Recorrer Petra en dos días fue una de las vivencias más intensas de nuestro viaje por Jordania por libre. Caminamos más de treinta kilómetros y subimos más de dos mil escalones para alcanzar algunos de los miradores más espectaculares del yacimiento. El esfuerzo fue grande, pero la recompensa lo superó con creces. Aunque el Tesoro es la imagen más famosa de Petra y uno de los iconos de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, para nosotros no fue lo más impresionante del viaje.
Llegamos a Petra con la emoción todavía fresca de haber vivido Petra by Night la noche anterior. Si estás organizando un viaje a Jordania por libre, te recomiendo empezar por el inicio de la guía, porque esta parte corresponde a los días sexto y séptimo.
Dónde dormir cerca de Petra
La mañana comenzó con prisas, nervios y una sorpresa inesperada: una rueda pinchada en el coche. Por suerte, el personal de nuestro hotel en Wadi Musa se ocupó de llevarla a reparar mientras nosotros seguíamos rumbo a Petra con la rueda de repuesto. Esa ayuda improvisada nos permitió mantener el plan sin retrasos importantes. Si necesitas un coche de alquiler para hacer un viaje por Jordania como el nuestro, te aconsejo esta empresa y su seguro, pues tiene mayor cobertura que la mayoría del mercado.
Dormir en Wadi Musa es la opción más práctica y cómoda para visitar Petra, especialmente si quieres entrar al yacimiento a primera hora o aprovechar dos días completos. El pueblo está a solo unos minutos de la entrada principal, cuenta con hoteles para todos los presupuestos y ofrece restaurantes, supermercados y servicios que facilitan muchísimo la estancia. Alojarse aquí permite descansar sin prisas después de una jornada intensa, disfrutar del ambiente local y evitar desplazamientos largos, algo fundamental en un viaje por Jordania por libre.
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Breve historia de Petra
Antes de adentrarte en el Siq conviene recordar que Petra fue fundada en el siglo VIII a. C. y más tarde ocupada por los nabateos, procedentes de la actual Arabia Saudí. Ellos la convirtieron en una ciudad próspera gracias al control de rutas comerciales de incienso, marfil, seda y especias entre África y Asia. Su nombre significa piedra, y no es casual: la ciudad está literalmente excavada en la roca.
Durante siglos fue un enclave multicultural y estratégico. Sin embargo, las sequías y el auge de las rutas marítimas provocaron su declive. Permaneció olvidada hasta que el explorador suizo Jean Louis Burckhardt la redescubrió en 1812. Hoy solo se ha excavado alrededor del uno por ciento de su superficie, lo que deja abierta la pregunta de cuánto queda aún por descubrir.
Horarios y precios de entrada a Petra en 2026
Para quienes viajan a Jordania por libre, Petra suele ser la parte más costosa del viaje. Los precios oficiales para 2026, confirmados por el Ministerio de Turismo de Jordania, son los siguientes:
Entrada para visitantes que permanecen en Jordania más de tres días:
- 50 JOD para un día
- 55 JOD para dos días
- 60 JOD para tres días
Entrada para quienes entran al país solo para visitar Petra: 90 JOD
Menores de doce años y personas con discapacidad entran gratis. El Jordan Pass sigue siendo la opción más rentable para la mayoría de viajeros, ya que incluye la entrada a Petra y elimina el coste del visado.
El horario oficial de Petra en 2026 se mantiene sin cambios: abre todos los días a las seis de la mañana. El cierre es a las cuatro de la tarde entre noviembre y marzo, y a las seis de la tarde entre abril y octubre.
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Consejos prácticos antes de entrar
Antes de viajar nos preguntábamos si era posible entrar con comida y bebida, si había baños, lugares para sentarse o puntos donde comprar agua. La respuesta es sí a todo. También dudamos si valía la pena visitar Petra en dos días con el Jordan Pass, y la experiencia nos confirmó que sí. Hacer treinta kilómetros y subir miles de escalones en una sola jornada habría sido una locura. Dividir la visita permite disfrutarla sin prisas y sin riesgo de perderse zonas importantes.
La entrada a Petra y el inicio del recorrido
Llegamos al recinto alrededor de las siete y cuarto de la mañana. Aunque teníamos el Jordan Pass, tuvimos que pasar por taquilla para el registro habitual. Tras un control adicional accedimos al Siq, la impresionante grieta natural que conduce al Tesoro. Son unos dos kilómetros y medio de caminata entre paredes de roca que cambian de color con la luz.

Durante el trayecto muchos guías y conductores ofrecen caballos, burros o carruajes. Aunque algunos servicios están incluidos para personas con movilidad reducida, la mayoría requieren pago adicional. Además, gran parte de estos animales no están gestionados por las dos empresas oficiales autorizadas, por lo que conviene evitar su uso para no fomentar prácticas que no garantizan su bienestar. Nos llamó la atención ver a personas muy mayores subiendo escalones y sudando la gota gorda mientras que otras, mucho más jóvenes y con buena movilidad, iban a lomos de burros y mulas a las que les iban dando palos y patadas para que se movieran. No contribuyas al maltrato animal. Está en tu mano que se acabe con estas prácticas.

Mientras avanzas por el Siq puedes observar restos del antiguo sistema de canalización nabateo, árboles que crecen en lugares imposibles y relieves tallados en la roca. Antes de que el camino se estreche aparece la Tumba de los Obeliscos, y más adelante un relieve que representa caravanas de camellos transportando mercancías.
La primera visión del Tesoro
Tras media hora de caminata llegamos a la curva donde aparece por primera vez el Tesoro. Ese instante es inolvidable. Cuando nosotros llegamos habría unas cincuenta personas, suficiente para disfrutar del lugar con calma. A partir de las once la afluencia aumenta muchísimo, así que madrugar es esencial tanto para evitar multitudes como para hacer las rutas más duras antes del calor.
Qué encontrarás al llegar al Tesoro
Al situarte frente al Tesoro, varios chicos te ofrecerán subir a un mirador cercano por un camino que actualmente está cerrado al público por seguridad. Si decides hacerlo, no deberías pagar más de cinco dinares, aunque conviene recordar que no es un acceso oficial.
Si caminas unos metros hacia la derecha encontrarás un hueco perfecto para hacer fotos desde el nivel del suelo. Desde allí parte también la calle que conduce al resto del recinto arqueológico. Aunque el Tesoro es la imagen más conocida de Petra, para nosotros no fue lo más impresionante del viaje. Sin embargo, para quienes visitan Petra en una excursión rápida es un lugar que deja huella.
El orden ideal para recorrer Petra en uno o dos días
Cuando organizas una visita a Petra por libre, una de las decisiones más importantes es elegir el orden en el que recorrerás el yacimiento. Nosotros optamos por dirigirnos directamente al Monasterio a primera hora de la mañana, sin detenernos en los puntos intermedios. Esa elección marcó la diferencia y es la recomendación más sensata para cualquier viajero que quiera disfrutar de Petra sin agotarse bajo el sol.
La subida al Monasterio es exigente y acumula buena parte del desnivel del día. Hacerla temprano permite aprovechar la piedra aún fresca después de la noche y evitar el calor intenso que se acumula en las horas centrales. En algunos blogs leímos que era mejor subir por la tarde porque el camino queda en sombra, pero la realidad es que la roca desprende el calor absorbido durante todo el día y la sensación térmica se vuelve mucho más pesada. La sombra no compensa ese efecto, y la subida se hace más dura y menos agradable.
Esto es todo lo que vimos en Petra y en orden tal cual te lo encuentras en dirección al Monasterio:
El Tesoro de Petra: la primera gran impresión del viaje
Al Khazneh, conocido como El Tesoro, es la imagen más reconocible de Petra y uno de los lugares más fotografiados del mundo. Verlo a primera hora de la mañana es una experiencia que marca el inicio de cualquier visita al yacimiento, especialmente si estás recorriendo Jordania por libre y quieres aprovechar al máximo el día. La luz temprana resalta los tonos rosados de la roca y permite disfrutar del lugar sin aglomeraciones, algo esencial si estás organizando una visita de uno o dos días.
El Tesoro es la estructura mejor conservada de Petra gracias a su ubicación en el Siq, que lo protege del viento y de la erosión. No se puede acceder a su interior desde hace años, ya que continúa en proceso de excavación y se sabe que es mucho más profundo de lo que aparenta desde el exterior. Se cree que pudo ser una tumba real, aunque no existe una confirmación absoluta. La explanada que se abre frente a la fachada era antiguamente el cauce del río, lo que explica la amplitud del espacio. Sus dimensiones impresionan: cuarenta y tres metros de altura y veintinueve de ancho. En la zona encontrarás una pequeña tetería, aunque los precios suelen ser bastante elevados.
La Avenida de las Fachadas: el siguiente paso tras El Tesoro
Justo a la derecha del Tesoro comienza la Avenida de las Fachadas, una de las zonas más llamativas del recorrido. Esta parte del yacimiento está formada por una sucesión de tumbas monumentales talladas directamente en la roca, con una precisión que parece casi imposible para la época. La sensación al caminar por esta avenida es la de estar avanzando entre gigantes de piedra que han permanecido intactos durante siglos.

Las Tumbas Nabateas: un conjunto monumental excavado en la roca
Las Tumbas Nabateas forman un conjunto de más de cuarenta cavidades excavadas directamente en la roca, distribuidas en distintos niveles y con formas muy variadas. Muchas de ellas están abiertas y se puede entrar, aunque su interior suele ser sencillo y sin decoración. La sensación al recorrerlas es la de caminar por un barrio antiguo de Petra, un lugar donde la vida cotidiana y las prácticas funerarias se mezclaban con naturalidad. El paso del tiempo ha dejado huella en algunas, pero siguen siendo un testimonio impresionante de la arquitectura nabatea y de su capacidad para adaptar la montaña a sus necesidades.

El Teatro Romano: un espacio para miles de espectadores
El Teatro de Petra es uno de los puntos más llamativos del recorrido, no solo por su tamaño sino también por su historia. Aunque hoy se conoce como Teatro Romano, su origen es nabateo. Fue construido para acoger a unas cuatro mil personas, pero tras la llegada de los romanos se amplió hasta alcanzar una capacidad aproximada de siete mil espectadores. A pesar de esa cifra, puede parecer pequeño si lo comparas con otros teatros romanos más conocidos, pero su integración en la roca lo convierte en una obra única.
Este teatro no se descubrió hasta 1961, lo que demuestra lo mucho que queda aún por sacar a la luz en Petra. Junto a él comienzan las escaleras que llevan al Altar de los Sacrificios, una subida que requiere unos cuarenta y cinco minutos. En esta zona encontrarás varios puestos donde comprar comida o recuerdos, además de baños portátiles que resultan muy útiles antes de continuar con la ruta.

Las Tumbas Reales de Petra: cuatro monumentos únicos en la montaña
Las Tumbas Reales forman uno de los conjuntos más impresionantes de Petra y son una parada imprescindible tanto si visitas el yacimiento en un día como si dispones de dos jornadas completas. Cada una tiene un estilo distinto y todas pueden recorrerse por dentro, lo que permite apreciar la amplitud de sus salas, la textura de la roca y las vistas privilegiadas sobre el valle.
La primera que aparece en el camino es la Tumba Corintia. Es la más deteriorada, pero también la que más recuerda al Tesoro por su estilo arquitectónico. Su fachada conserva elementos decorativos que permiten imaginar cómo debió de lucir en su época de esplendor.
Un poco más adelante se encuentra la Tumba del Palacio, la más grande de todas. Su fachada se extiende en varios niveles y cuenta con diferentes salas interiores, aunque su tamaño impresiona más que su contenido. Es un buen ejemplo de la ambición arquitectónica nabatea.
La Tumba de la Seda destaca por los colores de su fachada, donde las vetas naturales de la roca crean un efecto casi pictórico. Es la más accesible, ya que se encuentra a nivel del suelo y no requiere subir escaleras. Su nombre hace referencia precisamente a la textura suave y ondulada de la piedra.
La última del conjunto es la Tumba de la Urna, reconocible por la gran urna tallada en la parte superior. Se accede a ella por una escalinata que conduce a una terraza abierta con vistas magníficas. Se cree que data del año 70 d. C. y que podría albergar la tumba de un rey nabateo. El interior es especialmente llamativo por el colorido del techo y las paredes, donde aún se aprecian las marcas de las herramientas utilizadas para excavarla.
En esta zona abundan los puestos beduinos que venden recuerdos y artesanía. Aunque muchos artículos cuestan un dinar, los precios suelen estar inflados respecto a otras ciudades de Jordania, algo que se nota especialmente al comparar con los mercados de Amán.
El Pistachero de Petra: un árbol milenario en la Avenida de las Columnas
En medio de la Avenida de las Columnas se alza un pistachero que destaca entre las ruinas por su tamaño y antigüedad. Es el único gran árbol de toda esta zona y se calcula que data aproximadamente del año 450 d. C. Su presencia resulta sorprendente en un entorno tan árido y, al mismo tiempo, aporta una sombra muy agradecida para quienes recorren Petra en uno o dos días.
La Avenida de las Columnas fue la arteria principal de la ciudad nabatea. En su época de esplendor estaba completamente delimitada por columnas monumentales que guiaban el camino hacia los edificios administrativos y comerciales. La calzada que se conserva hoy es la original, lo que permite imaginar cómo era caminar por esta vía hace más de mil quinientos años. Aquí también se encontraba el Ninfeo, una fuente monumental dedicada a las ninfas, y el Arco de Trajano, que marcaba uno de los accesos más importantes de la ciudad.
El Gran Templo: uno de los espacios más imponentes de Petra
El Gran Templo se encuentra en plena Avenida de las Columnas y es imposible pasarlo por alto debido a su enorme extensión. Recorrerlo con calma permite hacerse una idea de lo descomunal que tuvo que ser en su época. Subir a las plataformas superiores ayuda a visualizar la magnitud del complejo y la importancia que tuvo dentro de la ciudad nabatea. En algunas fuentes se menciona que pudo ser uno de los templos más grandes jamás construidos en la región, aunque los terremotos que han sacudido Petra durante siglos han dejado su huella en la estructura.

La Iglesia Bizantina: un hallazgo reciente entre las ruinas
Frente al Gran Templo, siguiendo un sendero que asciende desde la Avenida de las Columnas, se encuentra la Iglesia Bizantina. Fue descubierta en 1990 y se construyó en el siglo V, cuando Petra ya formaba parte del Imperio Bizantino. Un incendio destruyó gran parte del edificio, pero hoy se trabaja en su recuperación y es posible ver mosaicos y restos arquitectónicos que muestran cómo evolucionó la ciudad tras la época nabatea y romana.
Qasr Al Bint: uno de los pocos edificios no excavados en la roca
Al final de la Avenida de las Columnas aparece Qasr Al Bint, un edificio que se reconoce fácilmente por su forma cuadrada y su aspecto de fortaleza. Es una de las pocas construcciones de Petra levantadas con bloques y no excavadas en la roca. Ha sido reconstruido varias veces debido a los fuertes terremotos que han afectado la zona durante los últimos dos mil años. Frente a él hay un restaurante algo caro y también los últimos baños antes de iniciar la subida hacia el Monasterio, algo importante si estás organizando la visita en un día o si vas a afrontar la ruta completa.
El Templo de los Leones Alados: un desvío que merece la pena
El Templo de los Leones Alados no se ve desde el camino principal, por lo que es necesario desviarse hacia la izquierda antes de comenzar la subida al Monasterio. Se encuentra a los pies de las escaleras y, aunque no es posible entrar en su interior por motivos de seguridad, los leones tallados pueden verse perfectamente desde una roca situada justo enfrente. Es un lugar menos transitado y ofrece una perspectiva distinta del arte nabateo, ideal para quienes quieren descubrir rincones menos conocidos de Petra durante un viaje por Jordania por libre.
Ad Deir, el Monasterio: la recompensa final del camino
El Monasterio, conocido como Ad Deir, es el gran objetivo al final del recorrido y uno de los lugares más impresionantes de Petra. Para llegar hasta él es necesario subir unos ochocientos escalones después de haber caminado varios kilómetros, un ascenso exigente pero perfectamente asumible si se hace temprano y con calma. Durante la subida encontrarás algunos puestos beduinos que a primera hora suelen estar cerrados, lo que hace el camino más tranquilo. Nosotros tuvimos la suerte de encontrar una pequeña terraza donde descansar y tomar agua fresca antes de afrontar el último tramo.

Este monumento fue construido por los nabateos en el siglo I para honrar a Obodas I. Sus dimensiones son colosales: cincuenta metros de ancho y cuarenta y cinco de alto. Para nosotros supera al Tesoro tanto en espectacularidad como en entorno. La amplitud del espacio, la luz que baña la fachada y el silencio que suele reinar a primera hora crean una atmósfera única. Sentarse en el pequeño bar situado justo enfrente y tomar un té mientras contemplas el Monasterio es uno de esos momentos que se quedan grabados para siempre en un viaje por Jordania por libre.
Si continúas caminando un poco más llegarás a varios miradores con vistas fantásticas del valle. En ellos encontrarás cafés beduinos donde descansar y disfrutar del paisaje. En el mirador más alto, situado justo frente al Monasterio, hay una tumba sin fachada a la que se accede trepando por las rocas desprendidas. Es un rincón menos conocido que añade un toque de aventura al final del recorrido.

La ruta de los miradores de Petra: un segundo día más tranquilo
El segundo día en Petra lo vivimos con mucha más calma. Ya no teníamos esa mezcla de nervios y emoción del primer día, así que pudimos disfrutar del recorrido con otra mirada. Después de desayunar en el hotel y cargar el equipaje en el coche, volvimos a dejarlo en el mismo aparcamiento gratuito de la entrada. Esta vez, tras el control de seguridad, fuimos directamente al segundo control antes del Siq, sin necesidad de pasar por taquilla.
Recorrimos el Siq despacio, fijándonos en detalles que el día anterior habían pasado desapercibidos. Volvimos a fotografiar el Tesoro como si fuera la primera vez, aunque sabíamos que sería la última. También volvimos a rechazar las insistentes ofertas para subir al mirador ilegal de la izquierda, el que está cerrado por motivos de seguridad. No subimos por varios motivos: no nos gusta infringir normas, no queremos fomentar actividades ilegales que ponen en riesgo a los viajeros y, además, cualquier incidente en un área cerrada invalidaría la cobertura del seguro de viaje. Para nosotros, viajar de forma responsable es parte del compromiso con los lugares que visitamos.
Cómo encontrar la ruta de los miradores de Petra
Desde la Avenida de las Fachadas caminamos hacia las Tumbas Reales, porque sabíamos que el acceso a la ruta de los miradores estaba por esa zona. Aunque al principio dimos más vueltas de las necesarias, el camino resultó ser muy sencillo. Solo hay que llegar hasta la tumba más alejada del Tesoro, pasar frente a ella y continuar recto junto a la pared de roca. A unos sesenta metros aparece un pequeño cartel amarillo con la inscripción “Best View”. Ese es el inicio del sendero.

La subida comienza con una serie de escaleras talladas en la roca. Tras unos veinte minutos llegamos al primer mirador, un gran puesto beduino abierto con vistas al Teatro Romano. Allí conocimos a Marco, un viajero alemán que llevaba un mes recorriendo Jordania. Pasamos casi dos horas charlando con él y con los beduinos que llegaron después. Nos invitaron a café y compartimos un rato de esos que hacen que un viaje sea inolvidable. Su hospitalidad, su forma de entender la vida y su manera de compartir lo que tienen nos dejó una huella profunda.

El segundo mirador: una vista amplia del Teatro Romano
Desde el primer mirador continuamos unos quince minutos más hasta llegar al segundo. Este es una plataforma de cemento desde la que también se ve el Teatro Romano. Pasamos allí solo unos minutos porque, aunque la vista es bonita, el lugar tiene menos encanto que el anterior.

El tercer mirador: el más famoso de Petra
A partir del segundo mirador el sendero se vuelve más natural. Se acaban las escaleras y comienza un camino marcado por el paso de los viajeros y algunos carteles amarillos que confirman que vas en la dirección correcta. Es un tramo sencillo, solo hay que seguir la línea recta hasta que aparece el tercer mirador.

Este último mirador es el más conocido de toda Petra. Es un pequeño café beduino situado justo frente al Tesoro, pero desde lo alto. Cuando llegamos había un grupo de italianos haciéndose fotos sin parar, con un entusiasmo que rozaba lo surrealista. Tanto ruido y movimiento impedía disfrutar del lugar, hasta que el beduino que regentaba el café decidió intervenir. Se acercó, me tomó de la mano y apartó al grupo con mucha educación pero con firmeza. En cuanto se marcharon, el ambiente cambió por completo.

Nos sirvió dos tés con menta y se quedó charlando con nosotros. Fue amable, tranquilo y muy respetuoso. Pasamos casi media hora sentados, observando a la gente como pequeñas hormigas desde lo alto y disfrutando del aroma de la menta y la hierbabuena, tan intenso y delicioso como el que habíamos probado en Marrakech.
Después de ese momento mágico, deshicimos el camino hasta las Tumbas Reales, cerrando así una de las rutas más especiales de nuestro viaje por Jordania por libre.
Little Petra: una visita breve y prescindible después de Petra
A media tarde dejamos atrás el recinto principal de Petra para acercarnos a Little Petra, un enclave del que habíamos oído hablar pero sin grandes expectativas. Nada más aparcar, dos niños se acercaron asegurando que sus padres eran guías y que debíamos contratarlos porque el recorrido era largo, complicado y lleno de información que solo ellos podían explicar. Preferimos seguir por nuestra cuenta, y en apenas cinco minutos ya estábamos frente a la primera fachada del lugar.
Como no se parecía demasiado a lo que imaginábamos y los niños habían insistido tanto en que el camino era extenso, pensamos que aquello no podía ser Little Petra. Continuamos andando unos diez minutos más, acompañados por un perro que decidió adoptarnos temporalmente. En ese tramo visitamos un par de cuevas con pinturas en el techo, esta vez con paneles informativos que explicaban su origen. También apareció uno de esos pequeños carteles amarillos de “Best View”, así que subimos a una roca que llevaba a un café beduino con vistas correctas, pero sin nada especialmente memorable. El chico que lo atendía nos confirmó que ese era el final del recorrido.
En total, no tardamos ni un cuarto de hora en recorrerlo, contando las paradas. Fue entonces cuando entendimos que aquella primera fachada que habíamos visto al principio sí era Little Petra. Volvimos sobre nuestros pasos, hicimos un par de fotos y continuamos el camino con la sensación de que la visita había sido más anecdótica que imprescindible.
La conclusión es clara: Little Petra se disfruta más si se visita antes que Petra. Después de dos días intensos recorriendo uno de los yacimientos más impresionantes del mundo, cualquier otro lugar cercano queda inevitablemente eclipsado.
Dónde comer en Petra y qué compensa realmente
Durante los dos días que pasamos en Petra probamos dos restaurantes dentro del recinto y ambos resultaron prácticos y suficientes para recuperar fuerzas sin necesidad de cargar comida desde fuera. El primer día comimos frente al Monasterio, donde pedimos dos bocadillos de atún y una botella grande de agua por menos de nueve dinares. No era nada especial, pero nos permitió descansar, hidratarnos y continuar la ruta. El segundo día almorzamos frente a las Tumbas Reales, con dos sándwiches de atún con vegetales y otra botella de agua por un precio similar. Allí decidimos tomarnos la tarde con calma, pedir un par de tés y disfrutar del ambiente mientras charlábamos con el dueño del local y su gato.
La conclusión es clara: por lo que cuestan los bocadillos, el agua y los tés, no merece la pena cargar peso extra. Comer en Petra es sencillo, cómodo y suficiente para seguir explorando sin complicaciones.
Cenar en Wadi Musa
Para cenar elegimos el centro de Wadi Musa y repetimos en Al Wadi Restaurant, el mismo lugar donde habíamos comido el día que llegamos. Nos gustó tanto que volvimos sin pensarlo. En el restaurante probamos platos jordanos con arroz y distintas carnes, todo muy sabroso y a buen precio.


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Muchas gracias por leernos y… ¡buen viaje!
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Hola Angela Y José!
Soy Lulú, desde Argentina. Me encantó su blog!!! En Octubre próximo voy con mi marido a Jordania y Tierra Santa. Obvio que iremos a Petra. Me pueden decir qué grado de dificultad tiene la subida hasta el Monasterio? Somos gente grande pero acostumbrada a caminar. Y para acceder a los miradores de Petra, comparativamente es más o menos difícil que la subida al Monasterio? Gracias y LOS FELICITO!!!
¡Hola, Lulú! Subir al Monasterio es cansado porque son 10 km a pleno sol. No obstante, si estáis de caminar y subís a primera hora de la mañana no tendréis problema. A los miradores se llega caminando menos distancia por lo que es menos cansado.
Un saludo desde Asturias, ¡¡disfruta de Jordania!!
Buenas tardes!
Me acabo de leer todo el post y creo que me va a ser muy útil! Quiero ir en abril a Jordania y pienso que haremos un recorrido similar al vuestro. Me gustaría preguntarte cuánto tardaste más o menos en hacer la ruta de los miradores. También me ayudaría saber cuánto se tarda de Petra a Wadi Rum (según google maps, uans dos horas). Lo pregunto porque no sé si después de los miradores de Petra llegaremos a tiempo para hacer una excursión por Wadi Rum o si deberíamos hacerla al día siguiente. Pregunta tonta pero que ayuda a organizarse: A qué hora se pone el sol, más o menos? Seguramente sea sobre las 19:00 en abril, no es así?
Muchas gracias por tu ayuda!
Hola Marina! Qué envidia me das en estos momentos…por partes;
1- La ruta de los miradores nos llevó dos horas largas. Entre subir y bajar, mas pararte en dos de los cafés beduinos…cuenta con 2-3horas. Si te fijas, en las fotos desde arriba se ve que daba el sol en la fachada del Tesoro, era sobre las 11 de la mañana y se tarda 40 minutos en llegar hasta allí. Eso para que orientes sobre las horas.
2- Los tiempos del Gps van perfectos. Se tarda siempre lo que dice allí. Además las carreteras son buenas.
3- Os da tiempo a hacer el tour 4×4 ,¡¡depende!!. Los hay cortos de 3-4horas y de 6. Te aconsejo este último. Salen en torno a las 13h de los campamentos beduinos. Réstale 2,5 horas de viaje desde Petra (tienes que salir de Petra a las 10.30), y cuenta con 2-3horas para los miradores…como vais sentaos en el jeep podéis hacerlo pese a venir del tute en los miradores, aunque vais un poco a la carrera. MI Consejo sería disfrutar de los miradores, ir con calma, llega tranquila al desierto, sal a explorar ese día. Disfruta de las estrellas y al día siguiente haz el tour. Y si puedes,para el desierto 2noches sí o sí. Es una pasada ver el cielo estrellado, el amanecer y atardecer. Si solo vas un día y te hace malo (como a nosotros el primer día por la tormenta de arena) te quedas sin ver semejante espectáculo.
Espero haberte ayudado! Sino, dispara!! Qué por aquí estamos. Saludos!!
Hola, buenas 🙂
Una pequeña pregunta: estoy viendo que, en el último mirador, lograsteis sacar fotos de la fachada del tesoro iluminada por el sol. ¿Os acordáis de qué hora era o, quizás, qué momento aproximado del día era?
Dependerá por supuesto de la época del año, pero para una primera aproximación ya me va bien. Yo voy a ir en marzo, dentro de un mes.
Gracias por vuestra atención, ¡un saludo!
Francesc (Barcelona)
Hola Francesc, la verdad es que no me acordaba, pero miré la información de las fotografías y están sacadas entre las 9.50h y las 11.30h. Cuenta con que al menos 45 minutos tardarás en llegar, así que debes entrar por el Siq a las 9h e ir directo al mirador. Espero que con eso puedas calcular tiempos y distancias para cuadrarlo. Nosotros fuimos a mediados de abril, así que puede que se retrase aproximadamente 30 minutos este horario.
Disfruta mucho de Jordania, es un país sorprendente!Buen viaje
Y como hicieron con el idioma, hablan español o inglés en Petra?
Hola Emilia,
pues no hubo ningún problema porque la inmensa mayoría hablan inglés en Petra. No obstante, los que no hablan consiguen hacerse entender a la perfección. Como todo en esta vida, ¡hace más quien quiere, qué quien puede!No es ningún obstáculo el lenguaje.
Saludos!