Llegamos al puerto de Estambul un viernes a primera hora de la mañana a bordo de un crucero. El puerto de Estambul se encuentra en plena ciudad por lo que puedes salir del barco y en menos de 1 minuto comenzar a descubrir todo lo que la ciudad tiene para ofrecerte. Justo eso es lo que vamos a contarte hoy, todo lo que debes ver en Estambul en dos días, o tres si quieres ir con más calma. Es un destino estupendo para un fin de semana.
Antes de seguir -por si has aparecido en este post directamente-, recuerda que hemos publicado el comienzo de la Guía de Estambul con la información práctica para organizar tu viaje. Por ejemplo, te explicamos cómo llegar del aeropuerto al centro de Estambul -también cómo hacerlo desde la terminal de cruceros en el puerto-, si necesitas o no visado y algún dato a tener en cuenta para que tu visita a Estambul sea sin sorpresas.
Lugares imprescindibles que ver en Estambul en dos días con itinerario sugerido
Te aconsejo reservar un free tour en español como este. Así te enteras de toda su historia y visitas los principales lugares de interés turístico mientas das un agradable paseo por la ciudad.
Mezquita Azul
Nuestra primera parada fue la Mezquita Azul, ¡es impresionante! Es uno de los grandes símbolos de Estambul y una de las obras maestras de la arquitectura otomana. Fue construida entre 1609 y 1617 por orden del sultán Ahmed I, quien deseaba un templo que rivalizara en grandeza con la cercana Santa Sofía.
El nombre de Mezquita Azul proviene de los miles de azulejos de Iznik que decoran su interior. Aunque no todos son azules, los tonos predominantes y la luz que entra por los numerosos ventanales generan una atmósfera azulada que se ha vuelto característica. La cúpula central es amplia y está rodeada por semicírculos que distribuyen el peso de manera elegante, mientras que los seis minaretes, un número inusual para la época, subrayan la ambición del proyecto y la importancia que el sultán quiso otorgarle. En su interior, además de los azulejos, destacan las inscripciones caligráficas y la iluminación natural que suaviza el espacio.
La mezquita se encuentra en la plaza Sultanahmet, justo frente a Santa Sofía, y juntas forman uno de los conjuntos urbanos más reconocibles del mundo.
Tras varias restauraciones recientes, se encuentra abierta al público y mantiene su papel como punto de encuentro entre historia, espiritualidad y arte. Entrar a esta mezquita es gratuito, pero nosotros dejamos un donativo para ayudar a conservarla. Si te animas a visitarla, te aconsejo que mires en la web de la mezquita a que hora son los rezos ya que cierran sus puertas a los turistas durante 90 minutos. Aquí puedes reservar una visita guiada en español.
Mezquita Santa Sofía
Caminamos por los jardines y nos acercamos a la Mezquita de Santa Sofía. Es una maravilla estar en el centro del parque, miras a un lado y ves la Mezquita Azul, y miras al otro y Santa Sofía. Están tan cerca y son tan impresionantes que te sientes diminuto. Estamos enamorados de Santa Sofía, o mejor dicho estábamos enamorados al 100% hasta que fuimos a El Cairo. Ahora estamos enamorados al 50% de cada una porque ambas mezquitas parecen gemelas.
Fue inaugurada en el año 537 durante el reinado del emperador Justiniano I, en pleno apogeo del Imperio bizantino, y durante siglos fue la iglesia más importante del cristianismo oriental. Santa Sofía fue una basílica durante 900 años, después mezquita por medio milenio y durante 86 años ha sido un museo. Tiene unos enormes mosaicos, placas gigantes de madera con los nombres sagrados del Islam, y unos pilares descomunales que soportan la que fue la cúpula mas grande del mundo antiguo. La manera en la que entra la luz es muy bonita, las lámparas preciosas y es tan tan tan grande que abruma.
Pese a ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Santa Sofía es, desde el 24 de Julio de 2020, una mezquita al uso y deja de ser museo. Desde 2024 se permite visitar la galería superior de Santa Sofía. Puedes comprar entrada sin colas y con visita guíada aquí.
Cisternas, el Palacio Subterráneo
Seguimos con nuestra planificación y nos dirigimos a la Cisterna de Basílica, también llamada Yerebatan Sarayi, o el Palacio Subterráneo. Es un deposito de agua de la época bizantina. Esta cisterna está muy cerca de Santa Sofía y es habitual salir de un punto y entrar al otro. Mientras Jose hacía cola, yo fui a comprar unos dulces a una tienda cercana y aprovechamos ese tiempo para tomar el tentempié. ¡Cualquier excusa es buena para probar dulces locales!

Mereció la pena la espera, y ciertamente parece un palacio subterráneo. Tiene una bóveda de ladrillos muy grande, carpas nadando en el agua y una de las historias que más nos gustan, ¡adoramos las leyendas! Situadas en una esquina de la cisterna, las bases de dos columnas son bloques tallados con la cara de Medusa. Están puestos boca abajo y hacia los lados para anular los poderes de la mirada. Cuentan que si la miras a los ojos, te convierte en piedra. Aquí puedes comprar entradas con audioguía en español.
Palacio de Topkapi
Al salir de las cisternas ya eran las 12.30 y nos pareció una hora perfecta para visitar el Palacio de Topkapi, puesto que estaba cerca. El palacio de Topkapi es uno de los lugares más evocadores de Estambul y durante casi cuatro siglos fue el centro político y ceremonial del Imperio otomano. Se construyó poco después de la conquista de Constantinopla en 1453, cuando Mehmet II decidió establecer allí la residencia oficial de los sultanes. Más que un único edificio, es un extenso complejo de patios, pabellones, jardines y salas que se fue ampliando con el tiempo, reflejando el poder y la riqueza de la corte.
Es una visita súper recomendable, especialmente guiada para enterarte de su historia. Puedes comprar entradas sin cola y con audioguía en español aquí.
Comer en el Gran Bazar
Cuando salimos del palacio ya eran las 15.00 y teníamos hambre otra vez, pero ahora ya era cosa seria. Nos subimos al tranvía para llegar pronto a la zona del Gran Bazar y buscar algún sitio para comer. Rápidamente un vendedor de alfombras nos indicó donde encontrar uno de los puestos donde comían ellos habitualmente.
En un extremo estaba el Huzur Cafe Restaurant, más pintoresco no podía ser. Un Kebab shop con dos mesas y rodeado de alfombras. Evidentemente probamos los kebabs y unas patatas fritas. Estaba muy bueno, aunque no tanto como el del Obelyx en Santorini. En el local de al lado, otro vendedor de alfombras majísimo intentó -unas 300 veces- que le compráramos algo, pero de una manera muy simpática. No nos resultó violento ni nada, era parte del momento.

Imprescindible perderse por el Gran Bazar
Una vez recargamos las pilas recorrimos el Gran Bazar de arriba abajo. ¡Nos chifla! Desde los puestos de lámparas, dulces, telas…etc así como el propio edificio del bazar con sus azulejos y sus grabados. Esto es fácil de hacer; pasear, pasear y dejarse llevar por el ruido, los colores y la gente del mercado. Recuerda poner a prueba tus habilidades en el mundo del regateo, si no lo haces se lo toman como ofensa.
Mezquita Suleymaniye
Cuando ya estábamos aturdidos de ver tiendas y más tiendas, salimos del bazar por una calle lateral que nos llevó por una larga avenida hasta la Mezquita Suleymaniye, también es impresionante y muy bonita. La mezquita fue construida en el siglo XVI por el arquitecto Mimar Sinan y está dedicada al sultán Süleyman el Magnífico. Es una de las mezquitas más grandes y armoniosas de Estambul. Se encuentra en lo alto de una colina, con vistas espectaculares al Cuerno de Oro, y suele estar mucho menos masificada que Santa Sofía. Era la hora del rezo y estaba cerrada así que esperamos un poquito hasta poder entrar. Si vas a visitar las tres mezquitas te aconsejo hacer este tour.
Mercado de las Especias
A nuestro juicio, este mercado es mucho más espectacular que el Gran Bazar. La cantidad de colores, olores, las distintas tiendas con sus sacos, sus botes, etc., era un paraíso para los sentidos. Nos compramos varias bolsitas con especias que ciertamente no saben ni huelen como las de aquí. En proporción son mucho más baratas, así qué si te gusta cocinar cómprate unas cuantas. También un par de paquetes de dulces con mazapanes y frutos secos para regalar a la vuelta del viaje. Si no los has probado, ¡hazlo! Los dulces turcos son los mas ricos del mundo.
Mezquita Nueva
Al salir teníamos pensado ir directos a la parada del tranvía para volver al barco pero pasamos por delante de la Mezquita Nueva, aprovechando que estaba abierta entramos. Después de ver las otras por la mañana esta parecía poca cosa, pero era muy bonita por dentro. Una mezcla de Santa Sofía y la Azul. La Mezquita Nueva es un templo otomano del siglo XVII situado en Eminönü, junto al puente de Gálata y el mercado de las especias. Su construcción comenzó a finales del siglo XVI, pero quedó interrumpida durante décadas por conflictos políticos y un incendio en la zona. Finalmente se terminó en 1663 gracias al patrocinio de Turhan Hatice Sultan. Su arquitectura combina una gran cúpula central, dos minaretes y una decoración interior de azulejos y mármoles que reflejan el estilo otomano tardío.

Forma parte de un complejo que integra espacios religiosos y comerciales, lo que la convierte en un punto clave del paisaje histórico y cotidiano de Estambul. Además, apenas había turistas y disfrutamos más de la visita. En el patio se notaba un fresco increíble, era muy agradable ya que durante todo el día el calor fue asfixiante.
Recorre el centro por la noche
Por la noche, después de ir al buque a refrescarnos y cambiarnos de ropa volvimos al centro para verlo iluminado. Era el final del Ramadán y la gente estaba de fiesta en las calles. Apenas había turistas, sobre todo locales haciendo picnics al aire libre. Si durante el día es una ciudad preciosa, de noche lo era aún más. ¡Cómo gana un monumento iluminado! Callejeamos durante una hora aproximadamente. Después fuimos a cenar a un restaurante que ofrece comida típica turca y el espectáculo de los Derviches danzarines. Daban vueltas y vueltas sin moverse casi del sitio. Es algo muy curioso de ver. Si solo quieres ver el espectáculo de los Derviches (sin cena) puedes reservar aquí.

Galata tower
Comenzamos el día rumbo a Galata tower, una de las más antiguas del mundo. Se alza en la colina del barrio de Beyoğlu y domina el Cuerno de Oro con una presencia que ha marcado el perfil de la ciudad durante siglos. Su origen se remonta al siglo XIV, cuando los genoveses, establecidos en la zona como potencia comercial, construyeron una torre defensiva que formaba parte de sus murallas. Con el tiempo, la estructura fue modificada por los otomanos y pasó a tener funciones muy diversas, desde prisión hasta puesto de vigilancia contra incendios.

Subimos en ascensor pero hay que acabar el trayecto subiendo por unas escaleras de caracol hasta llegar al mirador 360º, ofrece unas vistas inimaginables desde abajo. Resulta que son tan solo 60 metros de altura, pero como los edificios no son muy altos y la torre esta construida en una zona alta de la ciudad se disfruta de unas vistas estupendas. Esta torre esta abierta de 9h a 20h, así que ojo con el horario no os perdáis la visita.
Fuimos a pie desde el puerto, porque esta relativamente cerca. Paseamos por distintos barrios de la ciudad. No tiene desperdicio, es una pasada ver como las tiendas están organizadas por calles. Por ejemplo está la calle de los electricistas, otra de chatarreros, de pinturas, etc., nos pareció muy curioso. Si lo prefieres, puedes llegar en el funicular de Tünel, es el segundo trasporte más antiguo del mundo tras el de Londres.
Crucero por el Bósforo
El día anterior vimos un montón de barcos atracados frente a la Mezquita Nueva. Fuimos observando los precios para hacernos a la idea de cual era el que más nos interesaba. Pues bien, no nos sirvió de nada porque no eran los mismos barcos. Pero tuvimos suerte porque eran más baratos que el día anterior, posiblemente por la hora.

Nos remitieron a todos los turistas al mismo barco. Estaban organizados entre ellos para no dar viajes medio vacíos. Nos parece una actividad imprescindible en Estambul. Es llamativo ver qué diferente es la orilla Europea de la Asiática. No tiene nada que ver ni en las casas, ni en el estado, ni en la distribución de las calles. En el paseo vimos palacios y mezquitas como el Palacio Dolmabahce, el Beylerbeyi, el Anadolu Hisar. Navegamos por el Mar Marmara y el Mar Negro y bordeamos el Cuerno de Oro. Aproximadamente duró 90 minutos y nos costó 10 liras por persona. Si quieres hacer un crucero por el Bósforo y que te vayan a buscar al hotel pincha aquí.
¿Merece la pena ir de tiendas al mercadillo?
Esta vez fuimos hasta el centro caminando, cruzamos el Puente Galata y nos dedicamos a buscar los famosos chollos en ropa de los que todo el mundo te habla cuando dices que vas a Estambul. Que si vaqueros de marca, chaquetas, polos del cocodrilo, bolsos de marca falsificados, etc. Pues nada, nosotros no vimos nada, -o al menos nada que nos gustase-. Cientos de tiendas repartidos en varias calles con la mercancía amontonada. Ropa había a montones, pero no era para nada nuestro estilo. Esto mismo nos ha pasado en los grandes almacenes de Nueva York, salimos con las manos vacías.
No compramos nada, ese es el resumen y te diría que perdimos el tiempo, pero NO. Descubrimos muchas calles y callejones nada turísticas, con un encanto especial. Los hombres mayores salían de las tiendas a hablar con nosotros tranquilamente. Incluso nos ofrecieron algún té y nos dieron las gracias por visitar su país. A nosotros son estas cosas las que nos ganan, no tenemos remedio. Teníamos una muy buena impresión de esta ciudad, pero esos últimos momentos con los vecinos acabaron de conquistarnos.
Aquí terminamos este post con los imprescindibles para visitar en Estambul en dos días. Te dejo a continuación tres actividades que puedes realizar con guías, pero hay muchas más. Un poquito más abajo están los descuentos por ser nuestro lector y otros enlaces de interés para organizar tu viaje.
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