Ruta por el Parque Nacional de Harz y sus pueblos.

Pueblos del Harz -Viajeros Confesos

En nuestra escapada de otoño por Alemania central dedicamos un día a visitar el Parque Nacional de Harz. Se trata de la cordillera más alta del norte de Alemania. Popularmente se llama «la milla cuadrada geológica de Alemania» ya que no existe otro lugar en el país donde haya tantas formaciones rocosas con más de 500 millones de años de antigüedad. El Harz es un lugar místico ya que cada primavera en la Noche de brujas / «Walpurgis« la niebla se posa en el pico más alto, el Brocken, y las brujas deambulan por las montañas. No te pierdas los preciosos y curiosos pueblos que visitamos a nuestro paso por el Harz.

HARZ, Visita al Parque Nacional

El macizo del Harz comprende parte de los estados de la Baja Sajonia y Turingia. En 2006 se decidió unificar dos parques naturales existentes para dar forma al nuevo Parque Nacional del Harz. Es uno de los 16 parques nacionales que hay en Alemania. Cuenta con un clima duro, comparable al de las regiones escandinavas. Es una zona ideal para practicar deportes en la naturaleza que obviamente varían según la estación del año. En el parque nacional habitan aves poco comunes como la cigüeña negra o el mochuelo chico, así como gatos monteses y linces.

Para subir a la cima puedes llegar en el tren de vapor histórico en funcionamiento desde el año 1887. Tarda tres cuartos de hora en atravesar el macizo y llegar a la cumbre. Desde allí, puedes ver hasta 100km a la redonda en días claros. En la cima del Brocken se encuentra el Museo Brockenhaus. Al visitarlo descubres el papel de los servicios de inteligencia en las instalaciones militares y las telecomunicaciones que manejaban. En el Brocken levantaron la primera antena de televisión de la RDA colocada en 1935, fundamental para emitir «información».

Aunque el Harz es uno de los destinos naturales preferidos de los alemanes, hay que tener en cuenta que las montañas están reforestadas desde hace unos siglos, ya que previamente hubo una explotación minera a gran escala.


PUEBLOS DEL HARZ

Ya hemos mencionado en otros artículos de nuestra escapada por Alemania central que, el motivo de este viaje, fue visitar a unos amigos españoles que se han mudado a esta zona. Ellos fueron los encargados de elegir qué pueblos visitar sabiendo un poco nuestras preferencias. Uno de mis secretos, es que desde niña estoy ligeramente obsesionada con las brujas. Me gustan las películas de magia, tengo una colección enorme de figuras de brujas de todos los tamaños, libros de conjuros… ¿Recuerdas qué en la introducción mencioné el Walpurgis, la noche de las brujas? ¡Pues no hace falta atar más cabos! El primer pueblo que visitamos fue Braunglage.

Antes de seguir, te dejo a mano el enlace a nuestro MAPA DE GOOGLE MAPS que puedes seguir gratuitamente. Así tendrás todos estos puntos en tu móvil.

BRAUNGLAGE

En la falda de la montaña Wurmberg, la más alta de Baja Sajonia, se encuentra este pintoresco pueblo. Bueno yo lo vi como un pueblo, pero al igual que ocurre en Austria, aquí se llaman ciudades aunque solo tengan 2000 habitantes, de hecho, se considera ciudad desde 1934, cuando al «crecer» absorbió al pueblo de Hohegeiss. Braunglage es popular por 3 cosas:

1- Ciudad balnearia. Esta zona cuenta con aguas termales con propiedades beneficiosas para la salud. Por este motivo hay, desde hace más de 100 años, varios hoteles de renombre que están completos durante todo el año.
2- Estación de esquí. En invierno, cuenta con pista de patinaje sobre hielo, pista de curling y de hockey. Todas ellas para la práctica profesional de estos deportes durante toda la temporada. Además, el teleférico de Wurmberg lleva a 600 personas cada hora hasta la cima, donde los esquiadores practican su deporte preferido de diciembre a marzo.

Foto de la web oficial de Wurmberg

3- Punto de encuentro de brujas más famoso de Europa. Desde la Edad Moderna, ésta ciudad está considerada una ciudad mágica. De hecho, en la carretera general hay un edificio muy pintoresco llamado «Pequeño Mundo Mágico» y tanto en la fachada, como en todas las tiendas de los alrededores podrás ver adorables brujas. Digo adorables porque lejos de ser la típica narigona con verrugas, son mujeres lozanas vestidas con trajes típicos que realizan rituales para proteger sus cosechas y sí, vuelan en escobas.

Es algo tan popular qué el teleférico que lleva a Wurmberg hace una parada a medio camino para que los turistas, o los más pequeños, hagan el Paseo de las Brujas. Los niños se lo pasan pipa porque hay trineos para descender la montaña a toda velocidad. De hecho, es la pista de hielo para trineos más larga de Alemania.

Cada 30 de Abril se celebra la fiesta pagana del Walpurgis. Las mujeres se disfrazan de brujas. Una de ellas atraviesa el parque subida en su escoba y, es sin duda, el día más importante de la ciudad.

Para acabar, te cuento dos curiosidades. Una es qué las señales turísticas del pueblo parecen abetos, pero en realidad representan a la montaña de Wurmberg. Y la otra, es que los bosques de Braunglage debieron estar invadidos de ardillas. Tanto es así que este animal es el símbolo de la ciudad. En el centro del pueblo hay una fuente con una ardilla y otros 3 animales típicos de la región. Es obra de Georg Arfmann. Sin embargo, no es la ardilla original que se encontraba en el cruce principal del pueblo. Esa ardilla la puedes ver junto a la tienda «Pequeño Mundo Mágico». Para observar esta zona puedes sentarte en los bancos de madera tallados ¿con forma de?….¡de bruja y de fauno, por supuesto! Además, en ese cruce principal hay una tienda-restaurante con productos típicos que te recomiendo visitar. Y si hace buen tiempo, no dudes en pasear por Kurpark.


WERNIGERODE

Dejamos atrás el paraíso de cualquier bruja para llegar a «La Colorida ciudad del Harz». Así llaman a Wernigerode. Para mi sigue siendo un pueblo por su tamaño, pero ten cuidado con el tiempo a la hora de planificar. Este pequeño pueblo te robará de 3 a 4 horas de la ruta. Tiene mucho para ver, ¡hasta un castillo!


Wernigerode comenzó siendo una aldea rural donde las tradiciones oscuras y la brujería estaba muy presente. En la época del medievo vivió un crecimiento económico que cambió la estética de la ciudad. Arquitectura barroca y gótica con fachadas en colores intensos con esculturas y gárgolas impresionantes. Hay varios edificios que debes ver sí o sí, ¡toma nota!

El Ayuntamiento. En este viaje por Alemania Central hemos visitado el Ayuntamiento más bonito en Duderstadt, y aquí, el ayuntamiento más «extraño». En realidad es una joya gótica de piedra y madera, pero hay que tener en cuenta que no se construyó como casa consistorial, sino como casa de juego. Curiosamente después fue el Palacio de Justicia, y ya por fin, pasó a ser el ayuntamiento. Dicen que aquí se celebraban 800 bodas anuales que comenzaban el sábado por la noche y acababan el lunes de tarde. Está claro que lo de las bodas griegas de 3 días tiene su versión germana.

La casa inclinada. Detrás del ayuntamiento, haciendo esquina, se encuentra un antiguo molino del siglo XVI increíblemente torcido. Es la versión rural de la Torre de Pisa.
La casa más pequeña. En la calle Kochstrasse puedes ver esta casita tan cuqui del siglo XVIII. Es de estilo barroco y como puedes ver en la foto, es pequeña, ¡PEQUEÑA! Esta zona es una antigua calle gremial, así que presta atención a todas las fachadas, te darán pistas sobre sus moradores y sus oficios.

Calle Breite Strasse, 72. Aquí está una casa única en Europa. Es del siglo XVII, de estilo barroco y el tallado en madera es espectacular. Un poco más adelante, en el número 95 puedes ver una herradura y una cabeza de caballo en la fachada, es una antigua herrería, de nuevo, nos dan pistas de los oficios. En el artículo que hicimos sobre Friburgo ya mencionamos que los alemanes son muy dados a mostrar a qué gremio pertenecían las familias. En la Selva Negra lo hacen con adoquines a los pies de las casas.

GASTRONOMIA ALEMANA A BUEN PRECIO

En la plaza del Mercado se encuentra un restaurante llamado Hexen-Kessel que te recomiendo por su excelente cocina tradicional. Probamos el schnitzel aleman tradicional y otro a la cerveza negra que estaba exquisito. Varias cervezas, postres tan típicos como el apfelstrudel con su helado de vainilla y la cuenta fue de 86€ para 4 personas y una niña. Mencionar que comimos fuera de hora y nos atendieron estupendamente, y que las raciones eran abundantes.

CASTILLO SCHOLSS WERNIGERODE

Y por último, la guinda del pastel, el Castillo Scholss Wernigerode. Puedes subir en un tren amarillo que parte de la plaza del mercado o en coche. Nosotros subimos con el coche para no perder tiempo. El aparcamiento se encuentra a 700 metros de la entrada del mismo y deberás subir una cuestecilla, pero las vistas por el camino son merecedoras del paseo. Cuando llegamos a la cima nos quedamos sin habla. En el patio exterior del castillo hay una explanada con un mirador espectacular. La panorámica es indescriptible, ¡hay que verlo para entender lo bonito que es!

En el interior visitamos un castillo que, pese a estar reconstruido tras la Guerra de los Treinta Años, conserva estancias con ambientes barrocos y renacentistas que te hacen viajar al pasado. Además, hay colecciones muy interesantes en todas las salas. Por no mencionar lo particularmente bonito que es el patio interior. Las últimas salas del castillo me las perdí porque tenía programada una entrevista en directo para Radio Extremadura y dentro del castillo había poca cobertura, me tocó contestar desde el jardín.


GOSLAR

Última ciudad que visitamos en el Harz. Llegamos a Goslar a la vez que la noche, es decir, a las cuatro de la tarde. (Esto tenlo en cuenta porque hay muy poquitas horas de luz a finales del otoño y en pleno invierno). El casco histórico de Goslar, al igual que todas la ciudades que visitamos en esta escapada, se conserva en buen estado ya que no sufrió daños con los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. En Goslar hay más de 1500 casas cuyas construcciones se hicieron a lo largo de muchos siglos, por lo que se mezcla el renacentismo, el gótico y el barroco. Es un autentico placer para la vista. Además, se encuentra rodeada por las murallas medievales y cuenta con muchas zonas verdes donde descansar.

Goslar, a día de hoy vive del turismo. No solo por su rico casco histórico con carácter imperial, sino por las visitas guiadas por las Minas de Rammelsberg, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1992, y en uso hasta 1988. Los montes de esta región son explotados desde el siglo III para obtener plata, cobre, plomo y oro. Sin embargo, no fue hasta el siglo X, cuando Enrique I, emperador del Sacro Imperio Romano fundó la ciudad de Goslar de manera oficial, y aprovechó a definir una serie de derechos de mercado por la actividad minera. Obviamente, este hecho propició un crecimiento económico brutal que cambió la estructura social existente. Goslar se convirtió en la residencia principal del Sacro Imperio Romano-Germanico y para ello Goslar creció, debía cumplir con todas sus necesidades pero, ¿qué necesita un emperador?

Lo primero fue construir un lugar para vivir. En el siglo XI se edificó el Palacio Imperial medieval «Kaiserpfalz Goslar«. Fue el lugar de veraneo preferido de Enrique III, tanto amó este lugar qué, cuando murió, pidió que enterrasen en él su corazón. Construyeron a su vez capillas e iglesias a mansalva. Las más destacables son la Capilla Palatina, la Iglesia de San Cosme y San Damian, o la iglesia Frankenberger, todas construidas en el siglo XII. Al igual que en Gotinga, aquí también existe la Iglesia de St Jakobus, de interés para todos los peregrinos que hacen el Camino de Santiago.

¿Qué más necesita un emperador? Fuentes, hay unas cuantas repartidas por la ciudad, una de las más famosas está en la Plaza del Mercado. Data del siglo XIII. La fuente dorada que se encuentra en el centro de la gran plaza, es una alegoría muy evidente. Un águila imperial es el centro, de él parte el adoquinado de la ciudad bajo una distribución radial. Es el «km Cero» de Goslar.

La plaza del Mercado es también la del Ayuntamiento. Pero en esta ocasión, la casa consistorial es lo menos destacable. Por si fuera poco, allí mismo se encuentra la casa gremial de los comerciantes de telas, «Kaiserworth«. Un edificio espectacular del año 1494 de tonos rojizos, con figuras barrocas dentro de nichos góticos, que acaparan todas las miradas.


GOSLAR, CIUDAD FAMOSA POR EL QUESO Y LA CERVEZA

Tras este agradable paseo tocaba poner fin al día. Sabiendo que en Goslar hay dos especialidades consagradas, podrás imaginar lo que ocurrió. Fuimos a una de las tabernas más antiguas a probar la Cerveza Gose, hecha con su propia espelta. El queso Harz es otra especialidad, aunque nos quedamos sin probarlo porque la única «cheeselover» del grupo soy yo, y para INRI soy intolerante a la proteína de leche de vaca. Así que si lo pruebas tú, espero un comentario con tu crítica culinaria.


Aquí se termina esta guía para hacer una escapada por la Alemania central menos turística. Un viaje auténtico, cargado de historia, y con unas ciudades de cuento. Espero que te hayan entrado ganas de conocer en primera persona la Baja Sajonia.

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