Qué ver en Luanco, la Villa más chic de Asturias.

Qué ver en Luanco -Viajeros Confesos

Luanco se encuentra en la costa central de Asturias, muy cerquita al Cabo Peñas, punto más septentrional de Asturias. Es una de las zonas más chic de la región. Imposible no enamorarse desde tierra, mar o aire de esta villa con orígenes balleneros que acabó siendo balnearia, y donde hoy en día, se puede disfrutar del encanto de un pueblo marinero que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Lee con atención y ¡toma nota!, estoy segura de que a partir de ahora, Luanco será uno de tus grandes pendientes en Asturias. Sigue leyendo «Qué ver en Luanco en un día«.

Lo primero que tienes que saber es que existe un aparcamiento municipal no muy grande al final de la Playa de Luanco. Si vas a visitar la villa marinera en pleno verano, o madrugas mucho, o te costará bastante aparcar cerca de la playa. En ese caso, mi consejo es que dejes el coche cerca del Museo Marítimo o del Ayuntamiento. En cualquier caso, vas a disfrutar tanto a la ida como a la vuelta, de un lugar tranquilo, con mucha vida en la calle, terrazas frente al mar, ricos pescados, y grandes historias.

QUÉ VER EN LUANCO EN UN DÍA

Voy a suponer que has aparcado cerca del Ayuntamiento para comenzar a explicarte lo que te vas a encontrar paso a paso. Así te será más fácil seguir un orden.

Museo Maritimo de Asturias

Vayas o no con niños es una visita imprescindible para que comprendas como la mar marcó la historia de Luanco. Un pueblo que se hizo grande con la captura de la ballena, posteriormente la pesca del bonito, xarda, mariscos…etc. Donde los hombres salían a faenar, las mujeres vendían pescado y los niños limpiaban las bodegas. Todo giraba en torno a la mar. Había tanto movimiento en el puerto que comenzaron a conservar el pescado en salazón para poder mercadear incluso con la meseta. Nació así la época dorada de las conserveras en Luanco que sin duda, catapultó económicamente a la región.

En el museo puedes ver restos fósiles, embarcaciones originales, exposiciones temporales como la malla de Luanco (bordado de aguja hecho a mano por mujeres) y en general, hacer un buen repaso por el mundo de la pesca y su evolución. Además, que sepas que fue un museo pionero en España allá por 1948.


Playa de la Ribera

Playa intermitente ya que cuando sube la marea desaparece. Es entonces cuando muchos pescadores llegan con sus cañas para pescar desde el muro. En esta playa no hay salvamento y no suele haber bañistas. Hasta la Playa de la Ribera llegaban las ballenas tras ser capturadas, era por tanto la zona de mayor trabajo en el pueblo. Por ese motivo está cerca el barrio de la Judea. ¡Que no te engañe el nombre! Fue el barrio donde se concentraban casi todas las familias de los marineros que llegaron a Luanco para aprovechar el boom de la pesca. Vino gente de muchas partes y ya se sabe que de aquella, todo lo que era distinto era judío, de ahí el nombre. Hoy en día se le llama barrio de la Soledad y junto con el de L´altamira son unos de los más antiguos de Luanco.

En una de las rampas de acceso a la playa de la Ribera se encuentra una pequeña cabeza de león. Pasa muy desapercibida, pero es de gran interés, ya que es una antigua fuente anterior al siglo XVII que abastecía directamente a los barcos. No hay que olvidar que en Luanco, al igual que en otras partes, había una política de uso de las fuentes públicas, dónde la gente que quería beber (y no almacenar agua) tenía prioridad en la cola.

Otra curiosidad de esta playa es que es la única del mundo donde se celebra un torneo de tenis en la arena. Desde el año 2006 se considera Fiesta y Actividad de Interés Turístico del Principado de Asturias. Se suspendió durante unos años pero ha vuelto con ganas. Si vienes en Agosto por Luanco te encontrarás con todo un espectáculo mediático y deportivo.


Isla del Carmen

Sin moverte de la playa de la Ribera puedes disfrutar de una de las mejores vistas a Luanco. A la izquierda ves la Iglesia de Santa Maria bañada por el Cantábrico. A la derecha, la pequeña Isla del Carmen. Es un lugar singular y con mucho encanto ya que con marea alta la ermita queda rodeada de agua. La fundó, en 1701, Santos del Río en honor a la Virgen del Carmen. Vivió allí el resto de su vida como un ermitaño. Cada 16 de julio las embarcaciones salen a la mar engalanadas y se hacen ofrendas a esta virgen. Por cierto, hay una leyenda romántica que dice qué el monolito blanco señala la sepultura del ermitaño, pero no es cierto. El monolito se construyó 200 años antes. Si quieres llegar hasta la isla a pie, puedes hacerlo desde la playa de Aramar durante la bajamar.


Casa de los Suarez – Pola y Capilla de San Juan Bautista

Caminando por el muro de la playa dejamos atrás unos cuantos restaurantes (donde comer sería un acierto asegurado), para apartarnos de la vera del mar durante unos instantes. En la Calle San Juan se encuentra uno de los edificios más antiguos de Luanco (1669). Es la casa de los abuelos de Mariano Suarez – Pola, una de las primeras familias empresarias asturianas de renombre. Fueron pioneros en la comercialización de salazones y conservas con la meseta y otros puertos del cantábrico. Importaban a su vez cereales y vinos, ya que aquí no se producía en abundancia. En la casa se puede ver el escudo familiar y frente a la fachada se conserva la pequeña capilla de San Juan Bautista del año 1734.


El Reloj

Regresamos a la costa y a pocos metros llegamos al que fue el epicentro de la vida moderna en la Villa de Luanco. Cómo les tuvo que cambiar la vida a los luanquinos que se guiaban por el sol o las mareas para controlar el tiempo, la jornada laboral, la llegada de mercancías…etc.

En 1705 el arquitecto Manuel Reguera, uno de los más importantes de su época en España, llevó a cabo las obras de construcción de la torre del reloj. Un proyecto de la familia Menendez – Pola con fines sociales y que a día de hoy continúa siéndolo. El edificio de planta cuadrada tiene 4 alturas, y tan solo presenta un elemento que pueda catalogarlo dentro de un estilo arquitectónico. La puerta es barroca y está decorada con la Cruz de la Victoria, emblema del concejo. En la última planta luce el reloj que donó en 1920 la Unión Gozonera de la Habana. A parte de torre del reloj fue polvorín, almacén municipal y cárcel. Mucha gente piensa que fue faro o torre vigía, pero no fue así.

Un par de curiosidades sobre la torre son; 1º alberga la campana original de 1752 con la inscripción «Facta fui in Gauzon». Hace poco, en el post sobre Raices (Castrillón) escribí sobre el Castillo de Gauzón, la Cruz de la Victoria de Pelayo y los artesanos que trabajaban el hierro. ¿Quién sabe? Quizá fueron los antepasados de los campaneros de la torre del reloj. La segunda curiosidad es que gracias a esta torre, allá por 1820, se dio nombre a la primera calle del concejo, por aquel entonces era Plaza de la Constitución.

¡Ah, se me olvidaba! tras la torre se encuentra una de las casas más pintorescas de la villa, imposible no hacerle fotos con esa fachada tan marinera. El edificio que hay delante a pie de playa, era el antiguo Ayuntamiento (1701), en los bajos también estuvo la cárcel. Hoy en día es un centro social para la tercera edad.


Balneario

Al inició comenté que Luanco pasó de pueblo pesquero a villa balnearia. Se inauguró por todo lo alto en 1890. Lamentablemente, al construirlo a pie de playa en una zona azotada por las galernas, tuvo que ser reparado en numerosas ocasiones. En 1916 fue declarado en ruina y desapareció.

No queda nada de él, pero me siento en la obligación de comentarlo. Imagínate cuanto progresó la villa para que las familias más adineradas eligieran a Luanco como lugar de veraneo. Luanco experimentó un boom socio-cultural espectacular gracias al crecimiento económico que aportaron las conserveras y la importación-exportación. Quién les iba a decir a los marineros que trabajaban en el puerto mientras una vela de saín duraba encendida, que años más tarde el Ministro de Hacienda, Suarez Inclan, iba a desembarcar en su puerto. Al igual que algún rey y otras muchas personalidades. O que en Luanco a finales del siglo XIX estaría una de las colecciones privadas de arte más importantes de España con obras de Murillo o Goya.


Palacio de los Menendez – Pola

Caminando en línea recta desde la Torre del Reloj por la Calle de la Riba y sin desviarte a la zona del muelle, llegas al Palacio de los Menendez – Pola. Posiblemente no te darás ni cuenta porque caminarás atónito mirando la maravilla de iglesia de Santa María al final de la calle. ¡Nos pasa a todos! Por cierto, de camino se encuentra la Plaza de la Baragaña, es muy mona. Allí puedes ver edificios singulares.

A la izquierda de la iglesia está el palacio. No miento si digo que es un edificio al que sueño con entrar desde niña. ( Att dueño del palacio: si me lees, ¡escríbeme!, me harás muy feliz). La familia Menendez – Pola era una de las más poderosas del concejo. Se sabe que comerciaban con madera para hacer embarcaciones para la armada. (Ahora me viene a la mente el post de la Reserva de la Biosfera de Muniellos. El bosque se asedió para abastecer de madera a los navíos de la armada. ¿Serían los Menendez – Pola los encargados de colocarla en el mercado? Lo siento, pero no puedo evitar hacer estas asociaciones en mi cabeza. Quiero aclarar que esto es una conjetura mia, pero si me entero de algo lo añado).

Volviendo a las actividades económicas de la familia. El Rey Felipe II entregó tierras a la familia Menendez – Pola como pago. De aquella, los campesinos que labraban las tierras debían pagar impuestos con especies. Cuando las cosechas eran muy abundantes debían guardarse en hórreos para su almacenaje. Bueno, pues en la finca del palacio no hay ni un solo hórreo. El motivo es que toda la planta baja era un enorme granero donde custodiaban con recelo sus ganancias. De este palacio barroco se comenta que la cocina es la auténtica joya de la casa, pero a pesar de que está declarado Bien de Interés Cultural, nunca recibe a visitantes. ¿Seré yo la primera?


Iglesia de Santa María

No lo voy a esconder, es mi iglesia preferida de Asturias. ¡Hala, ya lo he dicho! Da igual desde que ángulo la mires, es perfecta. Bien es cierto que no es la iglesia primitiva. Esta se construyó porque la población de Luanco creció tantísimo que no podían albergar a todos los fieles. Se edificó en 1730 (s XVIII) con la intención de que fuera una fachada frontal con un rosetón por el que entrara la luz. Pero tras varias rectificaciones se añadió la torre y el cabildo que lo rodea donde toda la vida se han guarecido los pescadores. Es de estilo barroco, el interior de nave única, alberga 7 retablos barrocos que han sido restaurados hace poquito. Solo voy a entrar en detalle con uno por su importancia, el del Cristo del Socorro.

Cada 5 de febrero se celebra una fiesta en honor al Cristo del Socorro. Ya he dicho en varias ocasiones que Luanco y la mar son todo uno. Podrás comprender la importancia que cobra cualquier acto que consigue evitar una tragedia en la mar. El Cristo del Socorro es venerado por haber obrado 2 milagros. Sí, lees bien, ¡dos a falta de uno! En 1776 y en 1887 los luanquinos sacaron en procesión al cristo para evitar que las galernas acabaran con la vida de los marineros. Trescientos marineros volvieron sanos y salvos a casa en el 76. En 1987 lo hicieron 4 marineros que se vieron sorprendidos por una tempestad. Es una de las fiestas más populares y emotivas del concejo.


Playa de Luanco o de Santa Marina

Menos mal que le cambiaron el nombre a medida que creció el turismo, porque seguir llamándola «Playa de la Cabra Muerta» hubiera sido un infortunio. Cuando se llamaba así era una playa virgen que desaparecía con la pleamar. El margen opuesto a la iglesia está protegido por el espigón del Gayo por lo que resulta una playa muy segura, libre de oleaje y corrientes. Además, en 1995 se recreció el arenal y se convirtió así en una playa a la que puedes ir a tomar el sol a cualquier hora del día. El paseo por el muro de la playa es muy agradable, y al igual que ocurre en Salinas, puedes jugar a escoger la casa de tus sueños. Al final de esta playa se encuentra uno de los restaurantes que te voy a recomendar.


Puerto de Luanco

Este post no está completo sin hablar del pintoresco puerto de Luanco. Un lugar donde se reúne todo el mundo para tomarse algo sentado en el muro, comer los mejores pescados y mariscos en las tabernas y hacer lo que se lleva haciendo en Luanco desde hace varios siglos, disfrutar de la Villa marinera. Lugar de encuentro entre amigos del pueblo, veraneantes que regresan cada año, y entre marineros que siguen faenando y vuelven a casa. En el puerto hay dos puntos que no te puedes perder. Uno es la exposición que hay al final del dique. En ella se hace un pequeño repaso a las familias de siempre y su trabajo, en definitiva a la historia de la villa.

El segundo es el edificio del antiguo Gremio de Mareantes. Se tiene constancia escrita de que la cofradía del Rosario se constituyó el 2 de Marzo de 1687 con casi 700 integrantes entre hombres y mujeres. La cofradía dependía totalmente del Gremio de Mareantes, por lo que su formación oficial es muchísimo anterior. Lamentablemente no hay documentos con la fecha exacta. El edificio original del Gremio se encuentra donde la báscula, y el de la cofradía está reconvertido en restaurante, qué por cierto, también te lo voy a recomendar.


DÓNDE COMER Y EL QUÉ

Este post se está haciendo interminable, así que las recomendaciones para comer (qué no van a ser pocas) te las dejo en este otro post.


Termino añadiendo que no puedes irte del concejo de Gozón sin visitar el Cabo Peñas, el área recreativa de Moniello, o desconectar en la Playa de Verdicio.

No te olvides de seguir leyendo mis recomendaciones para comer en Luanco y alrededores.

P.D. Qué difícil se hace escribir sobre los sitios que mejor conoces. Es complicado hacer una criba cuando podría contar anécdotas históricas, recuerdos y vivencias que mis padres y abuelos me han transmitido desde niña. La Villa marinera de Luanco siempre ocupará un trocito de mi corazón y con este post, espero que se cuele en el tuyo también.

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