La Ruta de los Molinos del Río Merón es una de las rutas de senderismo en Asturias que mejor combina naturaleza, patrimonio etnográfico y un entorno fluvial de enorme belleza. Se trata de un recorrido circular que avanza paralelo al río Merón y se adentra en un frondoso bosque de ribera, donde aún pueden verse los restos de 15 antiguos molinos harineros construidos a lo largo de unos 8 kilómetros. Hoy solo se conservan 12, pero su presencia sigue siendo un testimonio único de la historia rural asturiana. Aunque es una ruta espectacular, no es apta para todos los públicos, especialmente si buscas rutas con niños en Asturias. A continuación te cuento por qué.
Dónde está la Ruta de los Molinos del Río Merón
Esta senda se encuentra en Villaviciosa, dentro de la Comarca de la Sidra y muy cerca de la Costa del Jurásico Asturiano. El itinerario discurre por las parroquias de Argüeru y Careñes, en la zona central del concejo. Es una opción perfecta si buscas rutas en Villaviciosa que combinen mar, bosque y patrimonio tradicional. Si no tienes coche y necesitas uno de alquiler para hacer un viaje en coche por Asturias, te aconsejo esta empresa y su seguro, pues tiene mayor cobertura que la mayoría del mercado.
Mejor zona para buscar alojamiento cerca de la Ruta de los Molinos del Río Merón
Si estás planificando hacer la Ruta de los Molinos del Río Merón y quieres alojarte cerca, la mejor zona para buscar alojamiento es el entorno de Villaviciosa y sus parroquias costeras. Esta área ofrece una ubicación estratégica para disfrutar no solo de la ruta, sino también de otras rutas de senderismo en Asturias, rutas fluviales y rincones naturales de la Comarca de la Sidra. Utiliza este mapa buscador. Es muy cómodo ir viendo precios por zonas.
El valor histórico de los molinos del Merón
Los molinos harineros son una de las primeras máquinas creadas por el ser humano. Ya en el siglo III a. C. existían molinos hidráulicos en Grecia y Roma, y su aparición supuso un enorme avance para la agricultura y la alimentación. En sus inicios, su construcción era costosa y solían pertenecer a la realeza o a instituciones religiosas. Con el tiempo, burgueses y artesanos adinerados comenzaron a adquirirlos, alquilarlos o gestionarlos mediante sistemas como la maquila, donde se pagaba con una parte del cereal molido.
En Asturias se conservan numerosos molinos, aunque muchos están en ruinas. En la cuenca del río Merón llegaron a funcionar 15, un número excepcional para un valle tan pequeño. Hoy quedan 12 en pie, aunque algunos en estado delicado. Recorrer esta ruta es una oportunidad para conocer un patrimonio etnográfico que podría desaparecer si no se interviene.
Dónde comenzar la ruta
La ruta es circular y puede hacerse en ambos sentidos. Aproximadamente dos tercios del recorrido (unos 8 km) transcurren junto al río, mientras que el resto (unos 4 km) discurre por carretera. Los puntos habituales de inicio y fin son la Playa de Merón y Puente Robléu.
Lo más recomendable es comenzar en la Playa de Merón para evitar la fuerte subida final si se hace en sentido contrario. -Eso lo sabemos ahora, nos tocó hacerla del revés por culpa de un desprendimiento en la carretera de acceso a la Playa de Merón- Además, allí hay aparcamiento amplio, mientras que en Puente Robléu solo caben unos tres coches.
Cómo es la senda: dificultad y características
La Ruta de los Molinos del Río Merón es prácticamente llana y no demasiado larga, lo que podría hacer pensar que es una de esas rutas fluviales en Asturias aptas para todos. Sin embargo, su dificultad real depende del caudal del río. A lo largo del recorrido hay que cruzar el Merón en numerosas ocasiones. Existen pequeños puentes de madera, pero no siempre son suficientes si el río baja crecido. En varios tramos, el musgo cubre las piedras y el terreno es muy resbaladizo. Vadear el río puede resultar complicado y existe riesgo de caídas, más allá de simplemente mojarse. Por eso no es la mejor opción si buscas rutas con niños en Asturias, salvo en pleno verano y con el río muy bajo.

En los meses más secos, la ruta se vuelve más sencilla, aunque también pierde parte de su encanto: disminuyen los saltos de agua, el sonido del río es más suave y la vegetación cubre buena parte de los molinos.
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Inicio en Puente Robléu y Molín de Modesto Tanganu
Dejamos el coche en la pequeña explanada habilitada junto a las casas de Puente Robléu. Tras revisar el mapa informativo, cruzamos un pequeño puente de madera que marca el inicio de la ruta. El primer tramo atraviesa una pradera que nos conduce hasta una portilla metálica que debe abrirse y cerrarse. Conviene extremar la atención, ya que hay un pastor eléctrico a la altura de la cabeza.

La senda se estrecha y avanza pegada al río Merón. En apenas cinco minutos llegamos al primer molino: el Molín de Modesto Tanganu. En invierno, con menos vegetación, las ruinas se aprecian mejor, aunque su estado obliga a ser prudentes ante posibles desprendimientos.
Molín de L’Aturiellu y Molín de Perote
Poco después afrontamos el primer vadeo del río. En febrero, con el caudal alto, algunos pasos resultan difíciles y requieren mucha atención. En otoño, antes de las lluvias, cruzar es sencillo y no presenta complicaciones. Tras un puente decorado con una rueda de carro aparece el Molín de L’Aturiellu, construido en 1787 y restaurado dos siglos después. El tejado se ha venido abajo y la vegetación invade el interior, reflejo del abandono y el vandalismo.
Cruzamos una portilla de madera y ascendemos por un sendero junto a fincas de recreo hasta un puente hormigonado que conecta con el núcleo rural. Giramos a la izquierda para seguir el curso del río. Muy cerca está el Molín de Perote, donde aún se aprecia la cabría, el mecanismo con el que se levantaban las muelas.
Molín de Requexáu y Molín Campu
Un nuevo vadeo aparece más adelante. El sendero atraviesa una pequeña pomarada y, unos metros después, encontramos paneles informativos sobre la fauna y flora del valle.
Llegamos al Molín de Requexáu, el último que funcionó en el río Merón. Está restaurado y conserva claramente el canal. Frente a él cruzamos un puente de laja. Tras otro vadeo y medio kilómetro de senda, pasamos junto a las ruinas de un antiguo puente del Camín Real y alcanzamos el Molín Campu, visible desde la distancia al otro lado del río.
Molín Ferbeyón y Molín de Cerilo
Continuamos hasta el Molín de Ferbeyón, donde aún se distingue el rodezmo, el mecanismo que hacía girar las muelas. Presenta cruces talladas que probablemente buscaban atraer buena suerte y proteger el grano. Tras un vadeo acompañado de pequeños saltos de agua, la senda se ensancha y atraviesa una zona de avellanos que forman un arco natural precioso.

Los canales anuncian la llegada al Molín de Cerilo. Aunque está en ruinas, se distinguen sus dos plantas y parte de la vivienda. Este molino era el único que se alquilaba mediante maquila, mientras que los demás se usaban por turnos vecinales.
Punto para dividir la ruta
Si deseas dividir la ruta en dos tramos, este es el punto clave. Frente al Molín de Cerilo hay un puente de piedra que conduce a un sendero muy frondoso que desemboca en una pista entre eucaliptos. Esta pista termina frente a unos chalets en las coordenadas 43.5221175, -5.4878013 y conecta con la carretera AS‑256, cerca del desvío hacia la Playa de España por la VV‑3.
Molín Carbonera, Molín del Vayu y Molín de Posada
Seguimos la senda cruzando otra pomarada y uno de los vadeos más complicados de todo el recorrido. Tardamos más de media hora en cruzar sin mojarnos. El terreno se vuelve pantanoso, con zonas arenosas y pequeñas “playas” junto al río. En este tramo sorteamos árboles caídos y raíces resbaladizas.
Llegamos al Molín Carbonera, uno de los más grandes. Aunque está en ruinas, su aspecto selvático lo convierte en uno de los más fotogénicos. Conserva restos de la antigua calzada de lajas que llegaba hasta él. El camino continúa recto, sin desviarse por el puente de hormigón.
Tras cruzar el río de nuevo, seguimos por la pista que une Argüeru y Careñes hasta una zona de praderas cercana al Molín del Vayu, hoy reconvertido en vivienda. Vadeamos el río varias veces más hasta alcanzar el Molín de Posada, construido en 1839, como indica la talla del dintel.

Molín Nuevu, Molín de La Peña, Molinos Hevia, Bastania y Merón
El siguiente molino es el Molín Nuevu, muy deteriorado. A partir de aquí los molinos están más separados. Le sigue el Molín de La Peña, junto a un salto de agua espectacular, aunque su acceso puede ser peligroso si el caudal es alto. Tras un buen tramo caminando llegamos a las ruinas de los molinos de Hevia, Bastania y Merón. Solo en el primero se aprecia el arco del infierno; los otros dos son montones de piedra. Finalmente, atravesamos una zona pantanosa y alcanzamos la Playa de Merón.
Aprovechamos para buscar huellas de dinosaurio, aunque sin éxito. Para ver icnitas en la Costa del Jurásico Asturiano es mejor acudir a visitas guiadas. La playa solo tiene arena con marea baja; con marea alta es de cantos rodados.

Regreso a Puente Robléu
Regresamos por carretera, aunque también es posible deshacer el camino fluvial. Subimos la pista asfaltada de la Playa de Merón, sorteamos el argayo que nos impidió hacer la ruta en sentido inverso y atravesamos el núcleo de Abedules. Continuamos hasta la VV‑4 y seguimos la senda rojiza para peatones que nos lleva de vuelta a Puente Robléu. En total, unas cinco horas intensas y emocionantes.
Si buscas rutas de senderismo en Asturias con historia, rutas fluviales en Asturias llenas de encanto o rutas en Villaviciosa que te conecten con la naturaleza más auténtica, este recorrido molino a molino es una experiencia única.
Información de la ruta de los molinos de Merón
- Inicio y fin: Playa de Merón o Puente Robléu. Concejo de Villaviciosa, Asturias.
- Distancia: ± 12 Kilómetros de recorrido circular, siendo más largo el trayecto de ida.
- Tiempo: ± 5 horas en época de lluvias.
- Terreno: La ida se hace a la orilla del río por tierra y piedras. Es necesario cruzar el río en multitud de ocasiones. La vuelta se hace por asfalto.
- Adaptada: NO.
- Consejos: Imprescindible bastones y botas de agua. Lleva cantimplora pues no hay ninguna fuente potable. Si es posible, haz la ruta al revés que nosotros. Así evitas subir la cuesta de la Playa de Merón.
- Señalización: Sí. Postes que señalan el camino a seguir cuando estás en núcleo rural. Marcas amarillas y blancas en troncos, rocas…etc.
- Descarga el track (archivo .gpx para usar en navegador).
Planes complementarios
Como tengo bastante información sobre esta zona, te dejo enlaces para que eches un ojo y ajustes el plan según tus gustos:
- Visita Tazones para recorrer un pueblo pesquero pintoresco donde podrás comer pescados y mariscos de calidad.
- Descubre el Prerrománico de Villaviciosa. Una ruta de medio día por los principales monumentos del concejo que presentan muestras de nuestro Arte Asturiano (único en el mundo).
- Si prefieres pasar un día de playa vete a Rodiles, un arenal espectacular donde el surf es deporte estrella.
- Conoce un poco más a fondo la cultura asturiana haciendo una ruta por los hórreos más singulares del concejo.
- ¿Más senderismo? Muy cerca puedes recorrer El Camín Real de Carlos V. Entre otros puntos, destaca la Cascada de Llames.
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