Ruta por Eslovenia en 11 días

Como hemos dicho al principio de la Guía para saber qué ver en Eslovenia en un viaje en coche de 11 días sentimos que fue tiempo insuficiente. Vimos varias ciudades con calma como Izola, Piran o Kranj. Nos bañamos en los lagos Bohinj, Jasna y Bled. Nos tomamos cervezas sin prisas en Liubliana y paramos en cada mirador de los Alpes Julianos. Nuestro recorrido puede acortarse en un par de días si se va con prisa, pero realmente creemos que Eslovenia necesita ir con calma. Al fin y al cabo la naturaleza se siente, se contempla y se disfruta. 

Ya hemos hablado de nuestros alojamientos. Del tema de las carreteras y el coche de alquiler. Del necesario presupuesto y te hemos contado nuestras conclusiones sobre los lugares mas visitados de Eslovenia. Así que solo nos queda hablar de la ruta diaria.

Este viaje lo comenzamos aterrizando en Venecia. Recorrimos un total de 1138 kilómetros en dirección opuesta a las agujas del reloj. Mas de 16 horas en coche que se pasaron volando gracias al paisaje espectacular. Cada día hacíamos una etapa nueva en la que había lugar para todo. Desde madrugar para recorrer solos los miradores y bañarnos los primeros en los lagos. A bajar a última hora a escuchar las cigarras y darles de comer a las ardillas. Visitamos cada ciudad o pueblo con sus casitas de cuento y su gente encantadora. Y acabamos reventados a punto de llorar por el cansancio acumulado. Demasiados escalones y cuestas para dos “pisapraos” como nosotros. Eslovenia parece anclada en otra era, o ¿ya estará en el futuro? ¡Quién sabe!

¡No me enrollo más! ⇒ Esto es todo lo que vimos (recuerda que en este mapa de google maps están todos los puntos) y por orden:

Día 0

Llegamos al aeropuerto de Venecia con una hora de retraso. A las 22 horas nos subimos a nuestro coche de alquiler rumbo a nuestro alojamiento. Recorrimos 1.5 horas para aproximarnos lo mas posible a la frontera pero con intención de llegar a una hora razonable. Nos alojamos en el Agriturismo Il Cammino (puedes ver los hoteles del viaje en este post). Muy recomendable para hacer este trayecto.


Día 1

Por la mañana madrugamos y fuimos directos a Trieste en Italia. Puedes leer AQUÍ todo lo que vimos en unas horas. Pagamos un peaje de 8.60€ por usar la autopista en obras y llena de radares de tramo. La velocidad máxima es de 130km/h. En obras era 90km/h imagínate el barullo un par de horas mas tarde, qué bien hicimos en madrugar. Estuvimos  3.5 horas en la ciudad.

Ahora sí pusimos rumbo a Eslovenia. Antes de pasar la frontera necesitábamos conseguir la VIÑETA para circular por las carreteras eslovenas. Las venden en las gasolineras cercanas. Incluso en la propia frontera pero no te aconsejo comprarla allí porque vimos una gran cola de vehículos. Nosotros la compramos a unos 15 kilómetros. Recuerda que te contamos mas sobre la viñeta en este post.

Izola. Nuestra primera parada en la ruta por Eslovenia fue el precioso pueblo pesquero de Izola. Sabes cuando comienzas un viaje y ya dices ¡Me superencanta! y te vienes arriba un 300% por cien, pues eso nos pasó. Para visitar este pueblín dejamos el coche en el parking de la lonja. Es gratuito durante 1 hora y después cobran 2€/hora. Se encuentra frente al mar en el puerto (esta en nuestro mapa de maps, síguelo y te llevará hasta allí).

Desde allí caminamos sin ruta prevista por el pueblo. No puede ser mas pintoresco con sus casas de colores, los barcos y un olor muy familiar. Olía como Cudillero o Llanes, mitad a ocle mitad a calamares frescos. Mmm qué rico, era como estar en casa.

Al irnos de Izola rumbo a Piran paramos a comer en un mirador a pie de carretera con buenas vistas Jagodje Sea View se llama el lugar.

Piran. Dejamos Izola pensando – cómo el resto no sea mas bonito vaya chasco nos vamos a llevar- pero llegamos a Piran y se nos pasó el susto. De nuevo otro pueblo precioso. Llegar a Piran en coche no es nada sencillo ya que el paso de vehículos esta restringido. Tan solo los residentes que demuestren que es su primera vivienda pueden acceder al pueblo con sus coches. Los que son propietarios simplemente pueden acceder durante 90 minutos al centro de cada viaje. Eso les obliga a mover sí o sí el vehículo y a no quedarse estacionados. Los turistas deben dejar el coche a la entrada del pueblo en un parking que cuesta 12€ diarios y subirse a un bus gratuito que les acerca un poco mas. También puede hacerse andando ya que son solo un par de kilómetros.

Como mencionamos en el post de nuestro alojamientos Marco el dueño del Studio Carmen nos acercó usando su tarjeta de residente al apartamento. Dejamos el coche aparcado en casa de Marco a las afueras y nos ahorramos el parking. Nuestra calle es la Marusiceva ulica y creo que es de las mas pintorescas del pueblo.

Junto al apartamento hay un supermercado con productos básicos que cierra a las 20 horas. Tras instalarnos en la cocada de estudio y tomarnos unas bebidas de bienvenida fuimos a pie a la Plaza Tartini. Es la plaza principal del pueblo. Se encuentra a 300 metros de nuestra casa. Desde allí calculamos distancias a todo lo que queríamos ver en las próximas horas y en parte del día de mañana. Era todo bastante flexible salvo una cosa, ver el atardecer desde la Torre de Mestni zvonik.

Al ver que era mas pequeño de lo que pensábamos y que el día era perfecto para estar a remojo volvimos a casa para ponernos el bañador. Así que lo primero que hicimos en Piran fue ir al dique a tostarnos al sol y darnos unos cuantos baños. Ten en cuenta que aquí no hay playas de arena. Usan los diques para las toallas y se meten al agua del tirón por las escaleras. Nosotros encontramos un  trocín de unos 5 metros de playa en marea baja que desapareció en un par de horas. Era de cantos rodados y la vimos justo al acabar la terraza del Hotel Piran. Nos llamó la atención que en el dique hay duchas publicas y cuestan 1€.

De camino a casa vimos el Museo Marítimo desde Dragan Sakan. Ver los barcos recién llegados de faenar con los aparejos me recuerda muchas cosas de mi infancia, ¿y para qué esta el verano? si no esta para eso… ¿Y qué me dices de estas tiendas tan monas?

Cuando nos acicalamos bajamos a turistear. De la Plaza Tartini llegamos a la Iglesia Franciska. A su lado esta el convento y al otro lado del claustro el monasterio. Todo puede visitarse gratis pero aceptan donaciones.

Desde la plaza donde se entra a la iglesia se ve asomar la Torre de Mestni zvonik así que no hay perdida. Al llegar nos dimos cuenta de que la torre esta separada de la parroquia de San Juan. La iglesia se ve gratuitamente.

Para subir a la Torre hay que pagar 2 euros por persona. No hay ascensor. Abre hasta las 20h en verano. Las vistas son buenas, porque nosotros desde su base ya las teníamos.

Íbamos a subir pero al ver lo bien que se veía a sus pies decidimos reinvertir el tiempo y el dinero en otra cosa. Que fue sentarnos en el muro y disfrutar. ¡ Sin más! y a lo tonto paso una hora y a eso de las 20.15 se puso el sol y nos regaló un atardecer de esos que recargan el alma.

Bajamos por la calle Pusterla que nos llevó junto al acantilado al extremo oeste del pueblo. En esa zona si hay una pequeña playa de piedra. Regresamos caminando por el paseo marítimo. Música en directo, restaurantes y tabernas. Yo sin chaqueta, el último rayo de luz se reflejaba en el cielo y si Piran de día era bonito ahora de noche me enamoraba. ¡Feliz! no puedo decir mas. Unas cervezas nacionales en el Caffe Teater y casi a las 23 regresamos al studio a hacernos la cena y poner fin al día.

 

Elegir un apartamento ayuda a mantener a raya el presupuesto, mas en Piran que los precios de los restaurantes son un poco elevados. Es mas, solo vimos un puesto de comida rápida en la plaza Tartini. Es de kebabs y porciones de pizza. Esta detrás de la capilla.

 


Día 2

De nuevo madrugamos y aun no sé muy bien para qué, pero lo hicimos. Cuando Jose lea esto me pone a caldo. Yo siempre voy con prisas quiero madrugar un montón por si acaso y él seria feliz levantándose a las 12 del mediodía todos los días del año. En fin, Marco nos recogió a la hora prevista y nos llevó hasta su casa a las afueras donde recogimos el coche.

La primera parada fueron las Murallas defensivas de Piran para ver las vistas panorámicas.  Hay zonas donde dejar el coche ya que el polideportivo esta allí mismo. En realidad si no fuera por las vistas hacia el pueblo es bastante feo. Además al irnos rumbo a Portoroz vimos un par de puntos en la carretera con vistas similares desde donde hacer fotos. Así que puede suprimirse de la ruta. Precio: La entrada son 2 euros por persona. Horario: de 8 hasta el atardecer cada día. Si llueve no abre. 

Portoroz. Nos movemos con el coche a su vecina Portoroz o Portorose. Así como Piran es una ciudad con sabor a pueblo Portoroz es una extensión con sabor a Benidorm o a San Lorenzo (¡qué no se me enfade nadie!). De hecho muchos la prefieren para ir a pasar las vacaciones. Portorose es una gran avenida llena de hoteles, casinos, bares, discotecas, restaurantes. Todo mira al mar y al centenar de sombrillas de colores que invaden el paseo marítimo. Recuerda que dije que no había playas de arena. Pues en esta zona para los mas exigentes rellenaron un jardín con arena. Así que puedes poner la toalla en el dique, en césped o en arena.. Para bañarse usan los diques. Añaden escaleras de piscina y listo.

Por supuesto hay foodtrucks para comer algo, conciertos gratuitos, centro de actividades acuáticas como subirte a un donut y que una moto de agua intente tirarte al agua y realmente poco mas. ¡Ah sí, también hay alquiler de bicis! Y eso si que no podíamos obviarlo. Aparcamos el coche en plena avenida de la playa por 3€ para  3 horas y alquilamos una bici doble. Pero no un tandem como en Venice Beach en Los Ángeles, sino doble en paralelo. Madre mía que cosa mas aburrida a la par de ridícula.  Así es que habíamos pedido una hora de alquiler y a los 30 minutos ya la devolvimos. Pagamos 8€ en lugar de 12€. Además Portorose es pequeño y lo habíamos recorrido todo.

Ten en cuenta que en bici no puedes ir por el paseo de la playa ni por la carretera. Tienes que ir por la acera o por el carril de bici si lo hay. Podrás intuir por mi sarcasmo que no nos gustó nada, es mas, lo eliminaría de la ruta.

Cuevas de Skocjan. No contábamos con visitarlo hasta última hora de la tarde pero como Portoroz no nos dio mas llegamos antes de tiempo. Y al final fue una suerte, ya veras porque. A las 13.30 llegamos al centro de visitantes de las cuevas donde nos dijeron que el parking nº1 estaba lleno. Había que ir al nº2 que estaba a 3km y un bus gratuito nos traería de nuevo al punto en el que estábamos. Ese bus solo estaba operativo hasta las 18h para hacer el regreso cueva-parking nº2. Por lo que si hubiéramos llegado por la tarde los 3km tendrían que haber sido a pie.

Total que comimos en el coche la ensalada de pasta que habíamos preparado por la mañana en el alojamiento, nos subimos al bus y a las 14h comenzamos la ruta guiada por LAS CUEVAS. Lo pongo en mayúscula porque creo que son las cuevas que mas nos han flipado por ahora en nuestra vida viajera.

Antes de nada mencionar que son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 1986. En el centro de visitantes hay baño y restaurante con menú del día a 14€. En las taquillas chapurrean español pero toda la info esta en inglés. Nosotros elegimos el ticket que incluye las Rutas A+B. Era mas barato en conjunto que separado y teníamos tiempo a todo.

La ruta A es una visita guiada en inglés por el interior de la cueva. La ruta B es una visita por libre siguiendo un sendero que te enseña parte de la flora autóctona y trascurre a la vera del cauce del río Reka  que en algunas ocasiones atraviesa cavidades a forma de cavernas también. La ruta A lleva 1.5 horas se hace todo el año. La Ruta B requiere el mismo tiempo pero solo se hace de abril a octubre. En total estuvimos 4 horas contando lo que paramos a hacer fotos y descansar. En el interior de la ruta A hace fresco unos 13ºc y te mueves constantemente. No es necesario ir mega abrigado. Yo llevaba camiseta y blusa abierta. Imprescindible que lleves agua.

De la ruta A no hay fotos porque esta prohibido. Voy a tratar de describirlo aunque nada de lo que diga se va a acercar a lo increíble que es. Comienzas con una breve caminata a cielo abierto de 1km hasta llegar a la entrada de la cueva. Allí separan a los grupos si hay mucha gente. Por idiomas, grupos turísticos o si hay familias con niños etc. Tu guía hace una breve explicación sobre las formaciones rocosas que ya te deja un poco en plan ¡No somos nada en esta vida!.

Vamos a ver estalagmitas ( las que crecen hacia arriba) y estalactitas ( las que cuelgan) que tienen 250mil años. En serio cada una de ellas crece 1 cm cada 200 años. No se si logro explicar lo que quiero decir. Que en lo que yo pueda vivir -siendo realistas menos de 100 años- lo único que va a hacer la punta de esa formación es variar de mas transparente a menos. A mi me parece algo muy heavy como para ver a la gente toquetearlas incluso intentar chascarles la punta para llevárselo como souvenir. Bueno pues después de hacer un senderito viendo formaciones muy similares a las que hemos visto por cuevas en Asturias  la guía hace hincapié en explicar que la cueva que vamos a visitar a continuación se llenó hace unas décadas en 2 días.

Y por arte de magia caminas dos pasos y ves que no estabas en la base de la cueva, sino en lo alto. El abismo se abre ante ti. Oscuridad, suave murmullo del agua del río y silencio. Nadie es capaz a decir nada. Te encuentras con una caverna enorme de mas de 100 metros  de profundidad tímidamente iluminada. Y ya acabas de flipar cuando te explican con una linterna que unas escaleras minúsculas  de peldaños resbaladizos  que parecen llevarte al infierno eran la primer ruta que seguían los turistas hace 30 años. ¡Me río del Caminito del Rey y de todo su séquito!

En ese momento todos hicimos la misma pregunta – ¿cuántos muertos hubo? Pues por suerte ninguno. Cada vez somos mas inútiles. En momentos así lo tengo claro. Mas o menos bajamos unos 250 escalones que evidentemente son los mismos que hay que volver a subir aunque la ruta sea circular. A la salida solo podía decirle a Jose -INCREÍBLE-.

De allí nosotros nos fuimos a la Ruta B y el resto a su casa. La ruta B no es tan impresionante pero tiene rinconcitos muy bonitos. Se completa la ruta circular con otros 2km que te devuelven al centro de visitantes. Te dejo un par de fotos que aquí si se podían hacer.

Si vas con tiempo haz las 2. Si vas con prisa la Ruta A. Horario de las visitas: Cada hora en punto desde las 10 hasta las 17 de junio a septiembre. El resto del año hacen una media de 3 visitas al día (a las 10 a las 13 y a las 15h). Mejor revisa su web por si acaso ya que en meses de primavera y otoño amplían los horarios.  Precio: Ruta A de 16€ a 20€ en función de la temporada. Ruta A+B son 24€ por persona.

El verde se paga. Eso decimos los asturianos. Y Eslovenia es mas verde aún si cabe. Así que nada mas llegar a nuestro alojamiento comenzó a diluviar con fuerza. Nos quedamos allí el resto de la tarde hasta la hora de cenar. Aprovechamos a hacer una cata de cervezas locales. Y la cena comentar que estaba bien buena. Lo que veis en la foto mas 4 cervezas fueron 23€. Así como el alojamiento no nos dio mucho mas la cocina es mas que recomendable.


Día 3

Cuevas Postojna. Comenzamos el día con la única visita programada con anterioridad del viaje. Compramos las entradas online 20 días antes de nuestro viaje y eso nos permitió elegir la primera hora del día. ¡Vaya acierto! Porque la cola a las 9 de la mañana era de unas 70 personas y a las 11.30 de la que nos íbamos superaba las 300. Si te has leído el post sobre nuestra opinión tras el viaje sabrás que estas cuevas nos dejaron un poco sin frió ni calor. Quizá si Skocjan no existiera nos hubieran parecido la bomba, pero no fue así.

No obstante no esta de mas visitarlas ya que pertenecen a los  Guinnes World Record a parte de ser Patrimonio de la UNESCO por ser la caverna con el mayor número de estalagmitas, columnas y estalactitas del mundo. Realmente es que no debe haber un centímetro cuadrado donde no cuelgue o crezca algo.

La verdad que como este es el principal reclamo turístico de Eslovenia tiene unas instalaciones muy modernas y sofisticadas. Así como muchos jóvenes trabajando para que encuentres la entrada, la salida, las taquillas, el coche y todo lo que puedas estar buscando. Nosotros aparcamos en el segundo parking. Por supuesto de pago, 5€ todo el día. A las 9 comenzaba nuestro tour y llegamos con 15 minutos de antelación. Se enseña el móvil en una taquilla especial para ventas online y te imprimen allí los tickets. Tarde 1 minuto porque no había nadie delante. En las colas de venta normal había unas 70 personas esperando.

Nos acercamos a la entrada y nos colocamos junto a la bandera inglesa. Así nos unimos al tour en inglés. También había en esloveno, alemán e italiano. Una vez dentro la guía nos indicó que había que subirse a un trenecito que nos llevó al interior de la cueva en un par de minutos. Claro los niños estaban flipando, los padres a punto de perder los brazos por sujetar los palos selfie (aquí si esta permitido hacer fotos) y Jose y yo expectantes a ver que nos ofrecía Postojna.

El tour duró una hora y media. La guía hace paradas en lugares clave y micro en mano cuenta como se formó el lugar. La visita es interesante en sí. Yo me quedo con la sala de los “Espaguetis” y con las dos columnas que dan “nombre” o mejor dicho imagen al lugar. Las hay de todos los colores y formas y sin duda prefiero la cueva nueva. ¡¡A mi el brilli brilli me puede!! (Cuando vayas ya entenderás porque lo digo).

Los niños se quedan con las crías de dragón. Al final del tour en una zona oscura hay un acuario mediano con 3 proteus. En realidad son salamandras ciegas y albinas pero oye, que si en Eslovenia hay dragones ¡los hay y punto!. Esta especie animal única en el mundo puede vivir hasta 100 años y pasar mas de 10 sin comer. Casi que me retracto y también fue lo que mas me impresiono de la visita.

La vuelta de nuevo en trenecito nos dejó mas o menos donde empezamos. La cola era increíble y el sol abrasador más. Por favor llevar las entradas compradas desde casa o en su defecto ir a primera hora.

Justo delante de las taquillas hace su parada el bus gratuito que lleva al Castillo de Predjama. El primer viaje lo hace a las 11h. Para subirte tienes que tener la entrada conjunta de Cuevas + Castillo. Cada entrada cuesta 38.5 euros. Por separado es mas caro. Como todo esta milímetrado si haces el tour de las 9h sales a las 10.30 te tomas un café y te subes al bus de las 11h. Por último mencionar que hay audioguias a 3€ cada una pero desechamos la opción porque vas en un vagón a parte tu solo y te van metiendo prisa los de las visitas guiadas una vez comienza la parte a pie. O escuchas o ves o haces fotos a todo no da tiempo.

Castillo de Predjama.  Tras media hora de espera llegamos al Castillo para comprobar con horror que tiene aparcamiento gratuito. De saberlo antes hubiéramos ido en coche y nos ahorrábamos el tiempo de espera. Enseñamos nuestra entrada conjunta y accedimos al interior. Este castillo del siglo XIII también esta en los Guinnes World Record por ser el castillo en una cueva mas grande del mundo. La verdad es que pintoresco es un rato.

Como cualquier castillo defensivo que se precie tiene sus mazmorras, túneles, pasadizos secretos, cuevas y la típica historia de que les vencieron porque se cargaron al noble mientras estaba en el wc porque un sirviente descontento le delató. A mi me daba la risa, ¡de verdad!. Tienes un castillo construido en una cueva -que seguro que fácil no fue-, totalmente inaccesible a tus enemigos, protegiste a todo un pueblo usando pasadizos secretos, alimentaste a tu ejercito usando una cavidad minúscula y vas y construyes el wc en el exterior…en fin, hay gente para todo.

Bueno el castillo esta genial porque pese a que esta reconstruido muestra claramente la unión entre la parte natural de la roca y la construida artificialmente. Además para que no tengas dudas sobre el uso de cada sala hay unos maniquíes tamaño real y una audioguia gratuita bastante amena. Lo mejor de todo el castillo son las vistas hacia y desde él. Si quieres ver la cueva tienes que pagar a parte un tour y te lo ofrecen allí mismo. Tras 1 hora regresamos en el bus a la entrada de la Cueva de Postojna.

Wild Lake. El primer “fail” del viaje. Íbamos en busca de un lago precioso verde esmeralda y nos encontramos una charca de agua estancada y olor vomitivo. ¡Fantástico!, es lo que tiene ir a Eslovenia el mes mas seco del año. De las fotos de Don Google a la realidad hay un trecho. Si vas en otra época del año haz una breve parada. El parking esta a 30 metros y hay wc portátil. Es gratis.

Idrija. Como nos quedaba de camino a la capital hicimos un pequeño paro para ver el pueblo/ ciudad desde un lugar privilegiado. La iglesia de sv Antona. Llegar con el Gps cerca es fácil. Después aparcamos el coche en Grilceva ulica 35. Es una mini urbanización que no pone nada respecto a aparcar. El resto de las que vimos pone claramente que esta prohibido si no vives allí. No obstante es cosa de 5 minutos, tiempo a pedir permiso a algún vecino siempre hay.  Subimos por unas escaleras que tienen un pasamanos de metal y al llegar arriba giramos a la derecha. Ya vimos la iglesia y su pequeña biblioteca presta libros. Las vistas son muy bonitas. Y la subida a la capilla Krizev Pot que hay frente a la iglesia también.

A la bajada dudamos en hacer tiempo para visitar la mina de mercurio. Idrija es ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO al igual que Almadén aquí en España por ser ciudades mineras productoras de mercurio. En Eslovenia es la ciudad minera mas antigua y el Pozo de Antonio puede visitarse a modo museo. Al final decidimos no esperar porque en Asturias hay 2 museos muy potentes sobre la minería y pensamos que no nos iba a sorprender mucho como para amoldarnos a su horario. Horario de visitas: de marzo a noviembre a las 10h y a las 15horas cada día. Los fines de semana también hay a las 10h a las 15h y a las 16h el resto del año. Dura 1,5 horas. Precio: 10€ por persona. Descuentos para niños y estudiantes.

Cerkev Sv. Tomaz. ¡Amor a primera vista!. La estampa mas perfecta que puedas imaginar. Una iglesia a la que se llega en coche si eres un poco intrépido. El Gps acierta a la primera con ese nombre. No necesitas coordenadas ni nada. Nosotros aparcamos en el campo a 300 metros y fuimos medio saltando con una sonrisa de oreja a oreja y cogiendo flores. Y haciendo fotones para que vamos a mentir. No se cuantas ráfagas haríamos porque no hay escenario mas perfecto para una love story. Un buen lugar para pasar allí la eternidad, no hay duda. ¡Las fotos lo explican mejor!

Polhov Gradec.  De camino a este pueblo hicimos una breve parada junto a la iglesia Sv Trije Kralji. Unos metros mas allá en la carretera vimos varios coches, sombrillas y flotadores. Resulta que hay una poza perfecta para darse un baño. Son pozas termales así que aunque sea agua del río no esta muy fría.  Es cero turístico, solo había gente de los alrededores dándose un bañito.

Desde allí vimos una iglesia en lo alto que según el Gps era viable. Bueno pues segunda metedura de pata del viaje. La iglesia Cerkev Sv. Lovrenc  no es accesible. El coche queda a varios kilómetros. El Gps sigue empeñado en que en 1.5 km llegas a pie. Caminas, caminas y llegas  un punto donde tú estas en la base y la iglesia en una cima y tienes que subir campo a través. Nosotros dimos la vuelta en ese punto de muy mala leche. Tratamos de buscar alternativas pero todos los caminos llevan a ese punto. Para subir a la cima cuenta con llevar agua y mínimo un par de horas.

Museo de Telecomunicaciones y correos. Seguíamos en coche enfadados con el mundo cuando por sorpresa atravesamos una zona preciosa con el coche. Ya estábamos dando por hecho que el Gps estaba metiendo la pata de nuevo y estábamos entrando en un palacio. ¡Pero no! La carretera que lleva a Liubliana atraviesa el Museo de Correos y Telecomunicaciones esloveno que se ubica en el Castillo de Polhov Gradec. Entres o no para el coche y date un paseo por el entorno. Las fuentes y lagos se ven desde la carretera. Es una finca preciosa y todo un descubrimiento. Horario de 10 a 17 horas de martes a viernes y los domingos. Precio 2.5€ por adulto.

Al anochecer llegamos a la capital eslovena donde pasamos 2 noches.


Día 4

Para no alargar mucho este post dejamos un enlace para saber Qué ver en Liubliana en 1 día.


Día 5

El día de hoy fue de los mejores del viaje. Dejamos Liubliana inundada debido a una gran tormenta y solo rezábamos para que el tiempo nos diera una tregua. Llegamos a Kamnik y solo lo vimos en coche. Pese a que es una ciudad una vez mas parece un pueblo grande. No le vimos gran encanto salvo a la calle Glavni Trg. Las típicas casitas de colores que perdían encanto debido al temporal. Seguro que un día de sol lo hubiéramos visto con otros ojos. Los limpias no podían con tanta agua y comenzamos a barajar la posibilidad de anular el hotel y variar el itinerario. Al final dijimos vamos a intentarlo y ya veremos que pasa. Una vez mas podemos decir que somo chic@s con suerte y cuando llegamos a nuestro primer destino acabó saliendo un tímido rayo de sol, ¡estábamos sobre las nubes!

Velika Planina. La aldea de pastores en las nubes. Este es el lugar preferido de Jose de todo el viaje. Quizá porque le pillé por sorpresa, él no tenía ni idea de a donde íbamos. Aproximadamente 1.5 horas de Liubliana y a escasos 23 kilómetros -imagínate el camino de cabras que tienen por carretera- se encuentra una aldea de pastores. Visitarla es totalmente gratis y recomendable. Si cobrasen no sé como podrían ponerle precio a esa maravilla de vistas. El camino se las trae. Lo mismo gravilla que arena. Hubo un par de puntos en los que el coche parecía que no podía mas. Cuestas imposibles y al final llegas a un parking llamado Car Velka donde no te queda otra que dejar el coche y sin información seguir a pie. No sabes cuanto tiempo, cuanta distancia pero todo es tan bonito que sigues igual.

Tras dos kilómetros llegamos a un punto donde se ve la aldea a lo lejos y Jose flipó. Estábamos en la cima de la montaña rodeados de cabañas de madera, boñigas y nubes. Solo un par de pastores salieron a vernos y un veterinario que acudió a una emergencia.

Estuvimos allí casi dos horas paseando por el poblado y respirando todo lo hondo que podíamos. ¡¡Creo que nunca respiramos aire tan puro!!. Hicimos 200 fotos -que se dice pronto-, pero todo era bonito, era perfecto y único. Vimos las nubes subir poco a poco y nos descubrían un paisaje diferente por minuto. Las vacas, las nubes, el viento todo en continuo movimiento y a la vez parecía que estábamos en pausa.

Nos fuimos pensando que era el destino ideal para alquilar una de las cabañas de los pastores en pleno invierno para tomar sopas y dormir frente a la chimenea. Lo hemos mirado y cuestan un dineral, se ve que la idea es fructífera. En la aldea hay dos “bares” que sirven leche, yogur y crema agria -a parte de sopas claro-.Bajar nos llevó otros 60 minutos.

Zagerski mlin.  Otro descubrimiento por arte de magia. En plena carretera paramos al ver un molino precioso. Desde él parte una ruta de 800 metros que te lleva a una cascada que por desgracia estaba seca. En otra época tiene que ser buen plan. Es gratis y hay zona para aparcar pocos coches. También mesas de picnic.

Llegamos a la zona de los Alpes Julianos

Robanov Kot. Aquí hicimos la primer ruta de senderismo. No la hicimos al completo ya que a los 2 kilómetros nos encontramos con un pedregal en lugar de un río. Pensamos que si estábamos en la zona de mayor cauce y el agua era inexistente era un poco tontería seguir subiendo para ver mas de lo mismo. Fue una lastima y desconocemos si acertamos o no. ¡Pero viendo las fotos júzgalo tú mismo!.

No obstante el camino que recorrimos por la pradera era precioso y las granjas una monería. El coche se deja en un parking de la Granja Robanova Plansarija-Franjo Roban. Aquí a parte de poder quedarte a dormir sirven comidas y venden miel casera.

Solcava. En este pueblo encontramos la gasolinera y el supermercado. Suele haber colas porque es lo mas poblado de la zona. Es un pueblo muy coqueto con las típicas casas alpinas de techos super inclinados. Si no hubiéramos ido a Velika Planina el tiempo serian 90 minutos directos desde Liubliana.

Logarska Dolina. Llegamos a las 14 horas justo a tiempo para entrar a la habitación de nuestro hotel. Ya te contamos que el Hotel Plesnik fue el capricho del viaje por la ubicación. Quería levantarme y ver esas montañas nada mas correr las cortinas. Comimos un par de bocadillos en la terraza de la habitación como marqueses y bajamos a la oficina de información turística que había en el parking a preguntar unas cosillas.  No queríamos volver a “perder el tiempo” como en Robanov. La guía nos informó muy bien y le hicimos caso.

Road 927. Lo primero que hicimos fue ir a recorrer la Road 927. Es la carretera de los miradores. Habitualmente es una carretera circular pero debido a unas obras estaba cortada y había que ir y volver por el mismo lugar. Nos dio exactamente igual porque la parte de los miradores esta transitable. Toda esa zona esta llena de granjas turísticas. Cualquiera es una fantástica opción para alojarse o parar a comer con unas vistas que no olvidarás jamas. Cada uno de los puntos están en nuestro mapa de Google Maps. Solo tienes que seguirlo para que te aparezcan. Aquí te dejo las fotos para que veas que maravilla. Por si lo dudas, es todo gratis.

Si vas con niños seguro que les encanta porque en cada mirador hay un poste con dragones como este

Slap Rinka. Al llegar de la carretera 927 dejamos el coche en el parking mas próximo  a la cascada Rinka. Desde allí a la cascada hay 15 minutos a pie. Si el coche lo dejas en el parking principal (el que esta donde nuestro hotel) tardas 90 minutos en llegar. Subimos con miedo porque el río iba seco pero la guía turística nos aseguró que la cascada tenía agua. El camino pedregoso se las trae en época seca, así que en pleno deshielo tiene que ser un patatal peligroso.

Cuando llegamos vimos un cartel que nos recordó a todo lo vivido en Jordania. Un anuncio pintado a mano ponía Best view in the world. Al acercarnos vimos que era un bar colgado del acantilado. Tiene unas vistas perfectas, subir no es apto para gente con vértigo y esta abierto hasta las 18h en verano. En invierno cierra por precaución.

El río se cruza por una pasarela hecha a mano con dos troncos y se llega a la base de la cascada. Justo donde rompe hay una poza perfecta para el baño con agua cristalina ¡¡solo que nadie se baña porque esta friísima!!. El acceso es gratuito y la subida no apta para carritos de bebes o personas con mala movilidad. Regresamos a paso rápido al coche para ir a ver la última cascada del día.

Cascada Palenka. A dos minutos a pie del aparcamiento de nuestro hotel esta la cascada Palenka. Son 78 metros de caída divididos en 3 saltos diferentes. La mano del hombre ha intervenido demasiado para nuestro gusto. Zona de picnic y una pequeña piscina recebada. En el hotel vimos fotos de bodas civiles y eso puede que lo explique todo. Esta cascada es muy visitada en invierno porque escalan sobre el hielo. También es gratuita y de fácil acceso.

Cena en el hotel. Metimos la pata hasta el fondo. Tras dar por finalizado el día al ponerse el sol nos tomamos unas cervezas en el lobby del hotel y decidimos pasar a cenar. Resulta que de 18h a 20h hay cena buffet, pero a partir de las 20h hasta las 22h es a la carta. Allí se cena muy pronto en todas partes. No había tiempo de dar vueltas ya que igual nos quedábamos sin cenar. Así que tiramos la casa por la ventana y lo que ves en la foto mas un café nos costó casi 42€. Nos pareció desmesurado  y no lo recomendamos. Además el personal del restaurante te atiende mal a gusto y tratan de hacerse los despistados para no atenderte. Eso es imperdonable.


Día 6

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