Las Foces del Pino, mucho más que una ruta.

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Ruta Foces del Pino -Viajeros Confesos

Es un placer para los sentidos poder disfrutar de parajes naturales tan idílicos sin necesidad de recorrer grandes distancias. La Ruta de «Las Foces del Pino» es un plan apto para toda la familia, sin embargo, te permite complicar el recorrido tanto como gustes. Puedes enlazar con otras rutas lineales y circulares desde el final de las foces. En este artículo vamos a explicarte todas las opciones que conocemos…

Más de veinte años han pasado desde que hice la ruta de «Las Foces del Pino» por primera vez. En estas décadas, dicha zona de la serranía de Fuentes de Invierno, pasó de ser paisaje sobresaliente para el desaparecido ICONA (Instituto para la conservación de la naturaleza) a ser declarado Monumento Natural (2001) y ser visitado por los Príncipes de Asturias (2004). Lo que no han cambiado son los saltos de agua y los rápidos que regala el Río Valmartín a lo largo de sus 6 kilómetros de longitud, y el angosto desfiladero que en algunos tramos no supera los 6 metros de ancho.

Lo primero que voy a hacer es aclarar que la ruta de «Las Foces del Pino» / «Les foces del Pino» es denominada en muchas ocasiones «Foces del Río Pino» de manera errónea. Ya hemos dicho en la introducción que el río que modela a su antojo esta montaña caliza es el Río Valmartín. Por otro lado, foces / hoces significa garganta o cañón, por lo que sabiendo esto ya supondrás lo que te vas a encontrar. Un desfiladero de poco menos de 1 km con paredes rocosas verticales que el río fue erosionando tras el paso de millones de años. Y entonces «del Pino», ¿a qué se debe? Pues al nombre de una localidad cercana, allí comienza esta ruta senderista señalizada como P.R. AS-31 «Ruta de las Foces del Pino y del Río Aller».

¿DÓNDE INICIAR LA RUTA DE LAS FOCES DEL PINO?

INICIO DE LA RUTA EN EL PINO. Así lo hicimos hace 20 años. El autocar escolar aparcó en la carretera general que lleva al Puerto de San Isidro. Atravesamos a pie el pueblo siguiendo la señalización de la ruta. Seguimos un camino asfaltado que nos llevó al inicio de la ruta. Durante el trayecto cargamos las cantimploras en la «Fuente de la Salud», ¡no lo hagas! tiene un sabor a metal muy peculiar por su alto contenido en hierro. Realmente este tramo no tiene interés paisajístico. Si vas en coche puedes llegar al inicio de la ruta en él, pero ten en cuenta que hay hueco para pocos vehículos por lo qué, o madrugas mucho, o posiblemente no puedas aparcar.

INICIO EN FELECHOSA. Ya comenté que ésta ruta te permite añadir o quitar paradas para complicarte la jornada tanto como gustes. En esta ocasión, los guías profesionales de MSSmountain, nos citaron en el pueblo de Felechosa a las 9.30 de la mañana. Sergio y Silvia nos conocen bien, ya hicimos con ellos la ruta por el Macizo de Ándara y Sotres, y saben de sobra qué, aunque estamos en forma, somos unos pisapraos y por ello, no estamos capacitados para hacer rutas de montaña de alta dificultad.

Foto de MSSmountain

Tras aparcar en la carretera general, atravesamos el pueblo siguiendo sus pasos. Cruzamos el río y accedimos a un sendero boscoso que nos llevó, paralelos al río, hasta el inicio de la ruta. Este camino es mucho más bonito que el camino asfaltado que parte de El Pino. Así que te aconsejamos iniciar la ruta en Felechosa (más abajo te voy a dar más razones de peso). No te preocupes porque el camino está señalizado.


COMIENZA LA RUTA JUNTO AL MOLÍN DE PEÓN

Tanto si has conseguido aparcar aquí, como si has llegado desde El Pino o Felechosa, este es el primer lugar dónde vas a parar unos minutos. El antiguo Molín de Peón es un edificio monísimo de piedra que restauró la Asociación de Pescadores de «El Maravayu» para convertirlo en vivero de truchas. Hay que cruzar por el puente de piedra y tomar el camino de la izquierda para seguir la ruta de «Las Foces del Pino». El camino de suave ascenso transcurre a la vera del río y atraviesa un bosque de castaños y robles.

A medida que avanzas la subida se acentúa, el firme es cada vez más pedregoso, y el bosque va cambiando. Hayedos y acebos cobran protagonismo. A medio camino puedes rellenar la cantimplora en la Fuente Gavalanceras, un antiguo bebedero de ganado.

Todavía no lo hemos dicho, la ruta de «Las Foces del Pino» sigue una antigua calzada romana que usaban los vaqueros del concejo para llevar el ganado a las brañas altas en época estival, así como paso de peregrinos para cruzar a la provincia de León.

Siguiendo las indicaciones de los guías, cruzamos un puente de madera que nos introdujo en el interior de las foces. Aquí el paisaje cambia por completo. El angosto desfiladero se va estrechando a lo largo de un kilómetro. El firme es una calzada de piedra en chapacuña (recordamos rápidamente las explicaciones que recibimos hace unos meses en el Castro de Coaña, así se colocaban las piedras para que el ganado no resbalara con la humedad). Presta especial atención al pisar para evitar una torcedura en el tobillo o una caída. No te quedará otra que pararte a contemplar el paisaje, ¡no tendrás ojos para todo!

Al salir del desfiladero te encuentras con la zona de Las Pandas. Es una muralla de roca maciza donde el río forma una sucesión de cascadas en línea recta. Continuamos el camino empedrado hasta llegar al último puente, el Posaero. Ir y volver a este punto te llevará un par de horas mínimo y no requiere un gran esfuerzo. Eso sí, ten en cuenta que no es un camino apto para personas con problemas de movilidad, carritos, bicis…etc.

Este es el punto final de la ruta de «Las Foces del Pino» y nos señala 2 nuevas opciones; a la derecha la subida a Peña Redonda/ Pena Reonda o, por la izquierda, a las brañas de Caniella / Caniecha.


POSIBLES RUTAS PARA CONTINUAR LAS FOCES DEL PINO

SUBIDA A PEÑA REDONDA. Esta fue la ruta que MSSmountain tenía preparada para nosotros. En teoría iba a ser una ruta circular. Una dura subida hasta la base de Peña Redonda, cruzar por el cordal y bajar por las brañas de Caniella hasta el punto de partida. Decidimos hacerlo así porque en el grupo había unas cuantas personas con dolencias en las rodillas. La bajada por Caniella es menos pronunciada y el firme más adecuado.

La subida a Peña Redonda desde el puente es dura, no se puede negar. Un camino que comienza siendo un sendero y se va desdibujando hasta convertirse en un «sálvese quien pueda». Simplemente hay que subir por donde menos barro haya, haciendo zigzag para salvar la pendiente, y si está húmedo (fuimos en febrero y sí, lo estaba) usando bastones para evitar caer al resbalar. Tras una hora de ascensión llegamos a una pradera sobre la majada de Fondil. Aquí paramos a descansar. Comimos unos bocatas y disfrutamos de las vistas a las brañas. No voy a mentir, ¡estábamos reventados! La subida fue muy cansada y aquí tocó decidir. Para hacer la ruta circular completa nos quedaban otros 2/3 de camino, y la mitad seguía siendo de subida. Teniendo en cuenta que ya había personas muy cascadas, decidimos regresar por el mismo camino de vuelta a «Las Foces del Pino».

Cambiamos una ruta circular más larga con una bajada menos pronunciada, por una ruta lineal más corta pero súper vertical. Por ese motivo el descenso fue muy duro para las rodillas de nuestros compañeros. Pendientes pronunciadas, hierba, piedra y humedad no son buenas combinaciones.

Si tú decides continuar, solo debes subir a la base de Peña Redonda y tomar el sendero de la izquierda que lleva por la cresta del cordal hasta dar con las indicaciones de la ruta de Caniella y descender. No tiene perdida. ¡También puedes hacerlo al revés! Te lo explico a continuación.

SUBIDA POR CANIELLA. Esta fue la ruta que hice hace 20 años, la que seguían los vaqueros de Felechosa cada verano. Tras llegar al punto donde se acaban «Las Foces del Pino», en lugar de cruzar el puente de piedra y tomar el camino de la derecha, debes seguir por el camino de la izquierda siguiendo las indicaciones a Caniella. La subida es constante pero no muy dura. Por el camino se atraviesa un hayedo que da paso a una zona de praderas con una fuente y alguna cabaña que sirve de refugio para los pastores. Ese tramo es conocido como La Cabritera. Continuando con el ascenso, llegamos a lo alto de Caniella y desde allí tienes vistas panorámicas a distintas cumbres como Peña Redonda o el Estobín. Una vez en este punto tienes dos opciones nuevamente.

¡Ves como te puedes complicar tanto como gustes!

  • Opción A (circular). Cruzar el cordal hasta la base de Peña Redonda y descender, tal y como hicimos nosotros.
  • Opción B (lineal). Continuar dirección sur hasta el refugio de la Mamergona y seguir las indicaciones por la pista del Valle de Vegarada hasta el pueblo de Río Aller / Ruayer. Allí enlazas por carretera con la aldea de La Paraya. A este pueblo pueden llegar autocares y coches. Ten en cuenta que esta opción son una carrapotada de kilómetros y que, lo mejor, es que cuentes con 2 vehículos, uno al inicio y otro al final. Hacerla ida y vuelta supera los 30 kilómetros y las 12 horas de recorrido.

QUÉ VER POR LA ZONA / DÓNDE DORMIR

Si vas con tiempo de sobra, en El Pino, no te pierdas la Iglesia de San Felix, declarada «Bien de Interés Cultural» y monumento histórico- artístico desde 1973. En su interior destaca un retablo referente del barroco asturiano. Tambien son de interés las casonas asturianas de la Torre (siglo XVII) o la Casona del Patio (siglo XVI), muestra del importante patrimonio del concejo de Aller. En Felechosa no te pierdas la capilla que se encuentra en la parte alta del pueblo y da nombre a sus habitantes, estos pobladores alleranos se conocen como los «de la viga travesá«. Junto a la capilla hay un molino declarado monumento de interés (hay otro en el centro del pueblo) al igual que la casa de indianos donde se encuentra el Hotel El Parador en la parte baja del pueblo.

¡Por cierto! Gran opción para alojarse, puedes consultar precios y disponibilidad AQUÍ.

Por otro lado, si sigues con ganas de hace rutas de senderismo, no te pierdas la Ruta de Murias a la Cascada de Xurbeo. Es una ruta sencilla y corta que te lleva a una de las cascadas más bonitas del Principado de Asturias.


DÓNDE REPONER FUERZAS

No esperes encontrar restaurantes de «Estrella Michelín» en el concejo de Aller. Aquí triunfa la cocina de güelita.

Pote asturiano, fabada o guisos cocinados a fuego lento, truchas recién pescadas en el río, embutido de Alto Aller y para terminar, el panchón (postre típico elaborado con harina de escanda, manteca y azúcar/miel).

Antes mencioné que había razones de peso para comenzar la ruta en Felechosa y no en El Pino. ¿Existe mayor motivo que la comida? Este pueblo supo combinar el crecimiento económico de su actividad pionera, la ganadería, y la riqueza proporcionada por la minería a partir del siglo XIX (por no mencionar el tráfico ilegal de mercancías durante la posguerra). Cuenta con varios alojamientos, restaurantes, incluso alguna discoteca. Felechosa, pese a ser una localidad de 650 personas, está preparada para triplicar su población durante la temporada de esquí y los fines de semana de todo el año.

Nosotros, en esta ocasión, quedamos para desayunar en el Bar Jeiro (a la entrada del pueblo) y allí pusimos fin a la jornada con unos bocadillos de carne guisada y unas cervezas. Tanto a la ida, como a la vuelta, nos costó conseguir mesa. Es un bar-tienda recomendable. No te vayas sin comprar panchón o unas galletas enormes de nuez tan ligeras como las casadiellas (esto es ironía).


Termino con un G R A C I A S enorme para Silvia y Sergio, de MSSmountain, por guiarnos en esta ruta. Da gusto encontrar gente tan profesional y cercana. Fue un día muy bonito en compañía de otros viajeros asturianos. ¡Repetiremos la experiencia muy pronto!


Espero que con toda esta información puedas organizar una ruta por el concejo de Aller a tu gusto. Recuerda qué, por ser nuestro lector tienes varios descuentos disponibles en seguro médico, alquiler de coches y alojamientos.

Aquí te dejo la carpeta con todos los artículos de mi tierra, Asturias.



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6 comentarios en “Las Foces del Pino, mucho más que una ruta.

    • Buenos días Nela, pues mira que comí panchón veces (mi padre trabajó por allí durante 30 años) y siempre nos traía algo, y el panchón llevaba miel. Tampoco me extraña que sea una receta concreta que cambie el azúcar por la miel y que mi padre la eligiera porque es muy muy muy goloso. Voy a preguntarle dónde lo compraba, ¡a ver si se acuerda! Gracias por tu aportación Nela.

  1. He leído con interés el amplio reportaje sobre esta ruta tan montañera y me complace saber que ya se van desterrando títulos como «Foces del río Pino» a pesar de la equívoca señalización empleada en los rótulos por parte del ayuntamiento. Pero por aclarar aún más la toponimia empleada en el artículo («Las Foces del Pino» / «Les foces del Pinu») tendríamos que decir «Las Foces del Pino» en la variedad lingüística propia del alto Aller (zonas de -as) y «Les Foces del Pino» si se empleara el asturiano central. En ningún caso es admisible el término «Pinu», no existe tal, solo El Pino. En el libro «Mapa Toponímico y Geográfico de la Parroquia de El Pino», reeditado nuevamente, queda reflejada y ubicada toda la toponimia de la zona con máximo detalle. Su utilidad puede ser grande a la hora de describir por parte de los blogueros sus excursiones por estos territorios. Saludos

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