla. En 2026 algunas fuentes continúan mostrando signos de deterioro, algo que preocupa a vecinos y visitantes, pero el entorno sigue siendo espectacular.
Horario: del 15 de junio al 1 de septiembre, abre de 10:00 a 21:00. En abril, mayo y septiembre cierra a las 20:00, y el resto del año a las 18:00. La entrada general cuesta 9 euros, mientras que las personas desempleadas pueden acceder de forma gratuita presentando acreditación. La audioguía sigue costando 3 euros, aunque no resulta imprescindible porque los paneles informativos están muy completos. La visita incluye el acceso a la Colegiata, donde descansan Felipe V e Isabel de Farnesio, y a los jardines históricos, que pueden recorrerse libremente.
Un cierre perfecto para una ruta por Segovia
Con esta última visita dimos por terminado nuestro recorrido. Esta vez no pasamos por Segovia capital porque ya la conocíamos, pero si es tu primera vez, el Acueducto es una parada imprescindible. Es uno de los monumentos romanos mejor conservados del mundo y una de las imágenes más icónicas de España.
Las Hoces del Duratón y sus alrededores demuestran que no hace falta viajar lejos para disfrutar de lugares únicos. Castilla y León está llena de tesoros naturales, históricos y gastronómicos que merecen ser descubiertos con calma.
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gracias por vuestra información.No conozco las hoces y los pueblos de alrededor y me ha venido muy bien. gracias
¡Hola, Juanjo! Pues me alegro un montonazo de que te haya servido de ayuda. Para eso hacemos este blog.
Gracias por molestarte en escribirnos.
Un saludo desde Asturias.
Muy chula la entrada y unas fotos preciosas.
Es verdad que en España tenemos mucho que descubrir
Hola Patri, la verdad es que así es! Quizá siempre pensamos en irnos lo mas lejos posible y vamos dejando lo cercano para otro momento. Pero este Parque se merece ir ya mismo!! Saludos desde Gijón!!