El Tejo de Bermiego, guardián del tiempo en el paraíso.

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Tejo de Bermiego -Viajeros Confesos-17Bermiego es un pueblo del concejo de Quirós -zona central de Asturias-, que ha sabido conservar la vida tradicional rural pese a la popularidad turística de la que goza. Este precioso pueblo situado en la falda occidental del Aramo te hará viajar a tiempos pasados. Sin duda el principal motivo por el que asturianos y foriatos  visitamos esta aldea es por el Tejo de Bermiego, un árbol milenario declarado Monumento Natural que enmarca un paisaje de incalculable belleza. Pero, Bermiego es mucho más que el tejo, ¡y voy a demostrártelo!

No puedo mentir porque tarde o temprano lo vas a notar, Quirós es uno de mis concejos preferidos de Asturias. El valle de Quirós se abre generoso entre sus montañas y acaba en el embalse de Valdemurio. El desfiladero natural se usó para construir la carretera regional que lleva a Proaza (famoso por la Senda del Oso). Quirós es muy montañoso y más del 40% de sus montañas superan los 1200 metros de altitud. Ríos, praderas, caserías y pequeños pueblos decoran las faldas de sus montañas.  Un paisaje de postal donde todavía es posible disfrutar de la vida rural sin maquillaje. Da igual la época en la que vengas a Quirós, siempre te muestra su mejor cara.

Uno de esos pequeños pueblos es Bermiego. La carretera que te conduce al pueblo te mostrará unas vistas que no podrás olvidar. Es una carretera con curvas, algunas cerradas, pero bien pavimentada y suficientemente ancha para ir con tranquilidad. Casi en la cima de la montaña, en una zona de praderas se encuentra un pequeño aparcamiento con capacidad para 10 coches aproximadamente. Aquí deberás aparcar ya que las calles de Bermiego son estrechas y no cuentan con zonas habilitadas para dejar los vehículos. Ten esto en cuenta si vas a visitar esta parroquia cuando se celebran las fiestas sacramentales, o algún festivo en Asturias. El resto de los días no tendrás ningún problema.

Y aquí es dónde se produce la magia. Me gusta explicarlo así porque a todo el mundo le pasa lo mismo. Has cruzado medio Asturias para ir a ver el árbol milenario, pero una vez posas los pies en Bermiego, la vida se para. Culpa de ello la tienen las increíbles vistas que te rodean, pero ahora hay que sumarle el encanto de la aldea, de los vecinos que salen a saludarte y te observan curiosos.

Llevan viendo turistas toda la vida, pero no han caído en la tentación de abrir tiendas de souvenirs, o de abandonar el pueblo para llenarlo de alojamientos rurales, de hecho, solo hay 2 casas de alquiler vacacional en toda la parroquia. El resto son vecinos de toda la vida, se levantan, labran su tierra, cuidan de los animales y como se suele decir, ven la vida pasar, pero, ¿habrá un lugar mejor que Bermiego para hacerlo? No lo creo.

Ves, la magia también sucede aquí y ahora, se me olvidaba decir que el Tejo de Bermiego se encuentra a 1km del aparcamiento, por lo que sí o sí deberás cruzar el pueblo a pie. En tus manos está mirarlo con ojos curiosos.

Por el camino puedes disfrutar de un conjunto de 32 hórreos y paneras de estilo Villaviciosa. Recuerda que tenemos un artículo explicando las diferencias entre distintos tipos de hórreos y varias rutas para realizar por Asturias donde poder contemplarlos como en Espinaredo o Sietes.

En esta ocasión, y a diferencia de otros conjuntos que ya hemos visitado, los hórreos no están decorados con tallas, sino con dibujos, siendo los más predominantes las figuras geométricas como los ajedrezados, y el «ringo – rango», una greca de triángulos.

Además de hórreos, otros elementos complementan el rico patrimonio etnográfico de Bermiego, también hay varias fuentes, molinos y un lavadero junto al río donde es común ver a la gente charlando. Puede que sea el punto más fresco del pueblo, y en verano el calor aprieta en Bermiego.

En el centro del pueblo se encuentra la capilla de la Virgen del Carmen. Es pequeña pero goza de unas vistas privilegiadas. Junto a ella hay espacio para 2 o 3 coches pero suelen utilizarlo los propios vecinos.

Una placa en uno de sus muros dice:

«HIZOSE SIENDO CU
RA DE ESTA PAROQIA
DON MANUEL GARZIA
ZEBALLOS AÑO DE 1790″

Que si la comparamos con los mil años del Tejo, pues viene a ser una edificación de antes de ayer. La fecha de construcción la confirma el grabado de la campana donde puede leerse la fecha y C. Linares. Ahora me voy a tirar a la piscina porque esto es una conjetura mia (si alguien me lee y tiene información al respecto por favor que lo deje en comentarios y así nos enteramos todos).

C. Linares supongo que será la firma de Constantino Linares, un campanero que tenía el taller de fundición en Carabanchel y estaba considerado maestro en este arte. Hacer campanas no es tarea sencilla, sino que se lo digan a los Toledanos y a la campana de su catedral.  Constantino Linares es el origen de una saga de maestros campaneros que trabajaron por países como Bogotá o Brasil, pero que acaban regresando a España y asentándose en Cantabria dónde se encuentra el Museo de las Campanas en Meruelo. Por lo que esa campana a parte de encontrarse en un lugar fabuloso, debe ser una pequeña joya del legado de este señor. Repito que todo esto me lo saco de la manga haciendo yo mis propias cabalas, ¡para lo que da de si el grabado de una campana eh!

A pocos metros de la capilla verás un panel memorial del Rebollu de Bermiego. Era un roble milenario que en 1995 fue protegido y declarado Monumento Natural. Por lo que durante años en el pequeño pueblo de Bermiego estaban 2 de los Monumentos Naturales más importantes de Asturias. Hablo en pasado porque en 2014 tras unas fuertes lluvias el árbol se desenraizó y hubo que quitarlo. Continuando el paseo hasta completar el kilómetro que te separa del tejo, discurrirás por un pequeño camino cementado. El último tramo, incluso en verano, suele estar resbaladizo debido a la gran sombra que dan los arboles, pero será un paseo con buenas vistas a tus espaldas.

Sin darte cuenta llegas al prao de la iglesia de Santa María. Una verja abierta te invita a pasar y entonces recuerdas porqué atravesaste media Asturias. El gran Tejo/Texu de Bermiego está ante tus ojos. Un árbol con casi 7 metros de diámetro de tronco y más de 15 metros de copa te da la bienvenida. Sus preciosas ramas cuelgan y se mecen con el viento haciendo bailar sus rojas bayas que esconden cientos de historias, incluso oscuros secretos. El tejo es un árbol muy ligado al misticismo popular asturiano, a la vida y la muerte. Un árbol que puede vivir más de mil años y contemplará más acontecimientos de los que se puedan recordar.

Dicen las leyendas que los astures se suicidaron con el veneno de sus bayas para evitar ser dominados por el Imperio Romano. Para las batallas se construían arcos y flechas venenosas con su madera. También se dice que el Tejo de Bermiego ya estaba allí cuando las Reliquias del Arca Santa recorrieron el Camín Real de La Mesa  procedentes de Jerusalem y con destino final la Catedral de Oviedo.

No te quedes bajo el árbol. Camina por el campo de la iglesia y disfruta de las vistas, del canto de los pájaros, del aire puro y del privilegio de ser observado durante un instante fugaz por el Tejo de Bermiego, uno de los guardianes del tiempo en el paraíso.


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