Turismo de montaña y etnológico en Sena, concejo de Ibias

turismo rural y etnológico en SenaSena, es una aldea que pertenece al concejo de Ibias, en el suroccidente asturiano. Una pequeña población con menos de 40 vecinos, situada a 500 metros de altitud, rodeada de abruptas montañas, y con unas vistas privilegiadas sobre el cañón del río Navia. Esta recondita aldea a la que solo puedes llegar a pie o dando un rodeo considerable por la comarca, conserva tradiciones tan antiguas como la viticultura de montaña. Hoy te vamos a proponer un plan estupendo para disfrutar de la naturaleza y el buen comer en uno de los lugares menos conocidos de Asturias.

Sena es una de esas aldeas dormidas, ajenas al paso del tiempo. La comunicación por carretera no es buena. Las escarpadas montañas no facilitan hacer los trayectos a pie. Se encuentra en una de las zonas mas despobladas de Asturias…etc. Podrías pensar que estamos un poquito pesimistas hablando de desventajas, pero todo lo contrario, ¡son sus mayores virtudes! Precisamente todos estos factores hacen que en Sena reine la tranquilidad, el silencio y la calma. Tan solo el ladrido de los perros avisando de la llegada de forasteros perturban esa paz.

CÓMO LLEGAR A SENA

Nosotros elegimos el camino cansado para llegar hasta Sena ya que subimos andando desde Riodeporcos. También es la opción más acertada cuando te gusta disfrutar de las vistas, los bosques, y los pequeños regalos que te da la naturaleza.

Si prefieres llegar a Sena en coche o moto puedes buscar en el Gps «Cantina Sena» (te hablamos de ella dentro de un momento). Ten en cuenta que desde San Antolín de Ibias hay 17km. Tardarás más de media hora por una carretera que en algunos tramos es pista forestal.

TURISMO DE MONTAÑA. RUTA DE RIODEPORCOS A SENA

Hace poco ya te hablamos de Riodeporcos en el post que hicimos de Qué ver en Fonsagrada y alrededores. Es un pueblo asturiano al que solo se puede llegar cruzando un puente colgante a pie desde Lugo. El río Navia hace de frontera natural formando a su paso meandros sinuosos y dejando un paisaje sorprendente.

La ruta de Riodeporcos a Sena es dura por los acentuados desniveles. Subimos 700 metros en un kilómetro por una pista forestal zigzagueante con buen firme pero bastantes piedras sueltas. La distancia total es de 5 kilómetros, pero 4 de los 5 kilómetros se recorren prácticamente llaneando por la falda de la montaña.

El camino es sencillo, solo hay que tener en cuenta un par de indicaciones en dos bifurcaciones. En la primera deberás ir por el camino de la izquierda. En la segunda bifurcación por el de la derecha. El resto es muy intuitivo y no tienes que abandonar la pista en ningún momento.

La ruta en Riodeporcos comienza junto al Alojamiento Rural Chao de Castro. Es sin duda la mejor opción para alojarse en esta zona. El camino hasta él trascurre a la sombra de castaños, avellanos y un entramado de parras centenarias que llaman la atención de todos los visitantes.

Foto propiedad del hotel

El camino a seguir se mete en el bosque. Toma como referencia este hórreo de la foto, la dirección correcta queda a tu espalda. No obstante si le preguntas a alguno de los 8 vecinos por donde se va a Sena te lo indicaran con gusto.

Por el camino nos acompañó el brezo morado, cotoyas con flores amarillas, madroños con sus frutos rojos. El bosque mediterráneo comparte protagonismo con el cantábrico y se intercambia los papeles una y otra vez a medida que variamos ligeramente la altitud. Las zonas de sombra son escasas y los días de sol el calor aprieta, además exceptuando una fuente que hay nada más cruzar el puente colgante de Riodeporcos no encontrarás agua en todo el camino. ¡OJO! Si vas en pleno verano lleva tu agua de casa porque a veces la fuente se seca.

TURISMO ETNOLÓGICO. VITICULTURA DE MONTAÑA

Si hay una época en el año ideal para hacer esta ruta es a finales del mes de Septiembre, o en las primeras semanas de Octubre. Esta zona del suroccidente asturiano permite disfrutar de un paisajes dominados por la uva. El clima de esta parte del Principado cuenta con más horas de sol y menos humedad, lo cual favorece el desarrollo de los viñedos.

Ibias es el segundo de los municipios de la DOP «Vinos de Cangas» tras Cangas del Narcea en número de viñedos. Esta denominación de origen pertenece a las consideradas de «Viticultura Heroica» ya que producen vino con parras plantadas en terrenos con elevadas pendientes (superior al 30%), se recoge toda a mano ya que es imposible la mecanización, y se encuentra a más de 500 metros de altitud. En España solo se practica este tipo de viticultura en Canarias, la Ribeira Sacra, y Priorat, así que estamos hablando de una método de cultivo con unas serie de singularidades muy concretas. Sin duda es un sistema que preserva el entorno tanto a nivel natural como humano y favorece la sostenibilidad.

A diferencia del emparrado que encontramos en Riodeporcos, en Sena vimos uno de los métodos más antiguos de viticultura, usaban los propios viñedos para delimitar las parcelas o los caminos. Por lo que todo el camino hasta el centro del pueblo lo hicimos custodiados por parras centenarias, algunas con troncos que superaban los 20 centímetros de diámetro. Se dice que una parra que ronde los 100 años tiene el diámetro de un vaso de agua, ¡así que calcula!

En esta aldea también cultivan los viñedos en pequeñas terrazas, pero aunque cumplen con las principales características de la «viticultura heroica», en Sena se dedican a la producción para el autoconsumo y no se acogen a la denominación de «Vino de Cangas». Si haces esta ruta en Octubre podrás ver a los vecinos vendimiando caja al hombro y tijeras en mano.

COMER EN CASA MARTA. LA CANTINA SENA

En el centro del pueblo, tras haber pasado el único hórreo, la «casa puente» y el lavadero que inauguró Franco en 1954 llegamos al único bar en varios kilómetros a la redonda. Es la Cantina Sena, o Casa Marta.

Es un restaurante familiar que ofrece un menú degustación a 15€/persona. Incluye 7 platos contundentes, 3 postres, pan, bebida, café y orujo, y puedes repetir todo lo que quieras.

Tras caminar 5 km de pendiente positiva, esa comida casera nos sirvió para hacer un paréntesis, relajar los músculos y reponer fuerzas. Además, ¡había que probar el vino de Sena!, es pecado irse sin tomar una pinta de su propia cosecha. Ya te aviso que rasca la garganta, pero, no hay mal que por bien no venga, el camino de vuelta lo hicimos casi sin darnos cuenta.


No hace falta añadir mucho más, como ves, las fotos hablan por si solas de la belleza de este lugar.

Espero que te haya gustado y que pronto disfrutes de este trocito poco conocido del paraíso.

Guía para recorrer Asturias, Viajeros Confesos

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