Mostar y el Parque natural de kravica en Bosnia

Nuestros viajes » Europa » Bosnia- Herzegovina » Mostar y el Parque natural de kravica en Bosnia Día 5 de nuestro Roadtrip por Croacia y Bosnia

Hoy cruzamos la frontera a Bosnia Herzegovina -el país vecino-, para disfrutar del Parque Natural Kravica que es increíble y visitar la ciudad de Mostar. No podemos saltarnos esta parte estando en Croacia tantos días.

PN de Kravica

Nos levantamos bastante temprano, fue el día que mas madrugamos de todo el viaje. Queríamos llegar pronto a Kravica para evitar estar con muchos turistas en el parque natural y las colas de coches en la frontera.  Teníamos por delante 150 km  que nos llevarían aproximadamente unas 2 horas.

No sabíamos muy bien con que nos íbamos a encontrar en el paso fronterizo. Habíamos leído que había unas colas increíbles, que te mandaban bajarte del coche y revisaban tu equipaje por ser extranjero y un sin fin de anécdotas que hacen que pierdas un tiempo valioso en esperas interminables.

Pues resulta que al ser previsores y madrugar, llegamos a la frontera a las 8 y media de la mañana. Nosotros cruzamos la frontera en la carretera E65 que pasa a llamarse R424 le dijimos al señor policía  que queríamos ir a Mostar y tras comprobar el pasaporte pasamos. También es verdad que habrá pasos fronterizos mas abarrotados en función de la localización en la que te encuentres. Entramos por esa frontera porque habíamos leído que el Parque de Kravica se encontraba entre Ljubuski y Studenci. Siguiendo la carretera M6.

Íbamos siguiendo las indicaciones del GPS que en la mayoría de los casos la ayuda que ofrecen es infinita. Pero en otros casos te la lían de una forma que no se puede ni describir. El resumen es el siguiente:

Carretera secundaria sin lineas, ni señales, ni nada. Bordeando un puerto de montaña. A la izquierda montaña, a la derecha barranco. Indicaciones del Gps «gire a la derecha, gire a la derecha, gire a la derecha…gire a la derecha». Así casi 10 km. Cuando por fin apareció la carretera para girar a la derecha era un camino sin salida y el Gps «continúe recto, continúe recto, de la vuelta y continúe recto». Un caos.

Al redireccionar no encontraba la localización en el mapa. Total perdidos en mitad de Bosnia por una carretera que no pasaba ni Dios. Sin pueblos ni nadie alrededor y sin mapa físico ni Gps. Decisión: deshacer el camino andado y en cuanto pillamos cobertura marcamos otra posición.  En lugar de ir siguiendo indicaciones a Kravica, señalizamos el pueblo más cercano que es Studenci.

Ya habíamos leído que llegar era un tormento. Que estaba fatal indicado pero la culpa es del Gps de verdad. Una vez íbamos camino del pueblo de Studenci vimos un cartel en un cruce. Era una tablilla espetada en el borde de la carretera que ponía «waterfalls» y seguimos esa dirección. Con un poco de intuición llegamos a un parking no muy grande. Era el del área de descanso Odmoriste Kravice. Había  una barrera  y una cabina de control. El señor guarda nos señaló la cifra a pagar que eran 4km (llamados marcos convertibles) por persona y le dijimos que no teníamos ese tipo de  moneda.

Habíamos leído en muchos foros que por la cercanía con Croacia aceptaban Kunas. Además nosotros solemos pagar con tarjeta en la mayoría de los sitios porque no nos aplican comisiones por el cambio de divisa. Primer problema-  si no había cobertura como van a tener un datáfono. Siguiente problema- teníamos kunas pero eran billetes grandes y como era primera hora el guarda no tenía cambio aún. Le preguntamos si aceptaba euros y de mano dijo que no, pero saco la calculadora y nos dijo que le diéramos 5 euros. Se los dimos pese a que sabíamos que nos estaba estafando. La entrada a este parque al cambio es de 1 euro por persona. Pero como no era una cantidad indecente aceptamos y entramos al parque.

Comenzamos a bajar por un camino de piedras muy mono, que se convirtió después en un tramo de tierra, mas tarde en una cuesta que resbalaba un montón, pero llegamos. Luego nos enteramos al ver llegar a mas gente que había otra entrada mas grande.  Incluso llega una carretera y una persona con minusvalía podría llegar hasta allí en un coche. Aunque el coche tendría que dar la vuelta y dejarlo en el parking igualmente.

Hay un par de chiringos, baños, una zona donde había tiendas de campaña, un lago con fondo de arena, y unas cascadas espectaculares a escasos metros. Podías ir a meterte debajo de la cascada. Nadar tranquilamente. Tomar el sol. Pero siento comunicarte que ya no puedes ir hasta la cascada grande de la laguna. Ahora esta delimitado el perímetro para el baño como en Krka.

Este parque normalmente lo visitan locales de Bosnia que huyen del calor sofocante. Pero  allí hacía mucho calor también así que imaginaros en el resto del país.

Nos hicimos fotos y mas fotos. Nos tomamos unas cervezas. Nos bañamos varias veces aunque al ser temprano  el agua estaba fresquilla. Lo mejor de todo es que en el momento que mas gente hubo no eramos ni 15 personas. (Claro estarían todos con el Gps despeñados por el barranco jiji)

Nos dio mucha pena irnos porque era un lugar increíble. Pero queríamos ir a visitar Mostar antes de dirigirnos a nuestro alojamiento en Dubrovnik. Subimos por el mismo lugar a nuestro parking y llegamos a Mostar 1 hora después. Hay 40 kilómetros.

Dudamos en si parar en Medugorge que es conocida por la peregrinación como lugar santo. Pero no íbamos muy bien de tiempo y seguimos directos a Mostar.


Qué ver en Mostar

Esta vez llegamos sin problemas gracias al Gps. Primero dimos una vuelta  de reconocimiento en coche para ver por lo alto la ciudad. Para nosotros fue la ciudad de los contrastes. En la misma calle a un lado había edificios derruidos debido a la guerra, otros acribillados a balazos. En frente edificios a todo color con cornisas imposibles y preciosos.

Desde el coche nos gustó bastante. Nuestra idea era aparcar en el margen derecho del rió. Darnos una vuelta paseando por la orilla. Cruzar el puente de los Españoles también llamado Stari Most (puente viejo) y volver por la orilla izquierda. Fue lo que hicimos. Para ello aparcamos en una explanada de gravilla entre edificios. Había como 300 coches todos  matrícula de Bosnia. Lo dejamos allí para no pagar la zona azul que había por todas las calles. GRAN ERROR (después volveremos a este punto).

Mostar tiene un encanto  especial. Sobre todo a ambos lados del puente. Tiene una gran influencia musulmana y se respira en las tiendas, las calles empedradas, la artesanía. Hay unas tiendas de farolillos preciosas. Quizá el margen derecho tenga mas souvenirs turísticos  y el margen izquierdo artesanía local. Pero fue un paseo estupendo. Eso si, no apto para hacer en sandalias u otro calzado de suela fina porque las piedras adoquinadas del suelo se las traen. Ángela iba en chanclas de suela con cámara de aire y no sufrió, pero había muchas chicas caminando (como se suele decir) pisando huevos.

Al llegar al puente había muchísimas  personas, oíamos voces gritando que no entendíamos. Al principio  pensábamos que sería una discusión o incluso pelea hasta que un «hippie » nos gritó a la cara que le echáramos dinero en la gorra. Resulta que es común que algunos (no sabemos muy bien como definirlos) buscavidas pidan dinero hasta llegar a la cantidad que ellos  entienden como justa y se tiran desde el puente al río. Nos dio mucha impresión porque  se veía lleno de rocas. Es una actividad no aconsejable y no apta para cardíacos. Si queréis ve el salto lo tenemos en nuestro canal de Youtube.

Cuando saltó aquel chico que no tendría mas de 20 años la multitud se dispersó mientras comenzaban a gritar de nuevo para recaudar para el siguiente salto. Pasamos a la otra orilla y a pesar de que había mucha mas gente, nos encantó  aun mas.  Esta lleno de restaurantes y pensiones antiguas, de tiendas de artesanos. Cada poco nos dábamos la vuelta y mirábamos el puente. Nuestro día  era gris. Estaba muy nublado en Mostar nada que ver con el sol de Kravica. Y en parte menos mal. Aunque para las fotos fuera peor, para andar paseando rodeados de muros de piedra mejor nublado. Y aun así hacía muchísimo calor.

Ya era la hora de comer y entramos a un bar restaurante  que a pesar de que es pequeño y mas bien feo a pie de calle, tiene unas escaleras que llevan a una terraza con unas vistas chulisimas  del puente. Es el  Urban Grill. Tienen un poco de todo pero lo que mas comida árabe. Nosotros nos pedimos un plato de carne y arroz que estaba rico. El precio, pues fue caro respecto a la vida allí, pero barato al cambio. Así que merece la pena. Eso sí subir primero a ver sí hay un buen sitio en la terraza.  Porque  para comer sin vistas podéis  ir a cualquier  lugar.

Después volvimos al coche y aquí viene el enlace a donde antes pusimos GRAN ERROR. Nada mas acercarnos ya vimos cristales en el suelo  y corrimos pensando «no puede ser». Imaginaros  la magnitud del susto porque al estar cambiando de alojamiento lo llevábamos  todo en el maletero del coche. Con nosotros estaba el dinero, las cámaras y la documentación. Pero por un momento  pensamos que  nos lo habían robado todo.

Pero no, no nos robaron NADA. Solo se dedicaron a reventar el coche y llevarse  el radiocasete de cinta. Después  de hablar  con las autoridades nos explicaron que los coches de alquiler no suelen sufrir ningún percance. Pero nuestra patatamovil a parte de vieja, estaba carente de cualquier pegatina que manifestara que era un coche alquilado por turistas. Solo era un coche croata aparcado en Bosnia. Y parece increíble pero estas cosas pasan.  Pasan entre ciudades rivales en el fútbol, como no va a pasar entre países que han estado en guerra hasta hace 30 años.

Resultado: El coche lleno de cristales y sin ventana  con las tormentas que estaban cayendo. Sin radio. Y a 145 km de Dubrovnik. Y por supuesto sin coche de sustitución como nos dejaron claro el primer día.

Nos fuimos de Mostar con un mal rollo extremo. En ese momento pensamos esto es la gota que colma el vaso. Nos dan un coche de mierda (perdón pero no se puede decir ya de otra manera, meto 1 euro al bote de las palabrotas) pagamos una pasta por él. Una franquicia  que supera muy mucho el valor del coche. Y ahora esto, que nos supondría  una penalización  en el momento y después  papeleos, reclamaciones y líos.

(Así  fue todo a la vuelta. Tardamos mas de 3 meses en que nos devolvieran parte de la franquicia alegando que por mucho seguro que hubiéramos contratado  para cubrir la franquicia, la radio había que pagarla. Y parece ser que la radio de un Seichento del año la polca cuesta casi 600 euros. Como lo oyes, 600 euros que perdimos por política  de empresa. La compañía de San Diego en Dubrovnik fue pésima, pero Rentalcars se lavó las manos todo lo que pudo y más cuando es evidente que no debería trabajar con empresas de ese estilo)

Pasamos la frontera por otro lugar diferente. Esta vez era una barrera y un policía que parecía  un Playmobil con su casco y su pistola colgada al cuello. No nos pidió ni la documentación. Dos horas y media después  llegamos a nuestro alojamiento en Srebreno.

Que sepáis que nunca hemos circulado por unas autopistas tan bien hechas como las de Bosnia. sin baches, pavimento limpio, sin matorrales que tapen la señalización, con flores en la mediana, vamos una pasada. Esto ocurre porque en cada carretera hay gente trabajando diariamente en su conservación.


Dónde alojarse en Dubrovnik…

Decidimos no dormir en el centro de Dubrovnik porque teníamos pensado movernos por los alrededores bastante. No queríamos perder tiempo entrando y saliendo varias veces de la ciudad. Además en cuantó te separas un par de kilómetros el precio de los hoteles baja en picado y como hemos dicho varias veces, este viaje tenía que ser low cost.

Nos alojamos en  los Apartament Srijemsi en plena carretera general.  A escasos metros de la parada del bus. Frente a la playa (bajando unas cuantas escaleras). Las dueñas de esta Villa eran muy amables. Y el sitio estaba bien. Tenía  todo lo básico  y estaba limpio. Además podiamos aparcar el coche dentro de la finca. Fue barato como todos los lugares que hasta ahora habíamos  reservado. Una vez mas fue a través de la página de Booking.

Después de instalarnos fuimos a un centro comercial cercano a comprar bolsas de basura para cubrir la ventanilla  rota. Solo faltaba que lloviera como estos días  atrás y encontrarnos una pecera por la mañana. Aprovechamos y cogimos algo para cenar tranquilos en la habitación a ver si se nos pasaba el enfado. Y un par de horas después que ya estábamos mas relajados cogimos el coche y fuimos a darnos  una vuelta por Dubrovnik para hacernos con el lugar.

La gente nos miraba con cara de espanto. Imagínate un Seichento amarillo con medio techo y media puerta cubierta con bolsas de basura negra. Sin duda todo un espectáculo. Como Dubrovnik lo vimos varias veces mejor lo junto todo en el siguiente post…



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