¿Conoces el cuento del patito feo? Ese pequeño al que nadie veía y que un día se convierte en un cisne majestuoso. Avilés ha vivido una transformación muy parecida. Durante décadas fue la ciudad escondida tras el humo de las chimeneas, fruto de una intensa industrialización que ocultaba la belleza de su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1955. Pero ese humo se disipó, el Centro Niemeyer abrió una nueva etapa y Avilés empezó a mostrar su verdadera identidad. Hoy presume de ser la segunda ciudad con más soportales de España, solo por detrás de Santiago de Compostela. Se ha convertido en un destino sorprendente para quienes buscan historia, arquitectura, gastronomía y vida callejera. Ha llegado el momento de descubrir al cisne.
En este artículo te cuento qué ver en Avilés y por qué deberías incluirla en tu ruta por Asturias. Lo hago con especial cariño: mi familia paterna es avilesina, así que esta ciudad forma parte de mi historia.
Cómo llegar a Avilés
Llegar a Avilés es muy sencillo. La ciudad está perfectamente comunicada con Gijón y Oviedo, y apenas quince minutos en coche separan a las tres grandes urbes asturianas. Si no tienes coche y necesitas uno de alquiler para hacer un viaje en coche por Asturias, te aconsejo esta empresa y su seguro, pues tiene mayor cobertura que la mayoría del mercado.
Avilés cuenta con estación de tren, con conexiones directas a Gijón, Oviedo, Cudillero y otras ciudades españolas. Además, desde el mismo edificio parten autobuses de ALSA que enlazan con el Aeropuerto de Asturias y con otros puntos clave de la provincia. Es una ciudad accesible, cómoda y muy bien conectada, perfecta como base para explorar Asturias.
Dónde dormir en Avilés
La oferta hotelera de Avilés es amplia y, en general, más económica que la de Oviedo o Gijón. Gracias a su excelente comunicación, alojarse aquí no solo no es un inconveniente, sino una ventaja para ajustar el presupuesto sin renunciar a una buena ubicación. Avilés ofrece ambiente durante todo el año: fiestas de interés turístico como el Antroxu, festivales gastronómicos como el de la cerveza, eventos culturales como el Intercéltico y una vida callejera vibrante que llena sus plazas y terrazas en cualquier estación.
Échale un ojo a estas tres recomendaciones:
- Hotel NH Collection Palacio de Avilés, en la Plaza del Ayuntamiento.
- Apartamentos Suite 1907, en plena calle Galiana.
- Hotel Oca Villa de Avilés, cercano al centro.
Si prefieres buscar otro hotel en Avilés, utiliza este mapa buscador. Es muy cómodo ir viendo precios por zonas.
Dónde aparcar en Avilés
Te propongo dejar el coche en el aparcamiento del Centro Cultural Niemeyer. Es un punto de partida cómodo y estratégico para comenzar la ruta que voy a sugerirte. Si llegas en tren o en autobús, no tendrás ninguna dificultad. Un paseo breve te llevará igualmente hasta el primer lugar de interés y podrás iniciar el recorrido sin complicaciones.
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Qué ver en Avilés – Itinerario recomendado
Avilés es una villa que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Aunque la zona estuvo habitada desde la prehistoria y más tarde por los castreños, no fue hasta la época romana cuando se consolidó un asentamiento estable. Desde entonces, el paisaje ha cambiado por completo. Cuesta imaginar aquel estuario protegido por el Castillo de Gauzón, en Raíces, y por la Torre de San Juan, donde hoy se alza el faro de Avilés, defendiendo la ría de las incursiones normandas.
Uno de los grandes hitos de la historia de Avilés llegó en el siglo X, cuando el rey Alfonso VI concedió a la villa el privilegio de celebrar ferias y un mercado semanal. Ese gesto impulsó el comercio y marcó el inicio de un desarrollo económico, social e industrial que transformaría la ciudad para siempre.
Durante la Edad Media, Avilés estaba rodeada de marismas y protegida por una muralla. La burguesía fue llegando atraída por las oportunidades comerciales y se instaló dentro del recinto medieval. Allí levantaron palacios, casonas y residencias señoriales que aún hoy forman parte del patrimonio histórico que ver en Avilés. Fuera de la muralla se extendía el barrio marinero, el actual Sabugo. Este barrio conserva su identidad pesquera y es uno de los lugares imprescindibles que visitar en Avilés.
Otro capítulo destacado lo protagoniza Pedro Menéndez de Avilés, el navegante que en el siglo XVI fundó San Agustín, la ciudad más antigua de Estados Unidos. El comercio con Las Indias creció de forma notable, lo que obligó a ampliar el calado del puerto para recibir embarcaciones cada vez mayores. Ya en el siglo XIX, con la actividad de la Real Compañía Asturiana de Minas —de la que hablo en el post sobre Arnao—, el transporte marítimo de carbón y mineral de hierro aceleró el desarrollo industrial de Avilés. Fue una época de grandes avances: llegó el ferrocarril, el telégrafo, el correo diario y el alumbrado eléctrico.
Estos progresos atrajeron a trabajadores de toda España que buscaban empleo en las industrias del puerto, dando forma a la Avilés moderna. Y el último gran hito llegó de la mano del arquitecto brasileño Óscar Niemeyer. Su centro cultural, hoy uno de los iconos que ver en Avilés, situó a la villa en el mapa internacional. No solo impulsó el turismo en Asturias, sino que abrió la puerta a la recuperación y puesta en valor del patrimonio industrial avilesino. Precisamente por este lugar comienza mi itinerario sugerido para recorrer los principales lugares de interés turístico de Avilés:
Te aconsejo reservar este free tour en español. Así te enteras de toda su historia y visitas los principales lugares de interés turístico mientas das un agradable paseo por la ciudad.
Centro Cultural Niemeyer
La mejor manera de comenzar a descubrir Avilés es acercarse al Centro Cultural Niemeyer. Es el icono contemporáneo de la ciudad y el gran símbolo de su transformación urbana. El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer concibió este espacio como una plaza abierta al mundo, un lugar dedicado a la cultura, la educación y la convivencia. Fue su única obra en España y una de sus favoritas en Europa. Este hecho es algo significativo si recordamos que su trayectoria está reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El complejo se inauguró con la presencia de figuras internacionales como Brad Pitt y Kevin Spacey, lo que situó a Avilés en el mapa cultural global. Su arquitectura blanca y curva representa el paisaje asturiano: el auditorio evoca una ola, la cúpula recuerda a las montañas y la torre panorámica se alza como un árbol estilizado. El auditorio puede abrirse hacia la plaza exterior, permitiendo espectáculos al aire libre para hasta diez mil asistentes. En este espacio se han celebrado conciertos, festivales y eventos tan coloridos como las holi party, donde los polvos de colores contrastan con el blanco del conjunto.
La Torre Mirador ofrece vistas de 360 grados sobre la ría y la ciudad. Se accede por ascensor o por escaleras, y alberga un restaurante. La cúpula funciona como sala de exposiciones temporales. Por último, el edificio de usos múltiples reúne la cafetería, la tienda y el punto de información del centro.
La entrada a las exposiciones suele rondar los cinco euros, aunque algunas muestras son gratuitas. El mirador mantiene un precio aproximado de cuatro euros. El horario habitual del complejo se extiende desde la mañana hasta la noche, adaptándose a la programación cultural.
Muy cerca se encuentra el puente de San Sebastián, una pasarela peatonal decorada con los colores del colectivo LGTBI que se ha convertido en uno de los rincones más fotografiados de Avilés. Tras cruzarlo, un breve paseo te llevará a la Oficina de Turismo de la calle Ruiz Gómez, donde podrás recoger un plano y consultar actividades especiales.
Teatro Palacio Valdés
Desde la Oficina de Turismo, basta con girar a la izquierda por la calle Palacio Valdés para encontrarse con el teatro de la ciudad. Este edificio, inaugurado a comienzos del siglo XX, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura teatral de Asturias. Su fachada, de inspiración barroca, está decorada con esculturas relacionadas con las artes escénicas y la música.
El interior conserva el encanto de los grandes teatros de ópera europeos, con palcos, terciopelos y una acústica excelente. Asistir a una función es una de las experiencias más recomendables en Avilés. El teatro ofrece visitas guiadas en determinadas fechas, con un precio aproximado de tres euros.
Plaza de España
Regresando a la calle Ruiz Gómez se llega a la Plaza de España, el corazón administrativo y social de Avilés. También conocida como Plaza Mayor, está presidida por el Ayuntamiento, cuya torre del reloj data de 1677. A su alrededor se levantan edificios históricos como el Palacio de Llano Ponte y el Palacio del Marqués de Ferrera, ambos del siglo XVII. Este último alberga hoy un hotel de la cadena NH, pero conserva su estructura original.

En el suelo de la plaza se distinguen unas losas de color diferente que marcan el trazado de la antigua muralla medieval, derribada en 1818. Si deseas ver restos auténticos de aquella fortificación podrás hacerlo más adelante en el Palacio de Camposagrado. La plaza fue incluida entre las veinte más bonitas de España, y su ambiente, sus terrazas y su amplitud la convierten en un lugar perfecto para hacer una pausa. Bajo ella hay un aparcamiento subterráneo, perfecto si no quieres perder tiempo.
Iglesia de San Nicolás de Bari
Junto al hotel NH se encuentra la Iglesia de San Nicolás de Bari, uno de los templos más queridos por los avilesinos y especialmente popular para bodas. En su interior destaca la pila bautismal, que en realidad es un antiguo capitel corintio reutilizado, una curiosidad que sorprende a muchos visitantes.
Muy cerca está la Fuente de los Caños de San Francisco, una construcción del siglo XVII que formó parte de una gran obra de saneamiento destinada a combatir epidemias. Seis cabezas talladas bajo los escudos de Avilés y del Reino de Castilla vierten agua desde hace siglos, convirtiéndola en la única fuente histórica que se conserva en la ciudad.

Palacio de Balsera y Plaza Domingo Álvarez Acebal
Unos pasos más adelante aparece el Palacio de Balsera, fácilmente reconocible por su fachada amarilla. Fue construido a comienzos del siglo XX para un comerciante local y hoy alberga el Conservatorio de Música Julián Orbón. En su interior destaca una escalera en forma de V y una azotea con vistas privilegiadas sobre el casco histórico.
En la cercana Plaza Domingo Álvarez Acebal se encuentra la Escuela de Artes y Oficios, un edificio de inspiración clásica levantado en 1891. Su historia guarda un episodio curioso: en 1908, los taberneros de Avilés fueron detenidos por incumplir la Ley del Descanso Dominical y pasaron un día retenidos en los bajos del edificio. El primer director de la escuela, Domingo Álvarez Acebal, da nombre a la plaza y está homenajeado con un busto en el centro.
Calle Galiana
Desde aquí comienza uno de los paseos más bonitos de Avilés. La calle Galiana, con sus doscientos cincuenta metros de soportales, nació en el siglo XVII como espacio comercial y artesanal. Los comerciantes trabajaban bajo los arcos protegidos de la lluvia, lo que dio a la calle un carácter muy particular.

Sobre las puertas de algunas casas aún se conservan pequeños huecos en el techo que permitían ver quién llamaba sin abrir. Además, Galiana mantiene una doble pavimentación: una zona empedrada para el paso del ganado y otra lisa para los peatones que no llevaban madreñas, el calzado de madera tradicional. En el número 11 se encuentra la Casa Arias de la Noceda, un palacete indiano con un jardín trasero que merece la pena visitar si está abierto.
Antes de llegar al final de la calle, una desviación a la derecha conduce al Parque del Carbayedo, un espacio verde con un gran hórreo asturiano y varias tabernas muy animadas por la noche.

Parque de Ferrera
Volviendo a la calle Galiana se encuentra la entrada principal al Parque de Ferrera, antiguo jardín privado del palacio del mismo nombre. Desde 1976 es un parque público y uno de los grandes pulmones verdes de Avilés, con más de ochenta mil metros cuadrados. Abre todos los días desde las siete de la mañana hasta las once de la noche.

El parque combina dos estilos paisajísticos: un jardín inglés, más natural y orgánico, y un jardín francés, geométrico y elegante, que aparece en la película Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen. Uno de los accesos conecta directamente con el vestíbulo de la Casa de la Cultura, lo que permite continuar la ruta sin rodeos. Si este acceso estuviera cerrado, basta con regresar a la Plaza de España para seguir el itinerario.
Palacio de Valdecarzana
Desde la calle de la Ferrería, una de las más antiguas del casco histórico, se llega al Palacio de Valdecarzana, considerado el edificio civil más antiguo de Avilés. Fue construido en el siglo XIV como residencia de un próspero comerciante y hoy alberga el Archivo Histórico de la ciudad. Entre sus fondos destaca un documento excepcional: un pergamino de mediados del siglo XII que recoge los privilegios otorgados a Avilés y que consolidaron su condición de villa. El edificio conserva elementos góticos originales, como los arcos apuntados y las ventanas geminadas, que permiten imaginar cómo era la vida urbana en la Edad Media.
El acceso al archivo es gratuito y suele abrir en horario de mañana y primera hora de la tarde, aunque conviene consultar previamente porque su disponibilidad depende de la actividad administrativa.
Iglesia de San Antonio
Al final de la calle de la Ferrería se abre una pequeña plaza donde se encuentran dos espacios fundamentales para comprender la historia de Avilés: el Museo de Historia Urbana y la Iglesia de San Antonio. Este templo románico del siglo XII perteneció a los Padres Franciscanos y es uno de los edificios religiosos más antiguos de la ciudad. En su interior se conserva el sepulcro de Pedro Menéndez de Avilés, el navegante que fundó San Agustín en Florida, la primera ciudad establecida por europeos en Norteamérica. Su figura es tan importante para la identidad local que también tiene una estatua en el cercano Parque del Muelle.

Entre la decoración románica destaca un capitel que representa el Pecado Original, muy similar a los que se encuentran en algunas iglesias del románico de Villaviciosa. La entrada al templo suele ser gratuita, aunque su horario depende del culto.
Palacio del Marqués de Camposagrado
A pocos metros se alza el Palacio del Marqués de Camposagrado, una de las joyas arquitectónicas de Avilés. Construido en el siglo XVII, combina una planta baja de estilo renacentista con una espectacular fachada barroca que se añadió posteriormente. Tras una profunda restauración, el edificio se convirtió en sede de la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias.

La fachada está considerada uno de los mejores ejemplos del barroco asturiano. Entre sus dos torres se encuentra el gran escudo heráldico del marqués, rodeado de motivos ornamentales que muestran el poder de la familia. En la plaza que se abre frente al palacio se encuentra la estatua de Juan Carreño de Miranda, pintor de la corte de Carlos II y uno de los artistas más destacados del barroco español. Más adelante aparecerá de nuevo en esta ruta, porque su obra está muy ligada a Avilés.
Mercado de Las Aceñas
El recorrido continúa hacia el Mercado de Las Aceñas, un lugar imprescindible para quienes disfrutan visitando mercados tradicionales. Este edificio del siglo XIX, de planta rectangular y galerías acristaladas, conserva la esencia de los mercados de abastos de la época industrial. Las fachadas que rodean la plaza destacan por sus balcones acristalados apoyados sobre columnas de hierro, un conjunto arquitectónico muy característico de Avilés.

Cada lunes, desde el siglo XV, se celebra aquí el mercado semanal, una tradición que ha sobrevivido durante más de quinientos años. Es un lugar perfecto para descubrir productos locales, comprar quesos, embutidos o dulces típicos y observar el ambiente cotidiano de la ciudad. Durante años también fue sede del festival de la cerveza, uno de los eventos gastronómicos más populares de Avilés.
Barrio de Sabugo
El itinerario llega ahora al barrio de Sabugo, el antiguo barrio marinero situado extramuros de la ciudad medieval. Su nombre procede del saúco, un arbusto muy común en la zona. La primera imagen que recibe al visitante es la Iglesia de Santo Tomás de Canterbury, conocida como la iglesia nueva de Sabugo. Este templo neogótico, con dos torres de cuarenta y siete metros, se consagró a comienzos del siglo XX en el mismo lugar donde estuvo el Convento de la Merced. Aquí pronunció Pedro Menéndez el discurso con el que convenció a varios avilesinos para acompañarlo en su expedición hacia La Florida.

Siguiendo por la calle de la Estación aparece la escultura de La Monstrua, inspirada en Eugenia Martínez Vallejo, una mujer con obesidad mórbida que fue retratada por Juan Carreño de Miranda en dos cuadros célebres: La Monstrua Vestida y La Monstrua Desnuda. Estas obras, encargadas por Carlos II, causaron un enorme impacto en su época y más tarde inspiraron incluso a Goya.
Unos pasos más adelante se encuentra la Iglesia Vieja de Sabugo, un templo románico del siglo XIII que conserva su estructura original y que da nombre a una de las plazas más animadas de Avilés, la Plaza del Carbayo. Este rincón está lleno de bares tradicionales y terrazas.
Paseo por la Ría de Avilés y visita a la Rula Nueva
Desde el Parque del Muelle se puede cruzar las vías del tren para iniciar un agradable paseo junto a la ría de Avilés. El paseo del Conde de Guadalhorce es uno de los lugares más concurridos de la ciudad y ofrece vistas magníficas del Centro Niemeyer, del puerto deportivo y de la actividad portuaria.
En pocos minutos se llega a la Rula Nueva, la lonja donde se subasta el pescado que llega a diario a Avilés. Aunque en España las lonjas no suelen ser un atractivo turístico, en otros países son visitas muy populares, y Avilés ofrece la oportunidad de conocer este espacio por dentro. La Oficina de Turismo organiza visitas guiadas de aproximadamente hora y media, disponibles los martes y viernes por la tarde entre mediados de junio y mediados de septiembre. Es necesario inscribirse previamente y las plazas suelen agotarse con rapidez.
Qué ver cerca de Avilés – Sin necesidad de utilizar el coche
El cementerio de La Carriona
A las afueras del centro urbano se encuentra el cementerio de La Carriona, uno de los espacios patrimoniales más singulares de Avilés. Aunque no recibe tantos visitantes como otros cementerios monumentales europeos, forma parte de la red ASCE, que reúne los cementerios históricos más importantes del continente. Su valor artístico es notable: esculturas modernistas, panteones familiares y mausoleos que reflejan la prosperidad industrial de la ciudad entre los siglos XIX y XX.
Entre sus piezas más destacadas se encuentra el sepulcro de la Marquesa de San Juan de Nieva, premiado como la mejor escultura funeraria de España. El cementerio funciona como un auténtico museo al aire libre y cuenta con un centro de interpretación donde se explica la simbología funeraria, la historia del recinto y la biografía de algunos personajes ilustres enterrados allí.
Las visitas guiadas son gratuitas previa inscripción. Si no quedan plazas, puedes reservarlas online a un precio de 10€. La línea de autobús que sube hacia Miranda tiene parada justo en la entrada, lo que facilita llegar sin necesidad de coche.
El poblado obrero de Llaranes en bicicleta
Desde el Centro Niemeyer parte el paseo de la ría, una senda peatonal y ciclista que conduce directamente al poblado obrero de Llaranes. Este conjunto residencial fue construido en los años cincuenta para los trabajadores de Ensidesa y es uno de los mejores ejemplos de paternalismo industrial en Asturias. Su diseño urbano, sus viviendas y sus equipamientos comunitarios reflejan la idea de crear una ciudad autosuficiente alrededor de la fábrica.
El edificio más llamativo es la iglesia de Santa Bárbara, conocida popularmente como la Capilla Sixtina del Norte por sus impresionantes pinturas murales. El interior sorprende por su luminosidad y por la calidad artística de su decoración, que mezcla motivos religiosos con referencias al mundo del trabajo y la industria.
Recorrer Llaranes en bicicleta es una forma cómoda y agradable de descubrir este capítulo fundamental de la historia reciente de Avilés.
Espacio Portus
Al otro lado de la ría, en San Juan de Nieva, se encuentra el Espacio Portus, el centro de interpretación dedicado a la historia del puerto de Avilés. El museo ocupa una antigua nave del astillero, donde antes se ubicaba el taller de carpintería naval, y repasa la evolución del puerto desde la Edad Media hasta la actualidad.
La exposición muestra cómo la actividad portuaria influyó en el crecimiento económico de Avilés, desde el comercio con las Indias hasta la llegada de la industria siderúrgica. Cada viernes se organizan visitas guiadas en horario de mañana y tarde que incluyen un recorrido por el poblado de San Juan para comprender cómo ha cambiado el entorno a lo largo de los siglos. El autobús que conecta Avilés con Xagó y Luanco llega hasta la puerta del centro, por lo que es muy fácil acceder sin vehículo propio.
Atardecer desde el faro de Avilés
El faro de Avilés, conocido oficialmente como faro de San Juan, se alza sobre la Punta del Castillo, en el concejo de Gozón. Su construcción comenzó en 1861 y dos años después ya emitía una luz roja alimentada por aceite de oliva. Con el tiempo se sustituyó por parafina y finalmente se electrificó a mediados del siglo XX. El faro se levantó aprovechando materiales de una antigua batería de artillería que defendía la entrada de la ría, lo que añade un interesante componente histórico al lugar.
Es uno de los rincones más especiales para ver el atardecer cerca de Avilés. Desde el promontorio se contempla la bocana de la ría, el Cantábrico abierto y, en días despejados, parte de la costa de Gozón. Junto al faro parte un sendero que conduce hasta la playa de Xagó, un arenal salvaje con un sistema dunar muy similar al de la playa de San Juan, en Salinas. Es un paseo tranquilo, perfecto para quienes buscan un entorno natural sin aglomeraciones.
Fiestas de Avilés
Avilés vive el año festivo con intensidad. El Antroxu abre el calendario con su famoso Descenso Internacional y Fluvial de la calle Galiana, donde artilugios no motorizados bajan entre espuma en uno de los carnavales más singulares de Asturias. Poco después llega el Día del Bollo y la Comida en la Calle, una celebración multitudinaria declarada de Interés Turístico Nacional e Internacional en la que familias y amigos llenan el centro para compartir el tradicional bollo mantecado.

Siete domingos después de Pascua se celebra la Fiesta del Puchero en Villalegre, una tradición de dos siglos en la que una pareja vestida con el traje regional rompe un cántaro y se besa tantas veces como fragmentos tenga. En verano, Avilés acoge su propio Festival Intercéltico, que llena la ciudad de música y cultura celta, seguido en agosto por las fiestas de San Agustín y el popular Festival de la Cerveza en Las Meanas.
La ciudad cierra el año con una Navidad especialmente cuidada, con iluminación, actividades y un ambiente que convierte Avilés en un destino muy agradable para visitar en esas fechas.
Dónde comer en Avilés
Avilés es una ciudad fantástica para comer bien: sidrerías tradicionales, cocina asturiana de toda la vida, propuestas modernas y restaurantes de autor. El pescado y el marisco son protagonistas en muchos menús, gracias a la cercanía del puerto y la rula. La longaniza de Avilés es otro de los manjares que debes probar. La mayor parte de los locales se concentran en el casco histórico, especialmente en las zonas de Galiana, Sabugo, La Cámara y la Plaza del Carbayo, donde siempre encontrarás ambiente y terrazas. Estos son algunos de mis preferidos:
- El Tataguyo – Es conocido por su cocina tradicional asturiana, especialmente sus guisos caseros, el pitu caleya y los platos de cuchara.
- Casa Lin – Sidrería de toda la vida donde destacan el pescado del Cantábrico y los platos tradicionales asturianos.
- La Chalana – Especialistas en marisco y pescado fresco, muy populares sus parrilladas, frituras y mariscadas.
- Ronda 14 – Su sello es la fusión astur-peruana y nikkei, con platos icónicos como los makis, los tiraditos y las gyozas de pollo al estilo asturiano. Perfecto para ir en pareja.
- El Calendoscopio – Gastrobar y cervecería con una pequeña carta, sencilla, pero con buen producto. Destacan las hamburguesas. Me gusta para las cenas informales.
- Sal de Vinos Restaurante – Cocina contemporánea centrada en producto de temporada, con especial atención a carnes, pescados y una carta de vinos muy cuidada.
- La Araña – Bar tradicional de Sabugo ideal para la hora del vermú.
Planes cerca de Avilés
Este post se está haciendo interminable, así que solo voy a decirte que no te vayas de Avilés sin visitar las poblaciones de Salinas, Raíces y Luanco. Si lo consigues, visita la cueva de Los Alberdales, y por último pero muy recomendable, realiza la visita guiada por el Museo y el Poblado Obrero de la Mina de Arnao, ¡te sorprenderá mucho!
Mapa turístico de Avilés
Te dejo a mano nuestro mapa de Google con una lista que contempla todos los puntos mencionados.
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Hola! Muy guay la reseña y muchas gracias por el esfuerzo que conlleva hacerla! He leído q has escrito que la monstrua desnuda y vestida fue un guiño a Goya, pero puede que seal revés ya que Goya es del siglo 18-19 ( 200 años después). Un saludo y seguid así!!
¡Fran, tienes toda la razón! Ya está corregido, estaba mal expresado. No puse fechas por no alargarlo pero, creo recordar que solo hubo un siglo de diferencia entre La Monstrua y La maja 😉
¡¡Mil gracias por el apunte!!