En una ruta por la provincia de León no puede faltar una visita a Astorga, la capital de la Maragatería y declarada Conjunto Histórico Artístico en 1978. -¿Maragate qué?- Si te has preguntado esto, ¡sigue leyendo!, y si no, ¡también! que hoy te voy a hablar de una ciudad fundada por el archipopular emperador Octavio Augusto, y donde el gran genio modernista, Antonio Gaudí, dejó su impronta…
Cómo llegar a Astorga desde León
Astorga está a unos cuarenta minutos de León, así que el trayecto es rápido y muy cómodo. Si viajas en coche, basta con tomar la A‑6 en dirección a A Coruña y salir por la desviación hacia Astorga. La carretera es buena y el paisaje se vuelve cada vez más abierto a medida que te acercas a la Maragatería. Si no tienes coche y necesitas uno de alquiler para hacer un viaje en coche por León, te aconsejo esta empresa y su seguro, pues tiene mayor cobertura que la mayoría del mercado.
Si prefieres el transporte público, el tren es la opción más práctica. Renfe conecta León y Astorga varias veces al día con un viaje que ronda la media hora, dependiendo del tipo de servicio. La estación de Astorga está a un paseo del centro histórico, así que no necesitas ningún transporte adicional. También hay autobuses que unen ambas ciudades. El trayecto es algo más largo que en tren, pero sigue siendo cómodo y te deja muy cerca de la zona monumental. Es una alternativa útil si los horarios del tren no encajan con tu plan. Puedes ver todas las combinaciones de transporte público aquí.
Dónde dormir en Astorga
Astorga es una ciudad pequeña y muy fácil de recorrer, así que elegir dónde dormir depende sobre todo del ambiente que prefieras. El casco histórico es la opción más cómoda y bonita, con todo a mano y un encanto especial al atardecer. Si buscas tranquilidad sin alejarte del centro, las calles que rodean la Catedral y el Palacio de Gaudí son perfectas, con alojamientos pequeños y mucho carácter. Al otro lado del puente romano está Rectivía, un barrio residencial práctico y con mejor aparcamiento, ideal si viajas en coche. La zona por la que entra el Camino de Santiago ofrece alojamientos sencillos y económicos, con ese ambiente peregrino tan característico. Y si quieres usar Astorga como base para explorar la Maragatería o los pueblos cercanos, la entrada sur de la ciudad resulta muy cómoda por su acceso directo a las carreteras principales.
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Qué ver en Astorga
Antes de ser la ciudad que conocemos hoy, Astorga fue Astúrica, un asentamiento de las tribus astures que terminó bajo dominio romano tras la llegada de las tropas de Octavio Augusto. Cuando por fin se firmó la paz, César decidió añadir Augusta al nombre original, y así nació Astúrica Augusta, la raíz de la actual Astorga. Aquel periodo no estuvo exento de tensiones: las escaramuzas entre la Legio X Gémina y mis antepasados fueron breves pero intensas. Y aun así, no fueron los únicos en dejar huella. A lo largo de los siglos, suevos, musulmanes y tropas napoleónicas arrasaron la ciudad en distintas ocasiones.
Su ubicación siempre fue un tesoro codiciado. Primero por las vías romanas que la conectaban con el Imperio, después por el Camino de Santiago que la convirtió en punto clave para los peregrinos, y más tarde por la Vía de la Plata, eje comercial que impulsó su desarrollo. A pesar de tantas batallas, Astorga conserva vestigios romanos y medievales que han sobrevivido al tiempo, como las murallas que abrazan el Palacio Episcopal y la Catedral, dos gigantes que parecen custodiar la memoria de la ciudad.

A mediados del siglo XIX llegó el ferrocarril y con él un nuevo impulso industrial, especialmente en el sector alimentario. Dicen que, ya entrado el siglo XX, Astorga olía a chocolate a varios kilómetros de distancia, un aroma que se convirtió casi en seña de identidad.
Y entonces aparece la Maragatería, una comarca formada por siete municipios cuyo nombre ha dado pie a todo tipo de teorías. Algunos lo relacionan con raíces celtas, otros con el latín, y no falta quien prefiere la versión más pintoresca: la de los comerciantes que llevaban pescado y marisco desde Galicia hasta Madrid, los famosos “mar-a-gatos”, recordando que a los madrileños se les llama gatos. Aun así, la explicación más aceptada es que procede de la palabra mercator.
Lo que sí es indiscutible es que en la Maragatería vivían familias que no solo trabajaban la tierra, sino que se hicieron célebres como arrieros. Recorrieron la península de punta a punta con sus carros tirados por mulas, transportando mercancías cuando las carreteras eran poco más que caminos polvorientos. Antes de adoptar su nombre actual, esta comarca era conocida como la Somoza de Astorga, aunque popularmente siempre ha sido el País de los Maragatos.
Lugares imprescindibles en Astorga:
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Catedral de Astorga y Museo Catedralicio
La Catedral de Astorga fue lo primero que vimos al llegar, después de aparcar en el Parque del Melgar y subir por las escaleras que conducen a su parte trasera. Para entrar hay que bordear el edificio y acceder por la puerta de la tienda, desde donde también se llega al Museo Catedralicio, un espacio lleno de pinturas, esculturas y piezas de arte sacro que ayudan a entender la importancia religiosa de la ciudad.
El templo se levanta sobre una antigua catedral románica que fue desapareciendo poco a poco para dar paso a la actual, terminada en el siglo XVIII. Esa larga construcción explica la mezcla de estilos que se aprecia en sus muros: gótico en su estructura principal, renacentista en algunos detalles y un barroco exuberante en la fachada, donde las tres portadas talladas y las dos torres unidas por puentecillos crean una imagen poderosa.
Dentro, la luz lo envuelve todo. Las vidrieras del siglo XVI recuerdan inevitablemente a las de la Catedral de León y el coro, tallado en nogal, es una obra maestra en la que ninguna figura se repite. El Retablo Mayor de Gaspar Becerra domina el presbiterio con una fuerza que sorprende incluso a quienes no son aficionados al arte. También llama la atención el reloj de sol y luna, que marca las veinticuatro horas del día y las fases lunares.
La catedral mantiene un horario que varía cada mes, así que lo más práctico es consultarlo en su web antes de la visita. La entrada general cuesta 6,5 € e incluye audioguía en el móvil y 10€ con visita guiada, pero no se hacen todos los días. Aquí puedes reservar una visita guiada en español con dos pases al día.
Palacio Episcopal de Gaudí
Muy cerca se alza el Palacio Episcopal de Gaudí, uno de los tres edificios que el arquitecto construyó fuera de Cataluña -junto a la Casa Botines en León y El Capricho de Gaudí en Comillas-. Antes de comenzar la visita guiada paseamos por el jardín, donde descansan los tres angelitos de hierro fundido encargados a la Real Compañía Asturiana de Minas. Desde allí recorrimos un tramo de la muralla medieval y contemplamos el palacio, levantado con granito del Bierzo y lleno de detalles que delatan la mano del maestro: simetrías, juegos de luz y motivos naturales que parecen brotar de la piedra.
El edificio original del siglo XII desapareció tras un incendio en 1886. Gaudí asumió el proyecto en 1889, aunque lo abandonó pocos años después por desacuerdos económicos. Fue Ricardo García Guereta quien lo terminó, intentando seguir la línea modernista, aunque las diferencias entre ambos arquitectos se perciben sin esfuerzo. Curiosamente, el palacio nunca llegó a ser residencia episcopal. Desde 1964 alberga el Museo de los Caminos, con una colección de arte sacro que abarca desde el románico hasta la actualidad y que refleja la riqueza histórica de la diócesis.
Aun así, por interesante que sea la colección, la arquitectura sigue siendo la protagonista. Durante la visita recorrimos tres plantas y terminamos en el sótano, descubriendo arcos ojivales, cerámica vidriada pintada a mano en Jiménez de Jamúz, vidrieras de distintos estilos, tapices en los que el autor se retrató a sí mismo y columnas que parecen palmeras. También buscamos las dos lechuzas escondidas y jugamos a adivinar dónde se ocultan los pasadizos secretos. El palacio abre todos los días de diez y media a dos y de cuatro a seis y media, ampliando el horario hasta las ocho durante el verano. La entrada cuesta 5 € y la audioguía un euro adicional. Cada día, a las doce y media y a las cinco de la tarde, se realizan visitas guiadas por ocho euros por persona. Aquí puedes reservar una visita guiada en español más barata.
Plaza Mayor y Ayuntamiento
A pocos pasos aparece la Plaza Mayor, una plaza cuadrada y porticada del siglo XVIII que concentra buena parte de la vida social de Astorga. El Ayuntamiento no es especialmente llamativo, pero aun así se lleva todas las miradas gracias a Juan Zancuda y Colasa, la pareja de maragatos que marca las horas desde lo alto de la torre desde 1748. Bajo la plaza descansan las ruinas del antiguo foro romano, un recordatorio de que Astorga siempre ha sido un cruce de caminos.

Casa Granell
Muy cerca se encuentra la Casa Granell, un edificio modernista del siglo XX que perteneció a un empresario chocolatero. Su torreón es inconfundible y, aunque no se puede visitar, merece la pena detenerse a contemplarlo.
Museo Romano La Ergástula y Ruta Romana
Si dispones de tiempo, Astorga ofrece dos museos que completan la visita. En el Museo Romano La Ergástula se conservan piezas halladas en las excavaciones de la ciudad. El espacio, cuyo nombre significa cárcel en latín, pudo ser un almacén de grano o incluso un túnel para salvar el desnivel del foro. Desde aquí parte la ruta que recorre los restos romanos de Astorga, como las termas, la cloaca, la muralla o el propio foro.
El museo abre de martes a sábado de diez a dos y de cuatro y media a siete, y los domingos solo por la mañana. La entrada cuesta tres euros, aunque existe una tarifa combinada de cinco euros que incluye la ruta guiada, que dura casi dos horas y requiere reserva previa.
Museo del Chocolate
El Museo del Chocolate es otra parada imprescindible. Astorga fue durante décadas una potencia chocolatera y aún hoy se conserva esa tradición. El museo explica la historia del cacao en la ciudad, que llegó gracias al matrimonio entre el Marqués de Astorga y la hija de Hernán Cortés. Es un lugar delicioso en todos los sentidos y una excusa perfecta para llevarse un buen recuerdo comestible. Abre de martes a sábado de diez y media a dos y de cuatro y media a siete, y los domingos únicamente por la mañana. La entrada cuesta 2,5 €.

Qué otras cosas puedo ver en Astorga
Cuando estuvimos en Ponferrada visitamos el Museo de la Radio «Luis del Olmo», en Astorga, hay otro museo que quizá te interese -si te gusta recorrer la historia mediante objetos- el Museo del Tiempo de Jose María Ramos, un relojero que tiene una colección impresionante. Evidentemente es una visita para alguien con un interés particular. Si te gusta el street art tanto como a nosotros puedes recorrer las calles del centro en busca de varios grafitis que representan fechas o elementos relacionados con la ciudad. Si aparcas donde comenté al principio, verás este mural impresionante de la Guerra de la Independencia, obra del leonés «Dadospuntocero».

Dónde comer en Astorga y el qué
Hasta ahora solo he mencionado que en Astorga puedes comprar chocolate artesanal, pero no es el único dulce estrella de la ciudad. Desde hace más de dos siglos, Astorga es la reina de las mantecadas, tanto es así que tiene el I.G.P Mantecadas de Astorga, puedes comprarlas en la Calle de Los Sitios.
En el post Qué ver en León ya dijimos que ésta provincia puede presumir de tener un embutido de primera categoría, en Astorga están especializados en la cecina. Si solo quieres picar algo no dudes en pedir un plato de cecina y un vino D.O Tierra de León en cualquiera de las terrazas. Ahora bien, en Astorga no hay nada más tradicional que el Cocido Maragato, un plato de cuchara que se sirve en 3 tandas; primero el compango (mezcla de carnes y embutidos), después los garbanzos con la berza y por último, la sopa del cocido. Es un plato contundente que tomaban los campesinos para tener energía suficiente. ¡Ojito con la panzada porque cuesta digerirlo!, más aun si no estás acostumbrado a otros cocidos como la fabada, el pote asturiano o el cocido gallego.

¿Dónde comer cocido maragato? Reserva cuanto antes en el restaurante Casa Maragata. Tiene dos restaurantes en la ciudad y suelen estar llenos cada fin de semana. O mejor aún, desplázate a Castrillo de los Polvazares -a 7km de Astorga- está considerado la capital del cocido maragato. Aquí te cuento más sobre este precioso pueblo de León.
Mapa turístico de Astorga
Como siempre, aquí tienes nuestro mapa de Google Maps con todos los puntos que voy a mencionar. Solo debes seguir la lista -es gratis- y la información saldrá en tu móvil.
Planes complementarios por León
Aprovechando tu escapada por esta tierra, no te vayas sin descubrir los fiordos leoneses, es decir, La Montaña de Riaño. Otra visita recomendada es la Cueva de Valporquero, en plena Reserva de la Biosfera de Los Argüellos, Las Médulas y Ponferrada y por supuesto, visitar la capital leonesa.
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